URBANISMO

El cementerio de las terrazas abandonadas de Madrid: bares que desaparecen dejando todo en la calle

Una terraza abandonada en la calle Maudes, distrito de Chamberí

Una terraza abandonada en la calle Maudes, distrito de Chamberí / Santiago Martínez.

  • La invasión de las terrazas tiene, además del ruido y la ocupación del espacio público, otra consecuencia: el abandono

  • Hosteleros desaparecen y dejan el mobiliario y las estructuras de veladores tirados en la calle y a veces tardan años en ser recogidos

  • El Ayuntamiento contrata empresas para estas retiradas y le gira el coste al último propietario de la terraza

10
Se lee en minutos

Nadie sabe con exactitud cuándo dejó de prestar servicio el pequeño quiosco con terraza y velador que un día apareció sobre las entonces recién ampliadas aceras de la Plaza de Castilla de Madrid. Aquellas veinte mesas —por lo que se ve a ojo en el histórico de Google Maps— contaban con vistas a una rotonda gigante y a un obelisco dorado diseñado por Santiago Calatrava, además de a las famosas torres torcidas KIO de fondo. El chiringuito abrió en 2011 y atendía al nombre de Canal, como la Fundación Canal que está al lado, pero nunca tuvo nada que ver con dicha institución según confirman dos trabajadores.

"¿Es eso que ahora está lleno de palomas, no?", preguntan. Cerró sin más, dicen, y es posible que en alguna ocasión se haya metido gente a vivir dentro, en la parte que está totalmente cubierta y tiene paredes. En la que solo tiene techo se refugian los vendedores ambulantes de la zona los días de lluvia. La estructura acumula pintadas, suciedad y aves desde al menos 2018, pese a que de acuerdo a la convocatoria pública era una concesión municipal a veinticinco años. Ahora es solo una terraza fantasma, una más de todas las que hay en las calles de Madrid.

Terraza abandonada en la Plaza de Castilla / Santiago Martínez


"Las terrazas no son, como dicen ahora los hosteleros, una tradición madrileña. Eso es mentira. En Madrid había muy pocas terrazas y además eran de temporada: para el verano. Con la ley del tabaco de 2011, y porque los pobres hosteleros se iban a arruinar, se empezaron a permitir terrazas para que la gente fumara fuera. Y hubo una brutal expansión", relata Pilar Rodríguez, de la asociación de vecinos El Organillo de Chamberí. "Después llegó la pandemia. Solo en Chamberí hay ahora 300 más que antes. Los hosteleros utilizan cada desgracia que hay en esta ciudad para hacer caja y, además, el Ayuntamiento se lo facilita".

Esa brutal expansión de la que habla Rodríguez —y que refrendan los datos ya analizados por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, que revelan cómo en una década la ciudad ha pasado de 4.000 terrazas a más del doble— tiene otra consecuencia, además del ruido y la ocupación del espacio público que vecinos de distintos distritos llevan años denunciando. El abandono. Los bares que cierran y desaparecen dejando todo en la calle: mesas, sillas apiladas, los tablones que han utilizado como suelo si la terraza estaba sobre una banda de aparcamiento y las estructuras metálicas que un día hicieron las veces de cenador.

"El abuso de las terrazas tiene varias vertientes", continúa Rodríguez. "Una es la de las abandonadas. En la calle Ríos Rosas hemos tenido una durante más de dos años que al final se ha desmontado misteriosamente, no sabemos cómo. Los escombros llevaban meses en la acera y lo hemos denunciado muchas veces, pero el Ayuntamiento ha tardado en venir. En la calle Maudes hay otro local que lleva más de tres meses cerrado y que tiene dos terrazas sobre bandas de aparcamiento ilegales desde mayo de 2020. El Ayuntamiento lo sabe y ahí sigue. Cuando tú dejas algo en la calle, viene el Ayuntamiento y te denuncia y el servicio municipal se lo lleva. No se entiende".

Sillas apliadas en Ríos Rosas, a la espera de que los nuevos dueños del local decidan qué hacer con ellas. / Santiago Martínez


EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha localizado, a través del contacto con vecinos y de las redes sociales, al menos doce terrazas que fueron abandonadas*. La mayoría siguen ahí; otras fueron retiradas tras diversas denuncias y avisos al Consistorio. Estos doce casos se suman a los de decenas de terrazas que almacenan ilegalmente su mobiliario en la calle y que la Federación de Asociaciones de Vecinos de Madrid recopiló en un mapa colaborativo.

La actual ordenanza de terrazas, aprobada en enero de este año, solo permite ocupar la calle con mobiliario en casos excepcionales, previa autorización y siempre dentro de los límites de la terraza. Pero si alguien detecta una infracción, una terraza abandonada o mesas y sillas apiladas fuera del local, no es tan fácil como avisar al Ayuntamiento y esperar a que actúe. Hay que avisar a la policía municipal, que irá a verlo cuando le venga bien y levantará acta si en ese preciso momento detecta incumplimiento, o esperar a que vaya de oficio.

LLENAS DE ORINES Y PARA HACER BOTELLÓN

La terraza abandonada de la calle Ríos Rosas fue levantada porque hay obras. En 2008 había una cafetería sin terraza y un banco público sobre la acera. En 2015 ya había desaparecido el banco y el mismo local tenía varias mesas de terraza, que se convirtieron en dos veladores metálicos en 2016. En 2021 la cafetería (Charlotte Café, cuya sociedad aparece extinguida en el Registro Mercantil) ya no estaba; en su lugar, abrió un mexicano al que se le concedió otra terraza en la banda de aparcamiento. Por lo que se ve en Google Maps, los veladores dejaron de usarse e incluso tres estructuras metálicas quedaron ancladas a la acera.

Sillas apliadas en Ríos Rosas, a la espera de que los nuevos dueños del local decidan qué hacer con ellas. / Santiago Martínez


Con las obras todo eso ha ido fuera, pero la historia no acaba aquí: los responsables de un nuevo local que ocupará esa terraza y la de la acera de enfrente (en la saturadísima calle Ponzano) han dejado ahí sus sillas y mesas apiladas. No están abandonadas, dicen, solo esperando a que abran su negocio para usarlas. Por qué no las meten en el local y cuánto tiempo más las dejarán estorbando en la calle es una pregunta a la que no contestan.

Las dos terrazas en la calzada de la calle Maudes están en desuso y huelen a orín. En el visualizador urbanístico del Ayuntamiento no consta que el local que las puso —Lacabía, ya cerrado— tuviera autorización. Y sin embargo ahí siguen, con una montaña de mesas y sillas sucias encadenadas. El local está ahora en obras, a punto de transformarse en un sitio de 'afterwork' llamado La Chalada, y cuenta una trabajadora presente que decidirán con cuál de las dos terrazas quedarse. No cree que vayan a hacerse cargo del desmontaje y recogida de mobiliario abandonado, principalmente porque no es suyo.

Basura acumulada en la terraza abandonada de Maudes / Santiago Martínez


En la calle Lope de Rueda, distrito Retiro, hubo durante meses una estructura similar (suelo de terraza abandonada sobre calzada) a la que grupos de chavales se metían por las noches a hacer botellón. Los vecinos, que ya habían avisado al Ayuntamiento por otras vías, lo denunciaron en redes sociales y sospechan que gracias a eso los operarios la retiraron en los días siguientes.

En su zona también está el velador abandonado de la calle Narváez, que lleva en desuso al menos dos años.

En la calle Fernán González, del mismo distrito, hubo durante meses una terraza abandonada y hecha escombros que el Ayuntamiento acudió a recoger cuando un vecino lo pidió por Twitter. En el distrito Salamanca, calle Recoletos con Paseo del Prado, abrió un bar que al cerrar no recogió el separador anclado al suelo que había entre las mesas y la carretera. Claro que tampoco era suyo: lleva instalado desde 2016 y ha ido pasando de bar en bar hasta ahora, que no sirve para nada.

Sillas apliadas en Ríos Rosas, a la espera de que los nuevos dueños del local decidan qué hacer con ellas. / Santiago Martínez


En Arganzuela, una vecina denunció la presencia de un velador abandonado, anclado al suelo y convertido en aparcamiento de motos en la calle Ferrocarril.

"Algunos vecinos llaman a la policía cuando ven una infracción: ruido, bar que pone más mesas o que invade el itinerario peatonal. Vienen y toman nota, pero no sabemos en qué se traduce eso. Además, nos suelen decir que no tienen efectivos", dice María Ibáñez, de la Asociación de Vecinos de Retiro Norte. "Por eso denunciamos nosotros a la vez a través de una instancia general normalizada, una fórmula del Ayuntamiento con la que sí notamos que a veces nos contestan. Pero no siempre. Es bastante arbitrario. Al final es una lucha de hormiguitas".

Dinero público para retirar terrazas

¿Qué pasa si un hostelero abandona su terraza? Aunque la nueva ordenanza la redactó el área de Coordinación Territorial —en manos de Ciudadanos e impulsada por Begoña Villacís, quien bromeó con el mote de Terracís—, fuentes de este departamento explican a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que la respuesta no está ahí. Son las juntas de distrito las encargadas notificar al propietario, iniciar un proceso sancionador y, si no hay respuesta, desmontar la terraza pasándole el coste.

"En las zonas saturadas del distrito de Salamanca estamos levantando terrazas. Si el hostelero no las retira voluntariamente, lo hace el Ayuntamiento por ejecución subsidiaria y le gira el coste. Lo mismo sucede con las terrazas abandonadas, en las que además habrá que actuar para quitar estructuras", explica José Fernández, concejal de Centro y Salamanca, en conversación con este diario. "Todo eso tiene un coste y se le repercute al titular. Si la terraza ha tenido varios titulares, se le gira al último, no al que la instaló".

Varios distritos tienen contratadas a empresas que retiran mobiliario de la calle, Salamanca entre ellos. Chamartín, Villa de Vallecas y Fuencarral han pagado este año entre 16.000 y 18.000 euros al año por esta tarea centrada exclusivamente en el mobiliario de hostelería. Centro y Retiro tienen contratos menores similares pero cuyo objeto es más amplio, pues se refiere a la retirada de mobiliario en general, no solo de bares. Este periódico ha revisado los contratos menores de los últimos cuatro años y ha encontrado que han aumentado: no había ninguno en 2019 y en 2022 ya se han hecho cinco.

Si los grupos de la oposición conocen situaciones así, solo pueden pedir al Ayuntamiento que actúe. De hecho, fuentes conocedoras de la situación explican que Vox preguntó por el velador de Narváez en un pleno y que el concejal le contestó que era del dueño de un local que ya cerró. El nuevo dueño no se hace responsable del desmontaje.

"Este es otro ejemplo más de la absoluta dejadez de Almeida con Madrid", dice el concejal de Más Madrid Jorge García Castaño. "No le importa nada la ciudad. En este caso son cenadores, pero vemos cómo está llenando de cemento las plazas, dejando morir los árboles, cargándose zonas verdes... El Ayuntamiento debe retirar esos elementos y despejar el espacio público".

Noticias relacionadas

"Hay una última casuística", concluye la portavoz de El Organillo. "Las terrazas COVID que se dieron porque los hosteleros se morían de hambre y cuyos dueños han traspasado el local. Ahora el nuevo dueño mantiene la terraza COVID, lo cual llama la atención porque ya no está sufriendo las consecuencias de la pandemia. El concejal nos dijo que no era legal. Pues si no lo es, que vaya y lo levante. Porque si tú pones una terraza ilegal te crujen, pero con estos señores no pasa nada. Hay una triste permisividad".

*Si conoce algún otro caso de terraza abandonada, cuéntenoslo por email para añadirla al mapa: aplaza@epe.es