Elecciones en Italia

La resistencia 'roja' del centroizquierda italiano

Toscana y Emilia Romaña se perfilan como las únicas regiones donde el Partido Democrático y sus aliados mantendrían el poder

La resistencia ’roja’ del centroizquierda italiano.

La resistencia ’roja’ del centroizquierda italiano.

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Aboubakar Soumahoro, marfileño de nacimiento, habla italiano con un eco del sur. Hace 23 años no hablaba nada. Lo aprendió trabajando durante años en los campos como jornalero. Luego se hizo sindicalista, se licenció en Sociología y, en agosto de 2020, creó la Liga de los Temporeros, una red para dar voz a jornaleros, ‘riders’ y otros trabajadores explotados. Soumahoro se convirtió así en uno de los principales abanderados de un colectivo que hoy en Italia es algo más visible y está mejor organizado que hace años. De esta manera este africano de 42 años, hoy naturalizado italiano, también se ganó cierta proyección nacional en el país; tanto que, para las elecciones italianas del 25 de septiembre, Soumahoro ha sido candidato por el centroizquierda en Módena, la capital de Emilia Romaña.

La paradoja es que si la historia de Soumahoro es una historia de resistencia, lo mismo puede decirse de Emilia Romaña. No solo porque en esta tierra hubo un movimiento partisano fortísimo durante la Segunda Guerra Mundial y el Partido Comunista Italiano llegó a arrasar, incluso cuando en el resto del país ganaba la Democracia Cristiana. También porque, más allá de alguna grieta, la socialdemocracia moderna y su mayor representante en Italia, el Partido Democrático (PD), así como sus aliados de izquierda, han mantenido aquí un consenso prologando en el tiempo que poco se ha resquebrajado hasta ahora. Hubo intentos, eso sí. El último: en 2020, cuando el líder de la la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, sacó todo su arsenal político para conquistar el gobierno regional de Emilia Romaña, lo que provocó que los ciudadanos salieran en masa a votar para derrotarle.

Bastiones del centroizquierda

Resultado de ello es que gran parte de esta región, y de la cercana Toscana, podrían ser, después de las elecciones generales, los únicas zonas de Italia aún en manos del centroizquierda italiano. Las únicas en las que se frene el avance de la coalición derechista que lidera el posfascista Hermanos de Italia. En los mapas que ilustran la previsión de la intención de voto para las próximas elecciones italianas se ve clarísimo: mientras en casi todo el país el pronóstico es de una holgada victoria de la derecha, en buena parte de estas dos regiones se considera 'blindada' la victoria del centroizquierda.

No parece una casualidad que Enrico Letta, el líder del PD, haya nacido en Pisa, importante ciudad turística de Toscana, y que la candidata a primera ministra de la formación, la italoestadounidense Elly Schlein, haya desarrollado gran parte de su carrera política en Emilia Romaña.

“Claro está, aquí hay una arraigada cultura antifascista muy presente en la sociedad”, dice tajante Carlo Bracetti, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia. “Aunque un elemento muy importante que también coincide con este prologado éxito del centroizquierda es que aquí ha seguido dándose un papel central a la defensa de los derechos de la clase trabajadora y de los trabajadores en general”, advierte este experto.

Donde hay mejor distribución de la riqueza, hay menos conflictos sociales. Y bienestar lo ha habido --y lo hay-- en Emilia Romaña y Toscana. La primera es la tercera región con el PIB más alto (después de Lombardía y Véneto) de Italia, y su tasa de paro es del 5,5% (la nacional es de 7.9%). En la segunda, la riqueza de las familias en el periodo de la pandemia incluso ha crecido levemente, según el último informe del Banco de Italia. “También la presencia de los trabajadores inmigrantes es percibida de una manera más favorable que en otras partes del país”, afirma Bracetti. Ahí una respuesta al porqué de la candidatura de Soumahoro, el sindicalista marfileño.

Cooperativas y PYMES

La modenesa Giuditta Pini, diputada saliente del PD, tenía 29 años cuando por primera vez obtuvo un escaño en el Congreso italiano. Según ella, la bonanza de estos territorios y su vínculo con el centroizquierda también se explica por “el tejido de cooperativas y pequeñas y medianas empresas que aquí siempre han sido parte importante de la economía local, y que ahora han resistido también a la pandemia”, según explica.

En algún caso, además, el viraje de alguna localidad a la derecha también ha coincidido con nuevas turbulencias. El ejemplo más reciente es el de la actual batalla política en Piombino (Toscana), donde la ciudadanía se opone ferozmente a la instalación de un buque regasificador propuesto por el saliente Gobierno de Mario Draghi para hacer frente a la crisis energética. Una lucha que apoya también el actual alcalde derechista Francesco Ferrari, curiosamente desde hace tan solo hace dos años a cargo de esta ciudad después de 70 años de gobiernos progresistas.

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