GUERRA EN UCRANIA

La resistencia alemana con los Leopard: tres pros y tres contras al envío de los tanques

Tras semanas de presión internacional, Berlín ha aceptado ceder tanques de producción alemana a Kiev, lo que puede abrir una nueva etapa en el conflicto

Entrenamientos de tanques Leopard 2 del Bundeswehr alemán en Muenster, Baja Sajonia, en una imagen de archivo.

Entrenamientos de tanques Leopard 2 del Bundeswehr alemán en Muenster, Baja Sajonia, en una imagen de archivo. / Philipp Schulze / DPA / EUROPA PRESS

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La argumentación de no haber recibido una petición formal para enviar tanques Leopard 2 a Ucrania se le ha acabado al Gobierno alemán. Berlín ha confirmado este martes la recepción de una solicitud oficial de Polonia para ceder esos tanques de asalto de producción alemana al ejército ucraniano. El Gabinete del canciller Olaf Scholz se ve obligado, por tanto, a mover ficha en un asunto en el que tiene la última palabra.

La venta de armamento alemán a otros países debe recibir una autorización del Gobierno federal. Y esa autorización suele incluir la llamada "cláusula de permanencia final". Esta establece una autorización obligatoria de las autoridades alemanas en caso de que el primer comprador quiera vender o ceder el armamento a terceros países. El año pasado ya circularon especulaciones sobre que el Gobierno español pretendía enviar sus Leopard a Ucrania. Preguntado directamente al respecto, el portavoz del Scholz respondió el pasado verano no haber recibido petición oficial alguna de Madrid.

La petición de Polonia registrada este martes acerca a Berlín un poco más a una decisión que lleva postergando desde el inicio de la invasión rusa; poco más de una semana después de que los tanques rusos cruzaran las fronteras ucranianas, el Gobierno de Volodímir Zelenski hizo la primera petición oficial por los Leopard 2. Desde entonces, Berlín ha evitado tomar una decisión al respecto.

Pero la presión internacional, especialmente del flanco este de la OTAN con Polonia al frente, se está haciendo prácticamente insostenible para Berlín, por lo que analistas dan por hecho que, antes o después, el Gobierno alemán dará su brazo a torcer y permitirá al menos que otros países envíen sus Leopard a combatir contra el ejército ruso. La cuestión es cuándo. Y en esa decisión pesarán los pros y los contras de ver tanques alemanes en el campo de batalla ucraniano.

Los pros

Decisión consensuada

El Gobierno alemán insiste en que no quiere tomar en solitario una decisión de tal magnitud. Al mismo tiempo, hace años que países europeos más pequeños exigen a Berlín un mayor liderazgo a nivel internacional. Si el Ejecutivo de Scholz acaba dando luz verde al envío de Leopard, Berlín pondrá fin a un ensimismamiento que está erosionando la imagen de Alemania como potencia.

División en el Gobierno

El fin del debate sobre los Leopard también calmaría las aguas dentro de la coalición tripartita de socialdemócratas, verdes y liberales (FDP) que lidera Scholz. Voces de los ecoliberales y del FDP critican cada vez más abiertamente la indecisión del canciller, lo que hace tambalear la estabilidad del Gobierno de coalición.

Más negocio militar

La entrega de Leopard a Ucrania generaría más encargos para la poderosa industria militar alemana que probablemente tendrá que fabricar más tanques, ya sea para reponer el armamento de los ejércitos occidentales y/o para producir - o reparar -unidades destinadas directamente al ejército ucraniano. De hecho, una de las voces alemanas que pide de manera más agresiva el envío de armamento pesado a Ucrania, la diputada liberal Marie-Agnes Strack-Zimmermann, tiene conexiones públicas con lobis de la industria militar alemana.

Los contras

Escalada en la guerra

La principal razón oficial es el miedo expreso de Scholz a una confrontación abierta entre la OTAN y Rusia. El portavoz de cancillería, Steffen Hebestreit, volvió a subrayar este lunes "las fronteras del apoyo" militar a Ucrania para evitar que Alemania y la Alianza Atlántica se conviertan en "parte de la guerra". "Si actuamos de manera imprudente, podemos desencadenar algo de que lo nos podríamos arrepentir”, dijo Hebestreit.

Menos recursos para el ejército

Oficialmente, Alemania ha ayudado militarmente a Ucrania con más de 3.000 millones de euros desde el inicio de la guerra. El material que Berlín envía al campo de batalla va en detrimento de los que equipos con los que cuenta la Bundeswehr (el ejército alemán). Este último lleva años demandando una profunda reforma que lo modernice y lo haga más operativo. Un reciente episodio demuestra el estado de la Bundeswehr: 18 carros Puma, de producción alemana y que tenían que integrarse en las fuerzas de acción rápida de la OTAN, tuvieron que ser retirados tras demostrarse como inutilizables durante unas maniobras el pasado diciembre.

El coste electoral

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También hay que tener en cuenta el posible precio político que los socialdemócratas y los otros dos partidos del Gobierno alemán podrían pagar si dan luz verde al envío de Leopard 2. Según una encuesta de la televisión pública alemana, un 46% de la población está a favor del envío y un 43%, en contra. En el Este de Alemania, el rechazo asciende incluso hasta 59% de los encuestados. Con los conservadores de la CDU-CSU liderando actualmente las encuestas de intención de voto a nivel federal, la dirección del SPD se resiste a dar un paso en falso frente a su electorado.

Cabría añadir un cuarto factor en contra. Hay un trasfondo histórico que explica la reticencia de Berlín; que tanques alemanes combatiesen en suelo ucraniano contra tropas rusas repetiría una imagen no vista en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, cuando esos tanques fueron enviados por el régimen nazi a combatir contra el Ejército Rojo. Aunque haya claras diferencias entre ambos escenarios, es inevitable que la imagen genere reminiscencias imperiales alemanas. De hecho, la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) usa públicamente esa argumentación para rechazar el envío de Leopard 2.