MADRID

Una ruta por la Dragalada, el festival 'drag' importado de Barcelona que arrasa en Chueca: "Está todo vendido"

Lady Cirka baila en el local Lola 09, en la calle San Mateo de Madrid.

Lady Cirka baila en el local Lola 09, en la calle San Mateo de Madrid. / ALBA VIGARAY

  • Más de 250 personas se dan cita en el barrio más inclusivo de Madrid cada 15 días para ver las actuaciones de artistas travestis

  • "Da una visibilidad impresionante a las drags. Si sabes adaptarte al evento y lo haces bien, tiene un potencial tremendo", asegura una de las artistas

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"Dijimos: '¿Qué hacemos este domingo, vamos a misa o a la Dragalada? Y aquí estamos". Este joven, los amigos con los que celebra un cumpleaños y decenas de desconocidos se congregan en una discoteca a las 13.30 horas para ver cómo la drag queen Kika Lorace, recién maquillada y vestida, se contonea en el escenario a la vez que canta una alabanza a Grindr, una red social de contactos gay. Ha empezado la Dragalada Drag Tour, un evento que atrae a locales de Chueca a unas 250 personas dos veces al mes.

Domingo soleado y frío en Madrid. Seis grupos de unas 60 personas se congregan frente a locales de Chueca a las 13.00 horas. Esperan a que sus guías verifiquen un código QR en sus móviles, les pongan una pulsera y les den su Dragport, un pasaporte en el que pondrán pegatinas de estrella sobre su drag favorita.

Entre las 13.00 y las 19.00 horas, seis drags distintas ofrecerán un espectáculo de libre elección para un grupo de visitantes diferente cada hora en discotecas, pubs y restaurantes del barrio más inclusivo de la capital. Metal Kimby, Lady Circa, Gala von Rich, Huma Fuman, Kika Lorace y La Sorny preparaban sus look, maquillajes y pelucas en los camerinos para actuar ante un público que llegaba del after o de tomar el primer café de la mañana. Su objetivo: convertirse en la vencedora de esa tarde.

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA acompañó el pasado domingo 3 de abril al grupo 5. El show empieza para ellos a unos pasos de la estación de metro de Gran Vía, en el Ya'sta Club, una pequeña discoteca de la calle Valverde. Kika Lorace, conocidísima drag queen por sus éxitos Chueca es genial, una apología del barrio en el que actúa esa tarde, o Adiós, Botella, la canción en la que pidió el voto para Manuela Carmena la primera vez que la exjueza se presentaba a las elecciones municipales, se prepara en los servicios del local. "Ha ocupado los baños", confiesa en tono jocoso Álvaro, el coordinador de los grupos. "Hemos dicho que no entre nadie a los aseos porque los estaban limpiando. Así puede prepararse tranquila. La luz de los camerinos no le gustaba", apunta.

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Kika Lorace sale a escena desde detrás de la barra del bar, donde le pide un zumo a un camarero que trabajó el sábado y que este domingo doblaba turno. Sube al escenario, presenta a Jaime Caballitos, el DJ que le acompaña durante toda la jornada, y saluda a uno de los tres grupos que en este turno celebran un cumpleaños. La joven, que cumple 23 años, desfila ante la artista, que le dedica un "Felicidragues", una expresión que ha popularizado el programa de Atresmedia Drag Race España. "Y lo celebras con travestis. ¡Qué bien te va a ir en la vida!", espeta Lorace ante la carcajada de los asistentes.

La conocida drag queen será la única que esta tarde cante en directo. Interpreta La reina del Grindr y después le piden su máximo hit: Chueca es genial. "Tengo más canciones, ¿eh?", dice para hacer reaccionar a un público algo descolocado por estar en una discoteca a las 13.30 horas. Cierra su sesión con una versión de Toro, el tema de Columpio Asesino. "A mí me encanta actuar a estas horas; así luego por la noche puedo quedar con hombres", exclama.

Cuando el show termina, las decenas de personas que componen el grupo 5 siguen a Iván y Sergio, los guías, que les conducen hasta el Intruso Bar. Recorren la calle Fuencarral ataviados con una falda de colegiala, un polo, zapatillas blancas y calcetines del mismo color. Llevan una bandera para que ningún despistado se pierda entre la marabunta de turistas y locales que ocupan la céntrica vía. Entran al siguiente local por un portal de Augusto Figueroa. Ahora es el turno de La Sorny, que se estrena en la Dragalada este domingo.

Uno de los guías de la Dragalada Drag Tour ondea una bandera a la salida de una de las salas que forman de Chueca en las que se celebra el evento, en Madrid.

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De una veterana en el sector pasan a una recién llegada. Álvaro explica que en este inclusivo tour tratan de dar oportunidades a todo tipo de drags. Desde las más conceptuales a las divas más femeninas; de las que bailan en playback a aquellas que basan su espectáculo en el humor. Menuditas Fabrica De Ideas y Con Mucha Pluma Producciones, empresas que organizan el evento, intentan equiparar además la retribución que reciben las artistas. Esa equidad la trasladan también a los DJs y a los locales.

La Dragalada llegó a Madrid en septiembre del año pasado tras el éxito cosechado en Valencia y en Barcelona, la ciudad en la que nació este concepto de fiesta bajo el nombre de Ravalada y donde recorre el barrio de El Raval. En la capital, comenzó celebrándose una vez al mes y los organizadores distribuían al público en cinco grupos de alrededor de 35 personas. Ahora, agendan dos citas mensuales y venden entradas para seis grupos de entre 50 y 60 asistentes.

Cartel de la Dragalada Drag Tour a la puerta de uno de los locales en los que se celebra el evento.

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Este evento surgió para dar salida a los locales de copas y a los artistas durante los cierres del ocio nocturno que se decretaron como consecuencia de la pandemia. "Está todo vendido". En Madrid y Barcelona, la Dragalada ha conseguido agotar las entradas en cada cita y ha catapultado la carrera de varias drags. En la Dragalada participan drag queens (hombres cis que se travisten de mujer), drag kings (mujeres cis, es decir, que se identifican con el género que se les asigna al nacer, que se travisten de hombre), artistas drags transexuales y no binarios, e hyper queens (mujeres cis que practican el arte del drag como drag queens). Hay sitio para todos.

La Sorny, que lleva un año haciendo drag, aparece en escena con la cara maquillada de azul y verde y un vestido negro con hombreras que ha confeccionado ella misma, como los otros looks que revela durante su primera actuación en la Dragalada. Está "nerviosa", como confiesa a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Para abatir la excitación, pide un chupito de Jägermeister y brinda con los presentes.

Deja a todos con la boca abierta con su lip sync de un mashup -una consecución de extractos de canciones y gag de humor- impactante. "Yo hablo en mi show de cuando me he divorciado, de cómo la sociedad, al divorciarte como mujer cis joven, te juzga y de cómo te dicen que eres lo peor, que eres una bruja", relata La Sorny, que durante todo el espectáculo ha cubierto su pelo corto natural con un gorro de bruja. Ella no lleva peluca ni se hace el tuck -técnica con la que las drags ocultan sus genitales para que se asemejen lo más posible a los femeninos-.

Tercera estación del tour: Mamainé, en la calle San Mateo. Las pandillas de amigos empiezan a interactuar con la gente que les acompaña en esta fiesta. Metal Kimby da los últimos toques de tinte a su barba y, cuando los asistentes ya degustan uno de los apreciados mojitos de este bar, sale de detrás de la cortina vestida con una túnica negra con volantes de tul blancos, una peluca larga morada ondulada y unas zapatillas de plataforma blancas. Posteriormente, mostrará un estilismo corto rosa metalizado. Este informático de profesión decidió hacer drag hace un año y medio, poco después de someterse a dos operaciones de rodilla: "Dije: 'Maricón, se te está acabando el tiempo. Llevas mucho queriendo hacer esto y ha llegado el momento de espabilar'".

La artista ha ganado dos galas de la Ravalada de Barcelona y, a partir de ahí, su carrera ha ido "in crescendo", asegura. Ha actuado en Valencia, en Castellón y en Madrid desde entonces. "La Dragalada da una visibilidad impresionante a las drags. Viene mucha gente a verte y, si sabes adaptarte al evento y hacerlo bien para que la gente esté contenta con lo que haces, tiene un potencial tremendo", sostiene.

La inmensa cuadrilla entra en el cuarto bar, Lola 09 (también en la calle San Mateo), y, después de unas cuantos cuantos bailes frente a la mesa del DJ, alguna cerveza y varias palomitas de pollo y croquetas, aparece Lady Cirka. Su conjunto recuerda al de una bailarina de cabaret barbuda. "Ya estáis hambrientos, sedientos y cachondos", grita. Así es. En esta cuarta parada, han llegado los primeros flirteos entre los asistentes. Empieza lo bueno.

Lady Cirka, durante su actuación en la Dragalada Drag Tour del domingo 3 de abril.

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Lady Cirka pide dos voluntarios. Se acercan a ella dos amigos, un chico y una chica, a los que la artista anima a comerse un plátano mientras recorren bailando el pasillo que ha improvisado el público. Aitortilla, el DJ, les muestra cómo tienen que hacerlo y se lleva la ovación de los exaltados espectadores. La joven, que se hace llamar Pica Pica, se impone en el reto y le deja elegir entre dos opciones un pintalabios del que saldrá la última canción que baile. Se trata de Ay, mamá, de Rigoberta Bandini. Lady Cirka se desprende del corsé y deja a la vista tres pechos de silicona de los que cuelgan sendas pezoneras de lentejuelas rojas. Con un emocionado "vivan las tetas iguales" cierra su actuación.

Una joven voluntaria en la actuación de Lady Cirka se come un plátano mientras baila.

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A la salida del bar, el grupo 5 coincide con la próxima congregación de asistentes, que hacen cola para entrar. De nuevo, vuelan los piropos entre los visitantes.

Participantes de la Dragalada Drag Tour, a la salida de una de las salas, en Madrid.

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Prosigue la ruta y llegan al You&Me, en la calle San Bartolomé. Les espera, gin tonic en mano, Gala von Rich. Esta vintage glam drag queen, como ella misma se define, ofrece al público una canción propia y, en los interludios, despierta las carcajadas de sus acompañantes durante esa hora. "Me encantan los calvos", desliza a la vez que acaricia la cabeza rapada de uno de ellos. Todo el público la vitorea mientras la artista baila y salta al ritmo de la música.

Gala von Rich, durante su actuación en la Dragalada Drag Tour en un local de Madrid. 

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El tour llega a su última parada, Studio 54. En el interior, el grupo 5 no esperan emborracharse junto a Andy Warhol o a Liza Minnelli. Ellos van a ver a Huma Fuman, una imponente drag que marca las reglas desde el principio: "A la travesti no se le toca. Cuando la travesti habla, el maricón calla. Es de primero de marica", asevera.

Con su abanico rojo y unas medias de rejilla y arneses del mismo color, esta dominatrix castiza se arranca por Carmen Sevilla y su Carmen de España, para luego emular, de nuevo, a Bandini con In Spain We Call it Soledad. Esta oda patriótica, en la que la drag se luce haciendo un split sobre la barra del local, culmina con Por España, un satírico tema de Samantha Hudson.

Huma Fuman realiza un split durante su actuación en la Dragalada Drag Tour.

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Cuando la ruta termina, algunos asistentes incansables se desplazan a Marta, Cariño!, en la calle de Silva, para ver juntos el segundo capítulo de Drag Race España, la versión nacional del reality que popularizó RuPaul. Aún no saben quién ha ganado. No importa. El objetivo no era ese, sino celebrar la diversidad.

Pasados unos días de resaca física y emocional, Dragalada Drag Tour desvela en sus redes sociales quién ha sido la vencedora, que se lleva un puesto en la edición All Stars, en la que estarán las más votadas. "Excepto una ocasión en la que tuvimos empate técnico, esta ha sido la gala más ajustada", confiesa Álvaro a este diario por Whatsapp antes de desvelar quién se ha llevado más pegatinas de estrella.

Condragtulations, Huma Fuman.

La drag queen Huma Fuman, vencedora de la Dragalada Drag Tour del domingo 3 de abril.

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