MEDIO AMBIENTE

Así puedes reducir el impacto medioambiental de los aparatos tecnológicos que tienes en casa

Según la ONU, para el año 2050 se podrían alcanzar las 120 millones de toneladas de basura electrónica.

La tecnología aumenta de forma exponencial el daño de la violencia de género.

La tecnología aumenta de forma exponencial el daño de la violencia de género. / Imagen de archivo / Pixabay

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S.C.

El avance de la tecnología ha mejorado la vida de la población mundial a pasos agigantados a lo largo de la historia. Pero ahora, en pleno siglo XXI y con la llegada de la tecnología portátil -ordenadores personales, móviles, cámaras- ha terminado por generar un problema medioambiental tanto por la su proceso contaminante de fabricación, como por la dificultad para gestionar sus residuos.

El mayor ejemplo lo encontramos en los teléfonos móviles. Según MarketWatch, los consumidores cambian su teléfono móvil cada 15 meses. Eso quiere decir que cada año, se fabrican millones de nuevos terminales. Esto implica que hay que obtener materiales como coltán o cadmio -muchos de ellos de países en vías de desarrollo en los que se utiliza el trabajo infantil y el trabajo esclavo- hay que poner en marcha la contaminante maquinaria de fabricación y llevar a cabo un transporte terrestre marítimo o aéreo lo que genera sus correspondientes emisiones de Co2

Es evidente entonces que fabricar un teléfono móvil genera una huella medioambiental, pero también la genera tirarlo a la basura, sobre todo en una época donde cada vez se cambia más de móvil. Además de las millones de toneladas de basura que esto supone, estos deshechos contienen elementos como el cadmio, el plomo, el óxido de plomo, el antimonio, el níquel o el mercurio que son tóxicos contaminan ríos, lagos y mares, y emiten gases a la atmosfera que provocan desequilibrios en los ecosistemas, según alerta Greenpeace.

Sin embargo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define como basura tecnológica todos los dispositivos alimentados con energía eléctrica cuya vida útil termina. Por tanto, a la contaminación y los residuos de los teléfonos móviles hay que sumarle la de los cascos inalámbricos, electrodomésticos grandes y pequeños, televisores, lámparas, luces led...

En total, según la ONU, la humanidad genera cada año más de 50 millones de toneladas de basura electrónica de la que solo se recicla el 20%. Por eso, la organización estima que, si seguimos por este camino, en 2050, se podrían alcanzar las 120 millones de toneladas. Esto pone de manifiesto la importancia de que cada consumidor reduzca su huella medioambiental.

Consumo responsable

En una época en la que las tendencias van y vienen cada vez más rápido puede ser difícil, pero el primer paso es concienciarse. Asumir la responsabilidad que todos tenemos como consumidores y tomar acción para mejorar nuestra huella medioambiental. Y, lo más importante es reducir nuestro consumo de tecnología.

No cambiar el móvil cada pocos meses, no comprar unos cascos nuevos teniendo ya otros, no caer en las trampas de las marcas, como cambios de color, para comprar algo nuevo. Si reducimos el número de aparatos tecnológicos que compramos reducimos tanto su contaminación como sus residuos.

Y, en caso de que realmente se necesite realizar esta compra, optar por compañías tecnológicas que se preocupan por su impacto medioambiental y que sean lo más ecológicas posibles. La organización ecologista Greenpeace, por ejemplo, elabora una lista con las empresas tecnológicas más respetuosas con el medioambiente.

Reducir el gasto energético

Antes de comprar un producto tecnológico es importante también revisar cuál es su consumo energético para que sea lo más eficiente posible. Mirar la etiqueta de eficiencia energética y elegir, a ser posible, aparatos calificados como A ++. Es una forma de combinar el ahorro en la factura de la luz con la reducción del impacto medioambiental.

Etiqueta de eficiencia energética

/ Ministerio para la Transición Ecológica

Una vez el aparato se encuentre en casa, debemos intentar reducir su gasto energético todo lo posible. Desenchufar la tele cuando no la usemos, cargar el teléfono móvil solo cuando sea necesario, poner la nevera a la temperatura adecuada...

Reutilizar

Otra opción para consumir menos es reutilizar algunos aparatos electrónicos que ya tengamos y que no usemos por ser demasiado viejos o por un funcionamiento lento, entre otras cosas. Por ejemplo, un móvil que ya no se utiliza puede servir como un reproductor de música o como una cámara para grabar a las mascotas en casa. Una tablet que ya no sirve a los padres puede servir para que los estudiantes tomen apuntes. Las combinaciones son infinitas y ayudan a comprar menos.

Reparar

Si un aparato está definitivamente roto, se puede optar por alargar la vida del dispositivo reparándolo a través de los servicios de asistencia técnica (SAT) que ofrecen las propias empresas tecnológicas. De esta forma, el dispositivo recupera su funcionalidad y, aunque sea necesario cambiar algunas piezas, siempre será mejor que comprar un terminal nuevo.

Sin embargo, lo mejor es siempre tratar de cuidar los dispositivos lo máximo posible para evitar deterioros en la batería, roturas de pantalla o daños en los cables.

Regalar, vender o donar

Si el dispositivo electrónico se encuentra todavía en buen estado pero hay que cambiarlo por otros motivos -un cambio en la cocina que impida que la nevera quepa en su sitio, un móvil que ya no nos guste- se puede optar por dárselo a otra persona.

La primera opción para muchos sería venderlo en una de las múltiples plataformas de ventas de segunda mano que hay ahora mismo. De esta forma el dueño del aparato tecnológico saca un rédito económico, el que lo compra se gasta algo menos y, entro los dos, reducen la huella ambiental de la tecnología.

Por último, también podemos regalárselo a un familiar o amigo que lo necesite, pero también donarlo a cualquiera de las múltiples oenegés que recogen estos aparatos tecnológicos para distribuirlos.

Reciclar

En caso de que el aparato sea completamente inservible y no se pueda ni reutilizar ni reparar ni donar, no quedará más remedio que deshacerse de él. Pero, hay que tener en cuenta que, por sus componentes tóxicos, no se pueden tirar los aparatos electrónicos a cualquier contenedor. Es necesario llevarlos a un punto limpio. La fundación Ecolec, por ejemplo, ofrece un sencillo mapa interactivo que indica donde se pueden reciclar los aparatos electrónicos que hay en casa.

Siguiendo todos estos consejos es posible seguir consumiendo tecnología de forma responsable a la vez que se cuida del planeta.