GUERRA EN UCRANIA

Putin proclama la anexión de las regiones ocupadas de Ucrania y avisa de que las defenderá "con todas las fuerzas"

"Este es el deseo de millones de ciudadanos y su derecho", afirma el presidente ruso durante el acto en el Kremlin, antes de avisar a Ucrania de que defenderá estos territorios

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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha firmado este viernes la anexión de las regiones ucranianas ocupadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Previamente, esta madrugada, Putin había reconocido la independencia de Jersón y Zaporiyia, ambas situadas en el sur de Ucrania, un paso previo necesario. La independencia del Donbás fue reconocida dos días antes de lanzar la "operación militar especial" en Ucrania.

A la solemne ceremonia, en el salón de San Jorge del Kremlin, han asistido parlamentarios rusos, miembros del Gobierno, líderes religiosos y gobernadores, así como los jefes prorrusos de los territorios separatistas, donde entre el 23 y 27 se celebraron referendos para anexionarse a Rusia condenados por Kiev y Occidente como "farsas" democráticas. Los resultados de las consultas divulgados por la Comisión Electoral de Rusia, con los recuentos ya culminados en la mayoría de los casos, arrojan un apoyo aplastante a la adhesión, con cifras que oscilan entre el 96,75% y el 98,7% a favor del 'sí'.

"Este es el deseo de millones de ciudadanos y es su derecho", ha manifestado Putin durante su discurso. "Su deseo no se va a discutir, Rusia no les va a traicionar", ha añadido antes de avisar a Ucrania de que Rusia no dudará en defender a estos ciudadanos. Aseguró que esos territorios son rusos porque los predecesores de la Federación Rusa "lo controlaron".

En el mismo discurso, el líder del Kremlin ha vertido duras críticas contra Occidente, al que ha acusado de "dividir el mundo entre sus vasallos y todos los demás". "Según los racistas occidentales, (estos últimos) deberían sumarse a la lista de salvajes", ha añadido. Y ha vaticinado el "colapso de la hegemonía occidental" y la entrada del mundo en una fase de "transformaciones revolucionarias" con nuevos centros de desarrollo que cada vez serán más numerosos.

También ha culpado directamente a países "anglosajones" del supuesto ataque contra el gasoducto Nord Stream del Báltico. "Las sanciones no son suficientes para los anglosajones, han pasado a un sabotaje increíble (...) habiendo organizado explosiones en los gasoductos", ha apuntado, para añadir que "prácticamente han empezado a destruir la infraestructura energética europea común". "Lo hizo el que se beneficia, por supuesto", ha dicho en una referencia indirecta a Estados Unidos.

Alegría contenida

Mientras tanto, en los aledaños de la plaza Roja, el centro de la celebración patriótica prevista para este viernes, miles de personas esperaban pasar el control de seguridad que les permita entrar. Pocas banderas rusas, conversaciones anodinas sobre temas cotidianos, entre los que aguardaban. Alrededor, un enorme dispositivo policial -compuesto por diferentes fuerzas de seguridad como la Rosguardia, los antidisturbios de OMON, policía local y personal del Ministerio de Emergencias- se preparaba para cualquier intento de ataque. Numerosos furgones policiales se encontraban aparcados al lado del famoso Teatro Bolshói, listos para llevarse a cualquier delincuente o manifestante que quisiera aguar la fiesta al oficialismo ruso . En calles un poco más alejadas del Kremlin, la vida seguía como un día más.

Cerca de la céntrica plaza iban llegando autobuses llenos de estudiantes y trabajadores públicos. La mayoría rechazaban hablar con la prensa, incluso alguno con malos modales, pero unos estudiantes, Liza y Nikita, sí aceptan hablar con El Periódico de Cataluña. Cuando se les pregunta porque están ahí, se miran y dudan. "¿Quieres una respuesta sincera?", repregunta Liza. "Nos prometieron créditos universitarios", responde Nikita. Eso implica que por haber asistido a este evento tendrán una asignatura aprobada sin necesidad de aprobar exámenes, entregar trabajos o asistir a clase. Uno de los pocos que sí va vestido para la ocasión es Vladímir, un hombre de mediana edad que defiende que "Rusia recuperó los territorios que le pertenecen legítimamente". "Apoyo a nuestro Ejército porque lucha contra el fascismo estadounidense", añade. Además de llevar un cartel que luce el lema "Nosotros con el presidente", luce una bandera con los colores de San Jorge (naranja y negro) y una bandera de la Unión Soviética.

Condenas

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El gesto de Moscú ha sido criticado duramente por el secretario general de la ONU, António Guterres, que lo ha calificado como una "peligrosa escalada" que compromete las perspectivas de paz. En un discurso el jueves por la noche, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se dirigió a los ciudadanos rusos: "Todavía se puede parar. Pero para pararlo tenemos que parar a la persona en Rusia que quiere la guerra más que la vida. Vuestras vidas, ciudadanos de Rusia".

Este mismo viernes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, insistió en que que los ataques contra cualquiera de las partes de Ucrania que Rusia se ha anexionado serán considerados una agresión contra Rusia y añadió que su Ejército seguirá luchando para tomar la totalidad de la región del Donbás (en la actualidad, controla casi todo Lugansk y el 60% de Donetsk). La semana pasada, Putin dijo que estaba dispuesto a usar armas nucleares para defender la "integridad territorial" de Rusia.