ELECCIONES EN ITALIA

Los caladeros del malestar en los que pesca Giorgia Meloni

  • Hermanos de Italia capta una corriente de enojo profundo con las instituciones y la política tradicional del país

  • Antiguos votantes de Salvini, Berlusconi y el M5S también se suman a este colectivo, en el que la derecha radical es minoría

Los caladeros del malestar en los que pesca Giorgia Meloni
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Andrea Maccari, estudiante universitario en Roma, está un poco confundido y rebosante de rabia. Le gustaría votar un partido de la izquierda radical que ya no existe y, por eso, tal vez vote a Hermanos de Italia, la extrema derecha. "¿Por qué? Para probar. A ver si cambia algo", afirma. Sus razones, sin embargo, no son ninguna broma. Maccari desgrana un torrente de quejas para la clase política. "Este año los libros nos costarán un riñón, un 50% más que el año pasado, las escuelas tienen filtraciones de agua y se caen a pedazos, mientras que los políticos prometen y prometen y nunca cumplen", dice.

Maccari es uno de los tantos italianos que creen que su país no tiene arreglo. Personas que consideran que han sido abandonadas, de la clase media empobrecida y alejada de los grandes centros urbanos. Aunque nadie los sabe con certeza, algunos analistas consideran que son alrededor del 20% de los votantes del país y su objetivo es que "todo salte por los aires". Gente que, en las elecciones europeas de 2014, votó a Matteo Renzi, el entonces líder del Partido Democrático (PD), que se presentaba como el "desguazador" de la vieja política. Y que, en las políticas de 2018, eligió al Movimiento 5 Estrellas (M5E), entonces quintaesencia del discurso anticasta.

La Liga de Matteo Salvini ha sufrido el mismo fenómeno. No es algo sorprendente. Cuando Salvini tomó las riendas de su partido en 2013, la Liga contaba con alrededor del 4%. Con el fundador Umberto Bossi en horas bajas por problemas de salud, Salvini apartó entonces a los ancianos de su formación, más anclados ellos al viejo sueño secesionista de un territorio imaginario del norte italiano, y se lanzó a promover la idea de una formación de talante nacional. Para eso, usó la retórica de "la invasión" de migrantes como uno de sus ejes centrales. Fue un éxito. En las políticas de 2018, Salvini obtuvo casi el 18%.

Para romper el sistema

Lejos hoy de eso, muchos electores del liguista afirman que este domingo votarán a Giorgia Meloni, la líder de Hermanos de Italia. Bruno Molvadi, un obrero jubilado que trabajaba en una fábrica de vidrio de Milán, es uno de ellos. Sostiene que Meloni es la única que representa "una esperanza para que algo cambie". Será la primera vez que dé su voto a la política romana. "Era un votante de Salvini pero él me decepcionó, se alió con el (primer ministro saliente, Mario) Draghi, que es un banquero", afirma. "¿Cómo puede un banquero defender a la gente? Draghi no lo ha hecho", afirma Moldavi, que también critica a la Unión Europea y se dice a favor de políticas que restrinjan la llegada de inmigrantes. "Salvini ya no me gusta. No ha cumplido sus promesas", coinciden Sonia y Angelo, ambos muy preocupados por la inflación y cuyos votos también se han movido en la gama de la derecha.

Loredana, una empleada pública de Milán, es otro caso, aunque la razón de su giro hacia la extrema derecha sea la misma. Ella solía decantarse por Silvio Berlusconi, el fundador de la centroderechista Forza Italia y hoy socio de coalición de Hermanos de Italia. "Meloni es más joven, y parece que tiene proyectos nuevos, y por eso, me parece que su propuesta funciona", afirma. "Es la única que defiende la familia, el trabajo y la patria italiana para los italianos. También voté en una ocasión a los 5 Estrellas, cosa de la que me arrepiento amargamente", confiesa otra mujer, con la doble ciudadanía ítalo-argentina.

Italia para los italianos

Asunto a parte son los electores de toda la vida de los antepasados políticos de Hermanos de Italia, los posfascistas Movimiento Social Italiano (1946-1995) y Alianza Nacional (1995-2009). Ellos son el ala dura, que ahora más se ve (y habla) en los mítines, aunque sean minoría y muchos sean originarios de Roma (donde han nacido las tres formaciones). "Meloni nunca se vendió a los gobiernos multirraciales, del todos juntos y todos unidos. Y siempre defendió un principio: Italia para los italianos", afirma el cirujano romano Alessandro Stazi.

"Soy una seguidora de Meloni desde siempre. Lo que quiero es que en las mañanas la gente se levante y vaya a trabajar. ¡Basta de holgazanear!", sostiene Mónica, una ama de casa de la capital italiana. Mónica dice que también Salvini le parece bien, pero no lo votará. "Aunque me guste que se haya aliado con ella", explica. "Soy un patriota. Me gustan las ideas y la coherencia de Meloni", le hace eco Antonio Cencio, empleado público y padre de un joven de 15 años. "Espero que nos ayude. Las ayudas a las familias son importantísimas. No podemos mantener a los viejos si no hay jóvenes", continúa.

Todos ellos fueron la mayoría de los que participaron el jueves al cierre de la campaña electoral del centroderecha en la plaza del Pueblo en Roma. Allí donde, entre melodías anticuadas de Loretta Goggi y canciones de denuncia social (entre ellas, Ma il cielo è sempre più blu, de Rino Gaetano), también andaban muy fieros los jóvenes de la Juventud Nacional junto con grupúsculos de sus homólogos de otras formaciones europeas, entre ellas los de Vox. Estos últimos, sin embargo, no muy disponibles a ser identificados por su afiliación política. "Por favor, prefiero que borre toda grabación en la que se vea mi rostro", pidió uno de ellos.

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