CRISIS EN PERÚ

Pedro Castillo, detenido tras ser destituido por el Congreso

Horas antes, el presidente de Perú intentó disolver un Parlamento que se aprestaba a votar una moción de censura en su contra

El presidente de Perú, Pedro Castillo, durante una rueda de prensa con corresponsales internacionales en Lima (Perú) a mediados de octubre.

El presidente de Perú, Pedro Castillo, durante una rueda de prensa con corresponsales internacionales en Lima (Perú) a mediados de octubre. / PAOLO AGUILAR / EFE

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Pedro Castillo cumplió la profecía de sus adversarios y ha dejado de ser presidente de Perú. El Congreso lo destituyó en respuesta a su decisión de "establecer un Gobierno de excepción" y disolver de manera "temporal" la legislatura. La medida provocó un fuerte rechazo y los legisladores aceleraron un proceso de "vacancia" (censura). Más que crisis, todo tuvo un aire de farsa que duró apenas cuatro horas. La suerte de Castillo estaba echada desde el comienzo al carecer de respaldo partidario y popular. El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Francisco Morales, pidió la intervención castrense. Las Fuerzas Armadas y la Policía respondieron con un mensaje común en el que resolvían "no acatar" un "acto contrario al orden constitucional". La Iglesia católica bendijo por su parte el paso que dio el Parlamento porque "nadie debe obediencia a un Gobierno usurpador". Lo que faltaba era arrestar al jefe de Estado. La tarea le tocó a la policía, y lo hizo en la vía pública, como si se tratara de un carterista. También fue detenido en la sede de la Prefectura el presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres. El Ministerio Público ha indicado que se acusa a Castillo, en su condición de presidente, de quebrantar el orden constitucional, de forma que ha anunciado que se dispone a iniciar diligencias con base en los artículos 346 y 349 del Código Penal, por rebelión y conspiración.

Así, la fiscal general, Patricia Benavides Vargas --junto al fiscal adjunto supremo, Marco Huamán Muñoz, del Área Especializada en Enriquecimiento Ilícito y Denuncias Constitucionales; y la fiscal superior Marita Barreto Rivera, perteneciente al Equipo Especial contra la Corrupción del Poder-- ha supervisado la detención del ya exmandatario. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses procederá a realizar un reconocimiento médico legal sobre el estado de salud actual de Castillo, reza la misiva del Ministerio Público.

Horas antes, la fiscal general peruana expresó su rechazo al quebrantamiento del orden constitucional, anunciando la adopción de acciones legales. "El peor peligro que afrontamos hoy como sociedad es la 'normalización de la corrupción' (...) es un peligro porque socava las bases mismas de la convivencia social y se constituye como un delito que afecta los derechos humanos", declaró, tal y como recoge la oficina del organismo.

La vicepresidenta Dina Boluarte asumió a las corridas como reemplazante del mandatario, ante los congresistas triunfantes y las autoridades castrenses. Boularte le había dado inmediatamente la espalda. Ella rechazó el quiebre del orden institucional porque, dijo, "agrava la crisis política que la sociedad deberá superar con stricto apego a la ley". Se espera que la presidenta interina, la primera mujer en la historia peruana en ocupar ese cargo ejecutivo, convoque en un corto plazo a elecciones generales.

Un final anunciado 

Castillo había asumido en julio de 2021 después de haber ganado la segunda vuelta a Keiko Fujimori por escasos miles de sufragios. Su gestión transcurrió en medio de coletazos permanentes que lo obligaron a cambiar cuatro veces de primer ministro. Trató de superar su sensación de debilidad política congénita lanzándose al vacío el mismo día en que un desprestigiado Parlamento se proponía encontrar los votos para sacarlo de su cargo por "incapacidad moral". Después de escuchar el anuncio de Castillo, los congresistas contaron en un santiamén con las adhesiones que antes no tenían: 101 legisladores levantaron la mano, incluso representantes de Perú Libre, la misma fuerza que había llevado a Castillo a la presidencia en 2021.

Según el diario limeño El Comercio, Castillo se había convertido en "un dictador" con su ofensiva y "así deberá pasar a la Historia, en cuyas páginas de la infamia hoy comparte sitio con todos los rufianes que en el pasado intentaron subvertir el orden constitucional en nuestro país". De acuerdo con la publicación, el exmaestro rural y exsindicalista quiso cerrar la legislatura "para salvar el pellejo (el suyo y el de sus familiares) ante la posibilidad de una censura que lo dejaba "a merced de las investigaciones por corrupción que, cada vez más, iban retratándolo poco a poco como el líder de una organización criminal".

Un Gobierno en ruinas

A Castillo no le esperaba otro horizonte que el de su fracaso. Nunca tuvo respaldos internos para disolver el Congreso y convocar a nuevas elecciones. Su plan se hizo trizas de inmediato. El ministro Kurt Burneo abandonó la cartera de Economía. "Habiéndose vulnerado el Estado de derecho y en la línea con mis principios democráticos, presento mi renuncia irrevocable al cargo de ministro". Lo mismo hizo César Landa en Exteriores. "En estricto apego a mis convicciones y valores democráticos y constitucionales, he decidido renunciar irrevocablemente ante la decisión del presidente Castillo de cerrar el Congreso de la República, violando la Constitución". Luego siguió el mismo paso el titular de Trabajo, Alejandro Salas. La soledad de Castillo fue completa desde el momento en que Benji Espinoza, su abogado defensor, repudió su maniobra.

Problema de fondo

De acuerdo con Castillo, la disolución del Congreso era consecuencia de las malas relaciones que ha mantenido con la Cámara desde el inicio de su gestión, en julio de 2021, y que incluyeron dos tentativas de juicio político que no llegaron a buen puerto. Semanas atrás, el legislativo no ha autorizado su salida del país "con argumentos absurdos". En su opinión, la permanente amenaza de un voto de censura ha intentado disciplinarlo. El Congreso resultó ganador de la puja pero en su seno se anida un profundo problema político: hasta este miércoles tenía un mayor nivel de desaprobación que Castillo entre la población. Una reciente encuesta del Instituto de Estudios Peruanos da cuenta de que el 86% de los ciudadanos tienen una imagen negativa de ese poder del Estado.

Simpatizantes y opositores se enfrentan

Un pequeño grupo de simpatizantes y detractores del expresidente peruano Pedro Castillo se enfrentaron este miércoles frente al centro donde está detenido en Lima el exmandatario. Los cuerpos de la Policía Nacional de Perú (PNP) han tenido que intervenir con gases lacrimógenos y detener a algunos de los manifestantes para poder liberar la céntrica avenida Alfonso Ugarte, según pudo presenciar EFE.

Con palos, banderas y otros objetos un reducido grupo de violentos se ha enfrentado a golpes y empujones frente a la comisaría donde se encuentra detenido el expresidente, tras su intento de cierre y disolución del congreso peruano. Los simpatizantes de Castillo lanzaron piedras, adoquines y otros objetos a los cuerpos policiales de la PNP en el centro de la capital peruana en protesta por la detención del expresidente.

Los medios locales no reportaron incidentes mayores en el resto de ciudades del país, donde solo pequeños grupos lamentaron la detención del expresidente.

Castillo fue trasladado más tarde a la prisión de Barbadillo, en Ate. Tras permanecer varias horas en la sede de la Prefectura en Lima, el exmandatario ha salido acompañado por un fuerte operativo policial. Castillo ha estado en la comisaría de Los Cibeles, para finalmente ser trasladado en helicóptero a la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (Diroes), en el distrito de Ate, donde estará 48 horas y donde también se encuentra recluido el expresidente peruano Alberto Fujimori.

Fin al toque de queda

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El despacho presidencial de Perú, que encabeza la flamante jefa de Estado, Dina Boluarte, dejó este miércoles sin efecto el toque de queda que había "decretado ilegalmente" el exmandatario Pedro Castillo pocas horas antes, cuando anunció la disolución del Parlamento que finalmente lo destituyó. "Habiéndose restituido el orden constitucional, el toque de queda decretado ilegalmente no surte efecto. ¡El Perú no puede parar!", escribió la Presidencia en su cuenta oficial de Twitter.

De esta manera, quedó suspendida la medida que había anunciado esta mañana Castillo y que inicialmente tenía que regir desde hoy a las 22.00 hora local (3.00 GMT) en todo el territorio nacional.