Reino Unido

El Jubileo de Platino consagra siete décadas de reinado de Isabel II

El protagonismo en numerosos eventos de los hijos de Catalina y Guillermo refleja los cambios y la nueva estructura de la Corona

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Begoña Arce

Ovacionada una vez más por la multitud, Isabel II ha puesto punto final al Jubileo de Platino desde el balcón del Palacio de Buckingham, tras cuatro días de festejos en su honor. Vestida de rabioso color verde, con collar de perlas de dos vueltas, sonriente y con buen aspecto, la del domingo ha sido la segunda aparición de la soberana durante las celebraciones. No ha querido perderse ese momento a pesar de que sus fuerzas son limitadas. El saludo de la monarca ha cerrado una era que abarca siete décadas y ha marcado la vida de varias generaciones de británicos. “Todos somos isabelinos”, proclamó el fin de semana desde el escenario el comediante y escritor Stephen Fry.

Un gigantesco desfile de más de tres kilómetros, en un ambiente carnavalesco, ha recorrido este domingo algunos de los puntos más reseñables de Londres, como la plaza del Parlamento o la de Trafalgar para avanzar hasta llegar al Palacio, donde se hallaba las tribunas principales, con realeza y autoridades. Desde autobuses descubiertos, carrozas, coches descapotables y vehículos inverosímiles, bailando, cantando o marcando el paso al son de una decena de bandas militares, 10.000 participantes convirtieron el centro de la capital en una fiesta de color más propia de Rio de Janeiro en febrero. Hubo celebridades ‘vintage’ como el cantante Cliff Richard o la eterna Joan Collins y supermodelos de los 90 como Kate Moss y Naomi Campbell. Cielos grises e inestables con algún chaparrón acompañaron miles picnics callejeros en los vecindarios del país.

Horas antes, en la noche del sábado, tras las carreras de caballos en Epsom, un espectacular concierto congregó de nuevo a la familia real, junto a 22.000 invitados en las gradas y decenas de miles más abarrotando el Pall Mall y siguiendo en pantallas gigantes las actuaciones de Alicia Keys, Duran Duran , Andrea Bocelli, Elton John, Rod Stewart, o Diana Ross. La reina se hallaba ausente, pero su presencia fue omnipresente a lo largo de la velada, la verdadera estrella.

Té con Paddington

Isabel II inauguró el concierto con una filmación que se hizo viral en cuestión de minutos, en la que invitaba a tomar el té a otra institución británica, al osito Paddington. Como “actriz”, la soberana había debutado hace 10 años junto al James Bond, Daniel Craig, en los Juegos Olímpicos de Londres. El nuevo clip descubría el secreto de lo que guarda en ese bolso que siempre lleva consigo: un sándwich de mermelada, para cualquier emergencia. Sus biznietos parecían encantados.

Entre los muchos tributos hubo palabras de homenaje del príncipe Carlos. “Ha estado con nosotros durante estos 70 años. Prometió una vida entera de servicio y sigue cumpliéndolo. Esa es la razón por la que hoy estamos aquí”. El príncipe Guillermo, aludió al peligro de una catástrofe climática que vive el planeta y la “responsabilidad con futuras generaciones”.

Los niños a escena

El Jubileo de Platino quedará en el recuerdo como la consagración de Isabel II y su reinado. Una masiva muestra de reconocimiento popular y respeto hacia quien, para la inmensa mayoría de británicos, ha cumplido con la labor que le encomendó la historia y ella aceptó. La conmemoración también ha mirado al futuro dejando claro quien está dentro y quien está fuera de las responsabilidades de la Corona.

En cada acto se ha proyectado una imagen familiar idílica de los duques de Cambridge. Guillermo y Catalina, jóvenes padres, la pareja más popular de la realeza después de la monarca, han estado acompañados casi permanentemente de sus hijos, expuestos por primera vez a una intensa atención pública, después de años de celosa intimidad. Los dos mayores, Jorge a punto de cumplir 9 años y Carlota de 7, incluso los acompañaron a un acto oficial en Cardiff para que vayan aprendiendo los rudimentos del oficio.

Los Sussex, humillados

Los fastos también han amplificado las diferencias irreconciliables que enfrentan y dividen a la familia. El vacío al príncipe Enrique y Meghan Markel ha sido estruendoso. La pareja, llegada de California, sólo apareció en público en un acto de la realeza, durante el oficio de Acción de Gracias el viernes en la catedral de San Pablo. Una invitación por expreso deseo de la reina en la que fueron claramente ignorados y marginados. Ni el príncipe de Gales, ni el duque de Cambridge han perdonado a Enrique sus acusaciones.

Los duques de Sussex habrían pasado la velada del sábado viendo el concierto en privado con Isabel II en el castillo de Windsor, según apuntan algunos medios británicos. El bajo perfil era la condición para este breve regreso un tanto humillante. 

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