CUMBRE DE MADRID

Rusia en los Balcanes: la otra amenaza de la que habla la OTAN en Madrid

La cena de ministros de Defensa convocada por Margarita Robles debate la agitación en Bosnia

Soldados norteamericanos de la misión OTAN SFOR regulan el tráfico en una carretera serbobosnia en junio de 2002.

Soldados norteamericanos de la misión OTAN SFOR regulan el tráfico en una carretera serbobosnia en junio de 2002. / REUTERS

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Aún quedaba un año para la muerte del mariscal Tito y el fin de su régimen cuando el joven bosnio Sifet Podzic ingresó en la Academia Militar de Sarajevo para hacer carrera en el escalafón de un ejército yugoslavo. Cuarenta y tres años y una guerra de desintegración después, el mismo hombre, convertido en teniente general y ministro de las fuerzas armadas de Bosnia Herzegovina, es el principal invitado de los aliados de la OTAN en la cena que este miércoles mantienen los titulares de Defensa de la alianza.

Este es un asunto que ha pasado desapercibido entre los grandes titulares de la cumbre de Madrid. De los Balcanes no se ha hablado apenas en el Concepto Estratégico ni en el Comunicado político, pero sí, y mucho, de dos actores presentes en la zona, Rusia y China, y sus armas de desestabilización. En el nivel, más secreto, de los ministros de Defensa sí que se ha hablado mucho del Estado de Bosnia Herzegovina, artificial pero pacífico y bien colocado entre Serbia y Croacia, hijo de los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la masacre yugoslava y socio de la OTAN, en este momento un delicado pivote estratégico, una ficha de dominó que sopla Vladimir Putin mientras Occidente le castiga por la agresión a Ucrania.

"Los Balcanes precisan estabilidad, y en esa estabilidad es fundamental el papel de Serbia, pero sobre todo el de Bosnia", dice una fuente directiva de la OTAN a este diario para explicar por qué Podzic es el centro de la cena que en Ifema ha convocado la ministra de Defensa, Margarita Robles, con sus colegas.

El peón Dodik

Desde enero, antes de la invasión de Ucrania, detectó la OTAN un incremento de la agitación nacionalista en la zona serbia de Bosnia. Una lluvia erosiva al estilo de la que la Alianza teme que empape las minorías rusas de las repúblicas bálticas. El agente de esta desestabilización se llama Milorad Dodik, es amigo personal de Putin y heredero ideológico de Radovan Karadzik, el líder radical serbobosnio que alentó matanzas en la guerra de Yugoslavia.

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Al frente del sector serbio en Bosnia, en los territorios que controla de la inestable república multiétnica, Dodik se ha apropiado -sin acuerdo con el gobierno central- de las competencias de Justicia y Seguridad. También de la Hacienda desde enero de 2021. Para Nueva Rusia, el partido nacionalista de Putin, Dodik es un alumno aventajado en el paneslavismo que declara a Serbia y a los serbios dispersos por la zona como hermanos de los rusos y víctimas de una supuesta eslavofobia. Y para China, explica la fuente OTAN consultada, Dodik y el victimismo eslavo es una oportunidad de erosión de la cohesión europea.

En la cena de los ministros de Defensa en Madrid, no solo Alemania tiene razones para sentarse preocupada a la mesa; también la ministra Robles: si la ficha de dominó bosnia sigue tambaleándose, si la OTAN precisa apoyo en los Balcanes para cerrar el paso a Putin, es probable que Turquía apoye la reclamación de Kosovo de entrar en la Alianza. España tendría entonces que votar si acepta como aliado a un país que no reconoce.