INVESTIGACIÓN

Así funcionaba la mafia de las transfusiones caninas: "Ganaba más de 150.000 euros al año vendiendo sangre"

Las bolsas de sangre que el falso veterinario vendía a las clínicas madrileñas

Las bolsas de sangre que el falso veterinario vendía a las clínicas madrileñas

  • Luis Miguel V.F., el falso veterinario de Humanes, tenía el monopolio de la transfusión animal en Madrid

  • Sólo hay tres clínicas de este tipo en España: esta, otra en Barcelona y una tercera en la Universidad de Murcia

  • Atendía por Whatsapp y tardaba un máximo de tres horas en servir bolsas de sangre a los veterinarios

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Nadie dudaba de Luis Miguel V.F., el presunto veterinario que, desde 2006, se había convertido en el referente de las transfusiones animales en España. En nuestro país sólo hay tres clínicas que suministren sangre animal a las clínicas veterinarias. Una está en Barcelona, otra en la Universidad de Murcia y la tercera, la que más volumen de negocio movía, era la de Luis Miguel.

Ahora, Luis Miguel ha sido detenido por la Guardia Civil como presunto autor de un delito de maltrato animal. La detención se produjo en el municipio toledano de Humanes, el pasado 16 de junio. La Guardia Civil la bautizó como Operación Elton, así llamada en homenaje al perro que encontró el cadáver de Diana Quer.

El detenido no era veterinario, aunque llevase más de 40 años presentándose como tal. Tampoco tenía licencia para practicar este tipo de actividades. Mataba a los perros de una punzada en el corazón y vendía la sangre de forma clandestina al menos desde 2006, año en el que abrió la Clínica de Transfusiones Veterinarias, con sede en Madrid.

Luis Miguel llegó a ostentar el monopolio de la sangre animal que compraban las clínicas veterinarias. Al menos en Madrid y la zona centro de España, donde su clínica clandestina, con apariencia de legal, era la única que se encargaba de suministrar sangre a los profesionales que la necesitaban. Ahora, esos veterinarios piden explicaciones para saber por qué esa sociedad ha estado operando impunemente durante tanto tiempo.

Por Whatsapp

"¿Por qué acudíamos a él? Porque nadie dudaba de que su actividad era legal. Lleva con su clínica desde 2006, emitía factura, era conocido y respetado en el sector. Y sus envíos eran inmediatos. Yo tengo una clínica veterinaria donde practicamos medicina avanzada y siempre necesitamos sangre. Por peleas de perros o por operaciones complicadas. Pedir la sangre a Murcia o Barcelona suponía una espera de varios días. Pedírsela a este señor era ponerle un Whatsapp y recibir la sangre en un máximo de tres horas".

Lo cuenta uno de sus clientes. Se trata de Andrés Santiago, veterinario y presidente del Observatorio Español de Pericia y Seguridad Veterinaria. Él compraba sangre a Luis Miguel "porque siempre dio una apariencia de legalidad". Andrés es uno de los afectados que se personará como acusación particular junto a otras clínicas madrileñas, contra el falso veterinario conocido ya como "el vampiro de los perros", que mataba animales para vender su sangre.

Imágenes de los galgos en las jaulas del centro clandestino de Humanes

/ Guardia Civil

"Me siento mal por varios motivos. Porque nos decían que la sangre estaba testada y sin infecciones, pero ahora sabemos que pudo suministrarnos sangre infectada y eso ha podido perjudicar a alguno de los animales que hemos trasfundido. Pero también me siento mal porque, cada vez que yo pedía sangre que necesitaba, maltrataban y mataban a un animal para ello", sentencia Andrés en llamada telefónica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.

No solamente él cayó. "La única clínica que proveía de sangre de forma tan rápida era la suya. Era una costumbre: si necesitábamos sangre, avisábamos a Luis. Nosotros y todos los demás. Al menos he contactado con otras 11 clínicas que también le compraban sangre y que emprenderán acciones legales contra el falso veterinario. "En la demanda se reclamará un euro, para que quede claro que el interés no es económico; lo que queremos es que se haga justicia".

Este periódico ha podido hablar con los responsables del Seprona que llevaron a cabo la intervención, y han confirmado que "hemos visto pocos casos tan brutales como estos. Quizás no el que más, pero sí que es cierto que a los animales los tenía hacinados en unas condiciones imposibles de justificar", explican, recordando que "la investigación sigue abierta y se encuentra bajo secreto sumarial".

Sí que explican desde el Seprona que "ha sido un caso difícil". "Hemos estado unos 3 meses detrás de él. Normalmente se tarda más en este tipo de investigaciones, pero aquí tuvimos que acelerar porque la prioridad era salvar la vida de esos animales", explican fuentes del Instituto Armado, que concretan: "Pudimos así salvar a 266 animales, pero también tenemos la constancia de la muerte de otros 250 que no pudimos llegar a salvar".

El buen samaritano

¿Cómo funcionaba esta mafia clandestina de extracción de sangre a animales? El caso sigue bajo investigación, pero este periódico ha podido saber, mediante conversaciones con otras figuras del sector, que Luis Miguel actuaba, de puertas hacia afuera, de buen samaritano: "Trabajaba con otros centros animales y algunos de ellos de protectora sólo tenían la apariencia. Era una tapadera". Lo que ofrecía Luis Miguel a estas entidades con exceso de animales era quedarse con los galgos.

¿Por qué los galgos?: "Es una raza de perro que está considerada donante universal. Su sangre la pueden recibir todos los perros. En un principio, y en caso de que el detenido hubiera tenido las licencias pertinentes para exanguinar perros, sólo podía extraerle 400 ml de sangre al mes. Pero él se la sacaba toda", confirman fuentes del Seprona. El galgo, además, es un animal que a menudo es abandonado o sacrificado por sus dueños cuando ya no sirve para la caza. En esos casos, Luis Miguel aparecía como el salvador de estos ejemplares. Pero en realidad los sacrificaba para obtener su sangre.

Imágenes de la Operación Elton en la que la Guardia Civil ha liberado a 266 animales.

/ GUARDIA CIVIL

La forma en la que extraía la sangre estaba fuera de cualquier comportamiento ético. No extraía los 400 ml (una botella de agua pequeña) que se le extrae a los perros donantes de la colonias habilitadas a tal efecto. Luis Miguel, según explica la Guardia Civil, "punzaba el corazón del perro, produciendo un shock hipovolémico. Era la forma más rápida y también la que le permitía extraer más cantidad de líquido hematológico, porque a cada latido del corazón, bombeaba más sangre".

Una vez el perro era literalmente vaciado de sangre, sus cuerpo exangüe era trasladado a un crematorio para ser incinerado. Fuentes consultadas por este periódico periódico también ponen el foco ahí: "No es normal que el dueño de un crematorio reciba cada mes 60 cadáveres de galgos de la misma persona y no se pregunte el motivo. Debería ser investigado. Además, los perros tienen chip y ahí sale el nombre de un propietario que no era él. Eso debería levantar sospechas". Estos datos están siendo investigados por los agentes que se encargan del caso.

150.000 euros al año

Estas actividades las practicaba presuntamente Luis Miguel en compañía de un operario que se encontraba en la finca de Humanes en el momento de la detención. La sangre que sacaban a los animales era vendida como si hubiese sido obtenida de forma legal: "Por 400 mililitros de sangre de perro cobraba 85 euros más IVA. Por ese mismo importe vendía 60 mililitros de sangre de gato. Hemos hecho una estimación por lo bajo y hemos concluido que sacaba al menos 150.000 euros anuales con esta actividad".

Este caso de intrusismo profesional no es reciente. Luis Miguel se había convertido en "una figura muy respetada dentro del mundo de la veterinaria, sin ser veterinario. Se hacía pasar por ello, pero no tenía ningún título", insiste la Guardia Civil.

Esa carencia no le había impedido fingir contar con el título, vender sangre a clínicas reputadas e incluso "organizar algunas actividades en prestigiosos certámenes caninos celebrados en Madrid, donde él diseñaba algunas pruebas para los perros competidores. O dar conferencias en las que era tratado como una eminencia", coinciden varias fuentes consultadas por este diario.

Las indagaciones no están cerradas y ahora se espera que sean investigadas todas las personas relacionadas de algún modo con esa clínica clandestina y su actividad. Fuentes consultadas por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA aseguran que "hay interés en saber la versión del dueño del crematorio que se deshacía de los cadáveres, pero también de algunas entidades que tenían tratos con él. Para conocer si ellos conocían la ilegalidad de esta actividad o si percibían dinero por galgo entregado".

Del mismo modo, se investiga que veterinario le facilitaba la firma a Luis Miguel, porque, aunque él se hizo pasar por veterinario licenciado durante 40 años, los medicamentos que obtenía deben ser prescritos por un profesional.

Se necesitaba una firma para hacerse con esas sustancias y él las conseguía. La investigación se centrará, según fuentes del Instituto Armado, en la Asociación de Hematología y Homeopatía, de la que Luis Miguel era presidente y su esposa (química de la UAX) secretaria. Una tercera persona, con cargo de vicepresidente, sí que contaba con el título de veterinario y será investigado.

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