VATICANO

Las intrigas prenden en el Vaticano: arrecian los ataques conservadores contra el papa Francisco

La muerte de Benedicto XVI abre la veda a críticas cada vez más feroces contra el Pontífice

El Papa Francisco en el vuelo de regreso a Roma tras su viaje a Canadá.

El Papa Francisco en el vuelo de regreso a Roma tras su viaje a Canadá. / Europa Press

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El ruido de sables desencadenado por la muerte del papa alemán Benedicto XVI no se debilita dentro de la Iglesia católica. Al revés, la guerra de poder abierta en las últimas semanas sigue subiendo de intensidad, con ataques contra el papa Francisco, procedentes del flanco conservador del Vaticano, cada vez más notorios. La última ofensiva ha llegado del cardenal Gerhard Müller, exprefecto de la Congregación de la Fe (el antiguo Santo Oficio) y conocido crítico del pontífice argentino. “El Papa no tiene el número de teléfono del Espíritu Santo”, ha llegado a decir Müller. 

Declaraciones insólitamente claras y duras, hechas al cronista Tom Kington, del diario británico 'The Times', que revelan la estrategia de enfrentamiento abierto que los opositores del Papa argentino han adoptado ahora que Benedicto XVI está muerto. Tanto es así que Müller incluso ha escrito un nuevo libro, titulado 'Buena Fe', que se publicará en Italia a finales de este mes y cuyo objetivo es “ayudar a las personas que tienen problemas con este papado”, ha dicho el purpurado.

Choque ideológico 

El enfrentamiento es eminentemente ideológico. “En algunas circunstancias, Francisco parece haber actuado más sobre la base de ideas preconcebidas o cálculos políticos", se lee en el libro, al que EL PERIÓDICO, del grupo Prensa Ibérica, ha tenido acceso y en el que se critican también las posturas del argentino sobre temas tan diversos como la migración, los ritos litúrgicos antiguos y sus ideas geopolíticas. "Puedo aventurarme incluso en algunas explicaciones sociológicas, como el frecuente hecho de que entre los sudamericanos existe una aversión innata hacia los norteamericanos", continúa Müller, en una reflexión sobre el rechazo de Francisco a las rígidas posiciones de la iglesia estadounidense sobre el aborto.

Intrigas y venenos

La publicación de esta obra y las recientes declaraciones de Müller no son, sin embargo, las señales de esta nueva arremetida del sector que se opone a Francisco. Y esto no solo por los trapos sucios que tras el fallecimiento de Benedicto XVI ha sacado a luz el exsecretario del difunto Papa alemán, Georg Gänswein, autor de otro reciente volumen en que critica a Francisco y retrata una convivencia entre los dos Papas menos pacífica de lo que se creía.

“El Papa no tiene el número de teléfono del Espíritu Santo”, ha dicho el cardenal Gerhard Müller

También este clima de intrigas y venenos ha quedado en evidencia con la inesperada muerte de George Pell, influyente cardenal conservador fallecido la semana pasada. Al día siguiente de su muerte, el vaticanista Sandro Magister reveló que había sido Pell el autor de un ácido apunte que circulaba desde el año pasado, cuya autoría se desconocía hasta ahora, y en el que se tacha de “catástrofe” el papado del pontífice argentino.

"Roma parece confundida"

Las opiniones son, de hecho, lapidarias, porque se trata de reflexiones de cara a un futuro cónclave tras el papado de Francisco. “El sínodo alemán habla de homosexualidad, de mujeres sacerdotes, de comunión para los divorciados que se han vuelto a casar, pero el papado calla”, escribió, por ejemplo, en la nota. “La centralidad de Cristo en la enseñanza se debilita. Cristo es desplazado del centro. A veces Roma parece hasta confundida sobre la importancia de un monoteísmo riguroso”, se añadió. 

Pesadilla tóxica

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Otro texto escrito por Pell antes de su muerte también ha añadido más leña al fuego. En este último, publicado en la revista británica conservadora 'The Spectator', califica de “pesadilla tóxica” una de las principales apuestas del papado de Francisco. Esto es el llamado sínodo sobre sinodalidad, un gran proceso de consulta puesto en marcha por el Papa argentino para que las iglesias de todo el mundo opinen sobre sus prioridades (a través de una especie de encuesta), lo que culminará con una gran reunión que se celebrará el próximo otoño.

Algunos vaticanistas relacionan la intensidad del choque directamente con la muerte de Benedicto XVI, por la capacidad que tenía el alemán de mantener tanto a los conservadores como a los progresistas en posiciones menos incendiarias. Robert Mickens, editor del francés 'Le Croix International', ha afirmado: “Benedicto XVI era una figura neutralizadora, que mantenía a la raya ambos bandos”.