RENOVACIÓN DE LA ESTACIÓN
El nuevo vestíbulo de alta velocidad de Chamartín abre sus puertas al público: "Parece un aeropuerto"
Entre los viajeros que han llenado Chamartín el día del estreno del nuevo vestíbulo cunde la impresión general de que ha sufrido un "cambio radical" que la acerca a ser una "estación del siglo XXI"

Sara Fernández / Alba Vigaray

Este miércoles 6 de noviembre es un día marcado en el calendario de muchísimas personas. Tras un verano que se podría resumir escuetamente como caótico en la estación de Chamartín, el principal nodo de comunicación del norte de Madrid, esta mañana ha abierto sus puertas al público el nuevo vestíbulo de alta velocidad, que dobla su tamaño respecto al anterior, y cuatro nuevas vías. Es solo un primer paso de todo un proceso de remodelación integral de la infraestructura y su entorno, al que todavía le quedan, como poco, otros dos años de obras, pero no por ello deja de ser una gran noticia para los miles de usuarios que pasan a diario por la estación y que desde primera hora de este miércoles han empezado a llenar las nuevas salas y corredores recién estrenados.
Es también una muy buena noticia para el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el administrador de la infraestructura ferroviaria, Adif, muy cuestionados en los últimos meses por los constantes incidentes, averías y retrasos en la red - aunque el gran trabajo de recuperación de carreteras y vías desplegado tras la DANA de Valencia ha apagado, al menos temporalmente, esas críticas-. Lo deja claro el propio Puente en el vídeo difundido este martes para presentar el nuevo vestíbulo, en el que el ministro comienza diciendo que "hemos sufrido mucho este verano y espero que a partir de mañana podamos comprender por qué", para seguidamente añadir que "todo tenía un propósito".

Los viajeros deambulan por la sala en espera de su tren durante el día de estreno. / Alba Vigaray
"No tiene nada que ver"
Y así parece que ha sido. La opinión generalizada entre el goteo de personas que han ido pasando por la estación a lo largo de esta mañana es que "no tiene nada que ver" con lo que había antes, tal y como resume Patricia, médico de mediana edad que viaja con cierta frecuencia a distintas zonas de España. Ella, como casi todos los demás presentes en el día del estreno, recuerda los "continuos retrasos", las "filas enormes" y el "caos" de los meses pasados. Antes "era un espanto", apunta Esperanza, que espera el tren junto a su amiga Cecilia, ambas octogenarias. Ahora "ha cambiado radicalmente", vuelve Patricia, aunque la reforma no está del todo exenta de críticas: "Las pantallas con la información de los viajes no se ven desde los asientos", reprocha Esperanza; "nos tenemos que levantar todo el rato a mirar", añade su compañera.
Pese a este y otros detalles todavía por pulir - como los restos de polvo de las obras que todavía cubren varias superficies o los trabajos que continúan alrededor del vestíbulo-, la impresión global es positiva. La sala es mucho más espaciosa, luminosa y moderna que antes, cuando "parecía una estación de los años 50 o por ahí", según otro viajero. Tras el cambio de cara y remozado completo que ha llevado a cabo Adif, ahora "parece un aeropuerto", apunta José Manuel mientras espera la salida del convoy que debe llevarle a Ourense (Galicia).
Un "punto de inflexión" para una estación del siglo XXI
Una apreciación sobre el nuevo aspecto y distribución del vestíbulo que coincide plenamente con las intenciones del gestor ferroviario. "Lo que tenemos hoy es un punto de inflexión fundamental en el proceso que estamos haciendo para transformar Chamartín en una estación del siglo XXI, que se nos había quedado un poquito anclada en el siglo XX", asegura una fuente de Adif, que explica que uno de los principales cambios realizados ha sido pasar de un modelo donde "se mezclaban los flujos de entrada y salida" al actual, en el que "los hemos dividido". A partir de ahora, en el vestíbulo solo están las salidas, "que es lo más parecido a un aeropuerto", cuenta. "En las pantallas se van anunciando las vías y en el momento en el que te llaman, te acercas al mostrador, donde se controla el billete y te dan acceso al andén", resume el proceso una portavoz de la compañía.
Esta bajada a las cuatro nuevas vías de alta velocidad que también han entrado en funcionamiento este miércoles, para sumar un total de ocho líneas operativas mientras se culmina la renovación integral de Chamartín, se hace a través de una especie de "fingers", unas rampas cubiertas que descienden hasta los andenes, además de ascensores para garantizar la accesibilidad. Todo ello bañado atravesando la cristalera gigante que ofrece vistas directas a la sucesión de vías que se pierden en el horizonte. "Como se puede ver, hemos buscado mucha luz natural", apostilla.

Una de las rampas o 'fingers' que llevan desde el vestíbulo a los andenes de alta velocidad. / Alba Vigaray
Todavía queda mucho trabajo por delante, pero "por fin los viajeros de largo recorrido tienen un espacio propio, amplio y confortable, con servicios, sus aseos, sus locales de restauración, puntos de recarga de móviles y dispositivos electrónicos, además de zonas de espera", enumera la representante de Adif. Por su parte, los usuarios que llegan a la estación disponen desde ahora de un acceso directo a la calle, donde hay una parada de taxis, y a la estación de Cercanías a través de un nuevo paso inferior ubicado en los propios andenes. En este segundo caso, el pasillo atraviesa el nuevo vestíbulo central, formado por el recuperado "vestíbulo fantasma", construido a finales de los 60 y que, con el crecimiento de la estación, acabó cerrado y abandonado durante décadas.
El doble de tamaño y ocho líneas operativas para un flujo creciente de viajeros
El nuevo vestíbulo de alta velocidad de la estación Madrid Chamartín Clara Campoamor cuenta con 4.600 metros cuadrados de superficie, duplicando así su espacio con cerca de 2.000 más que el antiguo. Gracias a este incremento de tamaño, las instalaciones podrán absorber el creciente número de viajeros y mejorar la experiencia de los usuarios. Y es que, según los datos del ministerio, la estación recibió en 2023 cerca de 36 millones de pasajeros de alta velocidad, cercanías y media y larga distancia: mientras que la previsión es que en 2050 la cifra ascienda a 55 millones de personas pasen por esta estación para subirse a un tren, de acuerdo con las proyecciones de Adif.

El acceso al nuevo vestíbulo, todavía sin rematar. / Alba Vigaray
A este aumento de superficie se suma la entrada en funcionamiento de esas cuatro nuevas líneas de alta velocidad que permiten tener un total de ocho operativas hasta el final de los trabajos. El objetivo final, de aquí a los dos años restantes de obras, es que sean 12 líneas de alta velocidad y un total de 25, incluyendo las de media distancia y Cercanías. También, detalla la portavoz del gesto ferroviario, "llevamos un tiempo trabajando, aunque eso el usuario no lo perciba, en cambiar la configuración de todas las vías para evitar lo que en el tráfico por carretera se denomina 'trenzado'"; es decir, evitar que los trenes tengan que cruzar varias vías, realizando recorridos "más lógicos y ágiles".
Asimismo, los casi 5.000 metros cuadrados del nuevo vestíbulo formarán parte en un futuro próximo de un espacio global que abarcará hasta 18.000 metros cuadrados de superficie, en el que estarán integrados todos los servicios ferroviarios de la estación. A este enorme espacio central se unirá "un frontal orientado a la calle" donde se ubicarán todos los espacios comerciales, que hasta ahora estaban dentro del vestíbulo, "quitando espacio al viajero".
