DEGRADACIÓN EN CARABANCHEL
Basura, especulación y AirBnB: el combo que amenaza al nuevo distrito de moda de Madrid
Mientras que el Ayuntamiento y los inversores tratan de vender Carabanchel como el nuevo distrito cultural y bohemio de moda, la realidad a pie de calle refleja a unos vecinos hartos de la suciedad, el encarecimiento de la vivienda y la incipiente turistificación

Suciedad y basura acumulada en las calles de Carabanchel (Madrid). / XAVIER AMADO

Es un ciclo que, por más que trillado y reconocible, no deja de producirse. Cada cierto tiempo, un determinado barrio, por lo general hasta entonces alejado del centro y las miradas, comienza a 'ponerse de moda'. Se empieza a hablar cada vez más de la zona, se le pone alguna etiqueta rimbombante como "el nuevo Brooklyn" de Madrid - como ha pasado con Puerta del Ángel- y empieza a experimentar una lenta pero inexorable mutación. Es lo que sucede con Carabanchel, un distrito humilde de la capital que, de un tiempo a esta parte, está viendo cómo políticos e inversores se esfuerzan por venderlo como un nuevo epicentro cultural y bohemio de la ciudad muy distante de la realidad cotidiana que viven sus vecinos, hartos de la suciedad en las calles, la especulación inmobiliaria y la paulatina proliferación de pisos turísticos.
La llegada de las cafeterías cuquis, los restaurantes canallitas y el aluvión incesante de turistas con maletas de ruedas es el paso final de la gentrificación de los barrios. Mucho antes, durante décadas en la mayoría de casos, estos tienen que vivir primero una metamorfosis del mercado de la vivienda, principal agente transformador de las dinámicas urbanas. En Carabanchel este proceso ya lleva años en marcha, pero se ha intensificado últimamente con una eclosión de agencias inmobiliarias - hasta 26 de ellas solo en la calle General Ricardos, una de las arterias principales del distrito-, promotoras de la construcción e inversores que están comprando casas a marchas forzadas para especular con ellas, impulsando al alza los precios y expulsando a los vecinos.
Una búsqueda en Idealista devuelve que hay 658 viviendas a la venta actualmente [a fecha de viernes 4 de octubre] en todo Carabanchel -un número escaso para tratarse del distrito más poblado de la capital, con 274.406 habitantes empadronados en 2023 y un total de 111.540 viviendas registradas en el censo municipal de 2021-, con un precio medio de 2.784 €/m2 en septiembre de 2024. La cifra todavía se mantiene lejos de la media de la capital, que es de 4.756 €/m2, pero acumula subidas constantes mes a mes y ya es un 10,5% más cara que hace un año. Lo mismo sucede con el alquiler: el precio ha aumentado un 16,8% anual y los apenas 174 pisos ofertados en el portal inmobiliario alcanzan ya los 16 euros mensuales por metro cuadrado. Todo ello en un distrito situado fuera de la M-30 y que históricamente siempre ha sido uno de los más baratos de Madrid.
Precios disparados, plaga de bajos reconvertidos y expansión de Airbnb
Otra cuestión que llama poderosamente la atención recorriendo las calles del distrito es la multiplicación de bajos reconvertidos en viviendas. Una práctica prohibida por el Consistorio en el distrito Centro que aquí, sin embargo, se extiende prácticamente en cada manzana, deteriorando el tejido comercial y social de los distintos barrios. Como un ejemplo de tantos, en una misma esquina de la calle Alcaudón, cerca del Parque de San Isidro, hay cuatro bajos reconvertidos consecutivos. "Debe haber más de un centenar solo en un radio de dos kilómetros del Parque de las Asociaciones", cuenta Ángel (42), vecino de la zona desde hace cuatro años, "y casi cada día aparece uno nuevo", remata enseñando una foto de una nueva casa a pie de calle todavía sin terminar.

Bajo comercial recién reconvertido en vivienda en la calle del Toboso, cerca de Urgel. / Cedida
A este fenómeno se suman los edificios de nueva construcción y las parcelas en obras que se salpican de cuando en cuando el paisaje urbano de Carabanchel. En algunas zonas, como el mítico Tercio Terol, se suceden los inmuebles rodeados de andamios y los carteles anunciando nuevas promociones. "A saber cuántas de estas casas que están construyendo o reformando acaban convertidas en pisos turísticos", apunta Ángel.

Cartel con una promoción de nuevas casas en el Tercio Terol de Carabanchel. / H.G.
Haciendo una búsqueda en Airbnb, el resultado arroja alrededor de 370 alojamientos turísticos en Carabanchel, mientras que el listado municipal de los que operan con licencia solo contabiliza 35 - aunque hay que tener en cuenta que el buscador de Airbnb no permite acotar al 100% por distritos ni barrios, por lo que la primera cifra podría no ser exacta-. Entre todos, destaca uno que este fin de semana se alquilaba por 220 euros la noche. Situado cerca del metro San Francisco - a 40 minutos en transporte público de Sol-, se trata de un bajo reconvertido en vivienda, tal y como puede apreciarse en las fotos, que se publicita como una "experiencia de lujo" en "este hermoso alojamiento" compuesto por un salón-cocina, un baño y un único dormitorio.

Un alojamiento turístico situado en un bajo de la Vía Carpetana. / XAVIER AMADO
Para Carlos Izquierdo, el concejal-presidente de Carabanchel, lo que está ocurriendo con la vivienda en el distrito se trata de una muy buena noticia. A principios de año, el vocal del PP reaccionó en X (antes Twitter) a una información sobre la subida de los precios del alquiler con un mensaje en el que decía que: "Hace días los portales inmobiliarios señalaban que Carabanchel el distrito en el que más sube el precio de la vivienda. Ahora también el precio del alquiler. Sin duda, Carabanchel es un distrito cada vez más atractivo para vivir".
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El edil popular es uno de los padrinos de DISTRITO 11, la nueva etiqueta con la que el Ayuntamiento de Madrid pretende vender una supuesta "revolución creativa" que está convirtiendo Carabanchel en "un hervidero cultural con marca propia", tal y como puede leerse en la web municipal. Es cierto que el distrito cuenta con tres entidades culturales potentes, Carabanchel Distrito Cultural, el Ecosistema ISO y la asociación de galeristas Círculo Carabanchel; además de varias decenas de locales de ensayo y otros espacios dedicados a la cultura y el arte. Asimismo, en los últimos tiempos se ha asentado allí una incipiente comunidad de artistas y creadores, sobre todo del mundo de la televisión.
Sin embargo, la realidad es que esto no deja de ser una parte poco representativa del todo. La opinión a pie de calle sobre el atractivo del incremento de precios y la "ebullición creativa" del distrito se aleja notablemente de la de Izquierdo o de ese artículo publicado por la revista Time Out en 2023 en el que situaba a Carabanchel como el tercer barrio más "cool" del mundo. "Mira, aquí siempre ha existido el Gruta 77 y muchas salas de rock y ensayo", asegura Jimena (44), pero porque "ahora pongan un par de galería no se convierte en un distrito cultural". Según esta vecina de Urgel, "por cuatro de la tele que vengan a vivir no se hace barrio ni cultura".

Un vecino pasa por delante de una inmobiliaria de reciente apertura en el barrio de San Isidro. / H.G.
En su opinión, se trata de "lo de siempre": "Inflar la gallina hasta que reviente". Y, mientras tanto, los pisos y los alquileres cada vez más caros. Jimena lleva tiempo queriendo "comprar con mi chica", pero no se lo pueden permitir, ya que "los precios han subido los precios cerca de 40.000 euros en los últimos tres años". En otras zonas pasa tres cuartos de lo mismo: "Yo vivo en Opañel y las inmobiliarias están como locas llamando a los pisos por si alguien vende", además de que "un montón tiendas del barrio ahora son pisos", relata Diego (34), originario de Entrevías pero residente de Carabanchel desde hace más de un año y medio. "Pensaba que iría a mejor, y mira", señala este joven, que manda un recado al concejal: "Si esto es Nueva York, debe ser el Bronx".
Con los alquileres pasa exactamente igual: "Tengo unos amigos a los que les han subido el alquiler 200 euros de golpe", apunta Jimena. José Manuel (33) habla de la misma realidad: "Recientemente, he estado buscando también por la zona por algún piso para cambiarme, pero es imposible". Según este otro vecino, "hay mucha gente que se tiene que ir de su casa" porque "no pueden hacer frente a la subida".
La suciedad se come las calles ante la pasividad de la administración
Con todo, para todos aquellos que deben enfrentarse a ello a diario, lo peor de Carabanchel es la suciedad. Basura, muebles, colchones, electrodomésticos, restos de obras y desperdicios de todo tipo se acumulan día sí y día también por cada acera, parque y rincón del distrito ante la completa pasividad de lo administración local. "No hay una limpieza constante ni hay un mantenimiento ni nada", lamenta Ángel, que asegura que "cuando les llamas [a Línea Madrid], unas veces vienen y otras no; mientras que la basura se acumula tres, cuatro y hasta cinco días". Lo peor son los inicios de semana, puesto que no se recoge ni sábados ni domingos: "Los lunes es casi imposible caminar por las calles", afirma entre indignado y hastiado.
"Yo me harto de llamar y escribirles en Twitter" sin que sirva para nada, subraya Diego, que cuenta que cada día el camino desde donde aparca la furgoneta hasta su casa tiene que realizarlo "esquivando basura". Lo que más le preocupa son sus padres: "Son mayores y un día se van a caer", vaticina, muy molesto con que no puedan "ni salir a la calle a gusto". Si ya en general la situación es mala, en la Plaza de Oporto resulta terrible. Según José Manuel, se trata de "una de las zonas más castigadas de Carabanchel", donde la suciedad rampante se junta con el consumo de alcohol a todas horas, prostitución, peleas y altercados de todo tipo. "Allí ves niños jugando y al lado borrachos y todo lleno de latas y papeles", resume Diego. El problema es crónico y ni la mayor presencia policial ni las multas interpuestas ni la intervención del Samur Social han sido capaces de ponerle fin.
Los vecinos del barrio han intentado asociarse para buscar soluciones para este y los demás problemas, también sin éxito hasta la fecha. "Es muy difícil, porque al final cada uno tiene su opinión y sus ideas", puntualiza José Manuel. El Ayuntamiento acaba de adjudicar el contrato para renovar una zona próxima a la plaza a fin de "mejorar la calidad estancial", aunque la confianza de los vecinos en los resultados es escasa. El caso es que, entre proyectos de promoción cultural y eslóganes grandilocuentes, Carabanchel continúa con "la calle llena de mierda, el centro de salud dos semanas para que te vea el médico y el metro sin ascensores", sintetiza Jimena. "Estamos muy hartos, de verdad. Aquí se vivía muy bien y están convirtiendo los barrios en un estercolero", zanja.

