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Liz Truss: la primera ministra ultraconservadora que gritó contra Thatcher

Criada en una familia de izquierdas, de joven se manifestó a favor del ecologismo y contra la monarquía británica

Liz Truss: la primera ministra ultraconservadora que gritó contra Thatcher
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"Maggie, Maggie, Maggie, out, out, out". La Maggie contra la que coreaban los manifestantes era Margaret Thatcher y entre los que gritaba "fuera, fuera, fuera" había una niña llamada Liz Truss. "Vivíamos en Escocia, en Paisley, cerca de Glasgow. Mi padre era profesor en la universidad local. Me acuerdo estando de pie en la plaza de Paisley cantando ese y otros eslogans", ha contado la que desde esta semana es nueva primera ministra del Reino Unido y emuladora de Thatcher y su retórica de libre mercado.

Eran los años 80, una época de grandes protestas de la izquierda británica contra las armas nucleares y la Dama de Hierro se había convertido en el enemigo público número uno del progresismo. La madre de Truss, una enfermera y enseñante llamada Priscilla, solía visitar el campamento de la paz instalado por los activistas en las inmediaciones de la base naval de Faslane, la principal base en Escocia de los submarinos nucleares Trident. "Me llevó a muchas manifestaciones del CND (Campaña para el Desarme Nuclear). Solíamos ir al campamento de la paz local".

Al hablar del ambiente político en el que se crio, Truss ha descrito a sus padres "a la izquierda del laborismo". Años después, cuando la hija veinteañera decidió presentarse como candidata al Parlamento por el Partido Conservador, aquello creó un cisma familiar. Los padres de Truss se habían divorciado y la madre, que fue candidata por los liberales al ayuntamiento de Leeds, tuvo, según declaraciones de gente próxima, grandes dudas. Finalmente, ante el dilema de elegir entre el amor filial o las querencias políticas, se inclinó por apoyar a su hija, algo que ha hecho después activamente.

Del padre, en cambio, se ha publicado que está "horrorizado" con la "conversión a la política de extrema derecha" de Liz, quien en el discurso tras ser elegida nueva líder dejó claro su actual credo: "He hecho campaña como conservadora y voy a gobernar como conservadora".

Antimonárquica

Hay una foto de Truss a los 17 años sosteniendo la bandera de los Liberales Demócratas en una manifestación en favor del medioambiente. En la etapa universitaria, como alumna en el Merton College de Oxford, ya estaba involucrada en el partido a nivel nacional. Eso le permitió subir al estrado en la conferencia anual de los liberales en 1994 en Brighton y marcarse un discurso en el que defendió con pasión la abolición de la monarquía. El vídeo, rescatado de los archivos, lleva semanas circulando.

En 1994, en la conferencia anual de los liberales se marcó un discurso en el que defendió con pasión la abolición de la monarquía

Aquella desafiante oradora no podía sospechar que un día recibiría de la reina a la que quiso destronar el mandato de formar gobierno. Cuando el periodista Nick Robinson de la BBC le preguntó por aquello Truss le respondió que de joven era "una profesional de llevar la contraria". Más tarde cambió: "Comencé a comprender mejor el éxito de Gran Bretaña y que parte de nuestro éxito es la monarquía constitucional que respalda una democracia libre".

Algunos de sus colegas de entonces la recuerdan como una compañera bastante molesta, montando dramas continuamente, buscando siempre la publicidad y ser el centro de atención. La pasión por la política la vivió desde la infancia, aunque su ideología ha sufrido mutaciones espectaculares, que le han generado una capacidad de adaptación extraordinaria y la han llevado a donde está. Oportunista según sus detractores, Truss, a sus 47 años, ha demostrado tener instinto para irse adaptando a las posiciones más ventajosas en cada etapa de su carrera.

Objetivo: Westminster

Después de licenciarse en 1996, ingresó en el Partido Conservador y trabajó como economista en un par de multinacionales, pero su objetivo era el Parlamento de Westminster. Con el cambio de partido encontró marido. Hugh O’Leary (48 años) y su futura esposa se conocieron en la conferencia de los conservadores de 1997 y se casaron tres años más tarde. Graduado en economía en la London School of Economics (LSE), trabaja como contable después de dejar atrás algún intento fallido de entrar en la política.

El matrimonio tiene dos hijas, Frances, de 16 años y Liberty, de 13. Descrito como "tranquilo y juicioso", sus apariciones públicas han sido hasta ahora mínimas y da la impresión de no disfrutar mucho de estar expuesto a las cámaras.

El matrimonio sobrevivió a una aventura extraconyugal de Truss con un diputado torie, cuando ella era candidata al Parlamento después de dos intentonas fallidas de lograr un escaño. Aquello estuvo a punto de acabar con sus aspiraciones políticas, pero evitó ser descalificada por los afiliados locales de South West Norfolk, de donde sigue siendo diputada desde el 2010 y donde llegó impulsada por David Cameron. Sólo dos años después entró en el Gabinete y fue ocupando cargos ministeriales con Cameron, Theresa May y Boris Johnson.

Tuvo una aventura extraconyugal que estuvo a punto de costarle la carrera política

A favor y en contra de Europa

La modernizadora ha ido corrigiendo posiciones para terminar representando a los ultraconservadores más radicales. Truss hizo campaña en el 2006 a favor de la permanencia en Europa. "Vamos a ver salarios más bajos en Gran Bretaña, el consumo va a caer y la gente va a ser pobre permanentemente", advirtió entonces sobre los peligros de dejar la Unión Europea. Hoy defiende el Brexit más intransigente y, con el protocolo para Irlanda del Norte estancado, su nombramiento preocupa en Bruselas y Estados Unidos.

Carente de carisma, poco brillante en sus intervenciones, pero persistente, hiperactiva y muy ambiciosa, los británicos apenas la conocían, y si la recordaban era por una penosa intervención en otra conferencia de los conservadores hablando de la "desgracia" que era que se importaran quesos extranjeros. Ella misma bromea al parecer con aquello y algunos amigos incluso sospechan que se hizo la tonta a propósito para evitar que le cortaran las alas despuntando demasiado. Muchos de sus colegas no la tomaron suficientemente en serio, ni a la altura del cargo que hoy ocupa. 

De casi descalificada a ganadora

Truss no era la candidata favorita de los diputados conservadores y a punto estuvo en las primeras rondas de votaciones de ser descalificada. El exministro de Finanzas, Rishi Sunak, un antiguo corredor de bolsa cuyos padres emigraron de la India en los años 60, iba a la cabeza. Durante la campaña hubo algunas connotaciones racistas y los 170.000 afiliados que decidieron el liderazgo no le perdonaron el haber "traicionado a Boris Johnson". Tampoco jugó a su favor la inmensa fortuna que posee y un estilo de vida que fue motivo de críticas.

En 2006 hizo campaña a favor de la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, pero ahora es una firme partidaria del Brexit más radical

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Así, Truss echó mano del populismo para ganarse al grupo de gente entrada en años, dada a la nostalgia y sin hipotecas que pagar que tenía la última palabra con sus votos. Se presentó como la salvadora de la economía con la fórmula mágica de bajar los impuestos en medio de una crisis económica agravada por los precios de la energía y con la inflación disparada.

"Cuentos de hadas tranquilizadores", decía Sunak, quien tachó de "irresponsables" aquellos planes. "No entré en la política para decir lo que queda bien. A veces hay que tomar el camino más difícil, decir la verdad con un mensaje menos popular". A dos años de las próximas elecciones generales, su mandato puede ser mucho más breve si el plan energético no funciona y la inestabilidad social y económica se agrava. El país está en situación lamentable. Es el legado, los ciudadanos no lo olvidan, de 12 años de gobiernos conservadores de los que ella formaba parte.