ENCUESTA A 70.000 ALUMNOS

La inseguridad en los colegios de Inglaterra fomenta el absentismo escolar

Uno de cada diez alumnos afirma haber faltado a clase por miedo a sus compañeros

La inseguridad en los colegios de Inglaterra fomenta el absentismo escolar
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Ir al colegio cada día es a veces un trauma. Sentirse acosado o excluido puede hacer de la escuela un lugar indeseado e incluso temible. Uno de cada 10 alumnos en Inglaterra afirma haberse ausentado de clase por no sentirse seguro en el centro escolar. Esa sensación es más aguda entre los estudiantes homosexuales, bisexuales, o con identidades de género diferentes a las de sexo masculino o femenino. De estos últimos, sólo el 48% se siente seguro. Todo ello queda recogido en un estudio publicado esta semana tras haber entrevistado a 70.000 chicos y chicas con edades comprendidas entre los 7 y los 18 años.

De acuerdo con los propios estudiantes, los lugares más amenazantes de la escuela son los pasillos y los patios de recreo. La sensación de inseguridad está provocada mayoritariamente por el comportamiento de otros compañeros, si bien un 13% señala como origen de su inquietud a los profesores.  La inseguridad aumenta con la edad y el paso de la niñez a la adolescencia. El 85% de los alumnos entre 7 y 11 años dicen sentirse seguros, pero ese porcentaje va cayendo (76%) cuando pasan a la secundaria con 12 años y se reduce aún más, hasta el 60%, entre los que tienen entre 13 y 18 años. La mayoría prefiere no hablar de sus temores. Solo el 25% los ha puesto en conocimiento de algún adulto en la escuela, pero algunos de los que lo hicieron tuvieron que insistir varias veces para ser escuchados.

Los alumnos dicen sentirse más seguros en el ciberespacio, 88%, que en el colegio (75%). Pero el informe detecta que están menos alerta de los peligros que pueden correr cuando se conectan a internet y las redes sociales.

Peligro de no volver a clase 

Los chicos y chicas que empiezan a saltarse clases y a no ir al colegio por no sentirse seguros "corren el peligro de desengancharse completamente” del sistema educativo", advierte Rachel de Souza, la Comisaria en Inglaterra para los Niños (Children’s Commissioner for England). El estudio llevado a cabo por los especialistas en educación Edurio y The Key muestra "algo increíblemente importante: para que una escuela proporcione el apoyo adecuado tiene que ser percibida como segura por los niños".

Souza considera que los resultados "son tranquilizadores y preocupantes" al mismo tiempo. Celebra por un lado que la gran mayoría de los estudiantes gocen de seguridad, pero al mismo desvela la necesidad de que los responsables escolares "entiendan qué factores hacen que los niños se sientan inseguros y vean qué se puede hacer. Queremos que cada alumno, cada padre o cada miembro del personal hable de los temores que sienta en su escuela y pueda ser remediado rápida y eficazmente".

Inglaterra uno de los líderes en el ránking de abusos

Los resultados coinciden con el estudio global realizado en 2019 por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Entre más de 40 países industrializados, Inglaterra resultó ser uno de los peores en lo que a acoso escolar se refiere entre los estudiantes de secundaria. Casi 3 de cada 10 jefes de estudio (un 30%) reconocieron haber tenido incidentes de este tipo entre sus alumnos al menos semanalmente, comparado con una media del 14% entre los países analizados. Eso coloca a Inglaterra en el cuarto puesto en el ránking de mayor número de abusos. Las cifras son aún peores en el acoso online. Andreas Scheleicher, director de investigación en el área de educación de la OCDE, subrayó la urgencia absoluta de afrontar este problema en aumento. “No creo que las escuelas inglesas y el sistema escolar tengan una política al respecto”, afirmó al presentar los resultados.

Menos enseñantes y graves agresiones

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El informe apuntó también a la escasez significativa de profesores en Inglaterra. El número de profesionales está “por debajo” del de otros países desarrollados y son los que trabajan más horas. Los docentes sufren además niveles de intimidación y agresiones por parte de los alumnos más elevados que en muchos otros países del mismo status socioeconómico.

En un trabajo realizado por la Universidad de Roehampton, profesores y ayudantes contaron haber recibido patadas, puñetazos, mordeduras, escupitajos y haber acabado con cortes, ojos morados, algún ligamento o algún dedo roto. Los afectados describieron también el coste mental de tales agresiones, que en muchos casos se traduce en ansiedad, stress, o depresión, que lleva a bajas médicas o a la jubilación anticipada.