GUERRA EN UCRANIA

En el hospital ucraniano de los jóvenes mutilados por la guerra: "Es duro escuchar por lo que han pasado"

Ucrania debe dar respuesta a un elevado número de combatientes con amputaciones y muchos no se pueden pagar la prótesis

Mutilados de guerra ucranianos en el hospital público de Lviv (Ucrania).

Mutilados de guerra ucranianos en el hospital público de Lviv (Ucrania).

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Al soldado Eugene Sharp las palabras no le salen con facilidad. A veces la mirada se le pierde y habla casi con monosílabos, en voz baja, rellenando cada frase con la menor cantidad posible de palabras, como si esta economía lingüística le facilitase sobrellevar su nueva realidad. En diciembre pasado se encontraba sirviendo en Donetsk, en el este de Ucrania, cuando lo alcanzó el fragmento de proyectil. El estallido le arrancó el pie y toda su pierna derecha. Desde entonces, se cura en un hospital público de Lviv, en el oeste de Ucrania.

Eugene, originario de Zhytomir, comparte destino con Igor Bolney, que como él también ha sido mutilado en la guerra. Pero Igor es originario de Dnipro y fue minero de profesión hasta que inició la invasión de Rusia. Entonces también decidió alistarse y lo enviaron a luchar en el sur del país. Allí una mina terrestre marcó su antes y después. Cuenta que el artefacto explotó cuando se encontraba en una misión. Igor recuerda el momento exacto en el que ocurrió. "Íbamos a la región ocupada de Jersón, cerca del río Dniéper, y eran las 11 de la mañana del 31 de octubre. Por eso, lamentablemente no pude llegar a Jersón (la ciudad fue retomada por las fuerzas ucranianas a mediados de noviembre). Eso es uno de mis mayores remordimientos", dice, al añadir que deberá permanecer en esta rehabilitación al menos otros tres meses.

Eugene e Igor son dos soldados del Ejército ucraniano reflejo de un fenómeno difícil de ocultar: la gran cantidad de mutilados, en su mayoría militares, que está dejando la guerra en Ucrania. El fuego de la artillería y las miles de minas sembradas en los campos ucranianos son los responsables de este trágico incremento de amputados en todo el país. Hombres y mujeres -aunque, sobre todo, hombres-, cuyos cuerpos llevarán de por vida las marcas de la guerra.

Eugene Sharp, soldado ucraniano mutilado, hace rehabilitación en el hospital de Lviv.

El alto precio de las prótesis

En el hospital público Saint Panteleimon de Lviv, donde están siendo atendidos Eugene e Igor, trabaja el técnico Nazar Bahnyuk, uno de los encargados de la fabricación de las prótesis. Bahnyuk confirma que los pacientes están aumentando y muchos tienen con amputaciones graves.

"Uno de los problemas -cuenta Bahnyuk- es que a los soldados se les dan los primeros auxilios rápidamente en el campo de batalla. Les ponen los torniquetes, pero a veces esperan hasta dos días para ser evacuados". De esta manera, el tiempo de espera complica la recuperación y, a veces, compromete irremediablemente la posibilidad de salvar las extremidades afectadas, dice el sanitario.

Pero no es la única dificultad. "Otro tema es que la mayoría son jóvenes y fuertes que quieren y necesitan componentes funcionales y duraderos, pero estas son prótesis caras", cuenta Bahnyuk, sobre estos artefactos que pueden llegar a costar hasta los 15.000 euros la pieza. Lo que no se sabe con precisión es el número de amputados en el país porque el Gobierno considera este dato una información sensible. "Es información secreta, quizás porque el Gobierno no quiere desmotivar a la gente", detalla Bahnyuk.

Igor Bolney, mutilado en la guerra de Ucrania, es atendido en el hospital público de Lviv.

Con todo, la gran ola de amputados es tan evidente que, desde el hospital, explican que, tan solo en este centro, hay 200 pacientes que están en listas de espera para la rehabilitación, las terapias y el injerto de las prótesis, un proceso que tiene que ser antecedido por una serie de exámenes.

Precaria salud mental

A las heridas físicas, además, se suman las mentales. Porque son muchos los que, tras pasar por este trauma, están exhaustos mentalmente. "Su salud psicológica no es buena después de la guerra y de las situaciones de cautividad. Es duro escuchar por lo que han pasado", afirma la fisioterapeuta Ruksana Smila, que a sus 24 años atiende a más de una decena de pacientes al día para ayudarles a acomodarse a su nuevo cuerpo.

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A un lado del centro de rehabilitación, algunos carteles también señalan los donantes que financian las necesidades de los amputados que acuden a esta estructura.

Varias son organizaciones humanitarias europeas, entre ellas de Alemania y Malta. Buena parte de los tratamientos y de las prótesis las pagan ellos. La razón es que Ucrania no tiene recursos suficientes para cuidar a todos los que se han dejado su cuerpo en el campo de batalla.