ELECCIONES EN FRANCIA

Le Pen llega al duelo con Macron sin coste electoral por su cercanía a Putin a pesar de la guerra

La líder de ultraderecha disputa, con opciones de ganar, la presidencia este domingo | Ha conseguido amortiguar su proximidad al líder ruso

Moscú, 24 de marzo de 2014.- El presidente ruso Vladímir Putin se reúne con la líder de ultraderecha francesa Marine Le Pen, del Frente Nacional.

Moscú, 24 de marzo de 2014.- El presidente ruso Vladímir Putin se reúne con la líder de ultraderecha francesa Marine Le Pen, del Frente Nacional. / MIKHAIL KLIMENTYEV

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Una semana después de que Rusia invadiera Ucrania, el equipo de Marine Le Pen decidió destruir más de un millón de copias de su programa electoral ya imprimidas porque mostraban en una foto a Le Pen estrechándole la mano a Vladímir Putin. La instantánea era de 2017. La candidata a la presidencia francesa fue a Moscú, siguiendo los pasos de otros líderes de extrema derecha europeos que querían ganar relevancia y aprender del autoritario líder ruso. 

La destrucción de los folletos es un símbolo de cómo Marine Le Pen (53 años) ha ido haciendo control de daños a su campaña por su cercanía con Putin. La invasión de Ucrania y la sucesión de masacres perpetradas por el ejército ruso en el país han convertido en persona non grata al líder ruso. 

A la luz de las encuestas, parece haber conseguido desmarcarse. Según los últimos sondeos, tiene opciones reales de ganar: rondan el 55% para Macron y el 45% para Le Pen. No es descartable un vuelco electoral.

“Ucrania está muy presente en los medios y entre la élite francesa, pero no tanto entre los votantes”, dice a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Francis Ghilès, Investigador senior del think tank CIDOB. “Hay que tener en cuenta que la mayoría de los votantes de Le Pen, cerca del 30%, son jóvenes, que se interesan sobre todo por las cuestiones sociales y económicas. Aunque su cercanía con Putin sigue estando presente, ha conseguido distanciarse”. 

Emmanuel Macron se ha involucrado de lleno en la ayuda militar a Ucrania y las sanciones a Rusia, aunque hasta hace unos días mantenía la línea abierta diplomática con Putin, y fue de los líderes europeos más activos en las reuniones con el líder ruso previas a la invasión de Ucrania. 

Marine Le Pen (53 años), sin embargo, ha planteado en plena campaña una alianza con Rusia una vez que se acabe el conflicto, porque cree que Europa está obligada a entenderse con Moscú para evitar que caiga en brazos de China. Sobre la entrega de armas o la recogida de refugiados ucranianos ha mantenido una posición confusa. 

“Marine Le Pen es la heredera de una derecha populista, nacionalista y a veces xenófoba. Como otros partidos de extrema derecha en Europa (Salvini en Italia, Orbán en Hungría) siempre ha mostrado querencia por Putin, un nacionalista autócrata”, opina Ghilès. 

Vladímir Putin es para Le Pen un modelo a seguir en muchos aspectos: neoconservador, nacionalista, antiglobalizador, religioso, garante de los valores familiares y promotor de leyes contra el colectivo LGTBI. La candidata francesa ha hablado bien del líder ruso siempre que ha podido. Hasta ahora. Le Pen ha dicho que Putin “ha cruzado una línea roja” al invadir un país soberano europeo

En 2014, Le Pen dio apoyo al referéndum ilegal que promovió el Kremlin en Crimea tras anexionarse el territorio. En 2015, su partido, entonces todavía Frente Nacional, consiguió de un banco ruso un préstamo de nueve millones de euros para financiar su partido. La prensa francesa sostuvo que era una contrapartida por su apoyo en Crimea. Ella asegura que fue un préstamo estándar que pidió en un banco ruso porque los franceses se lo negaban. 

“Una batalla entre la abstención y Macron”

El terremoto político en Europa ante una eventual victoria de Le Pen sería de una enorme intensidad. Por supuesto, destruiría la unanimidad casi total que ha habido ante la guerra de Ucrania: imposición de cinco rondas de sanciones desde Bruselas y envío de 1.500 millones de euros en armas al Gobierno de Kiev. 

“Soy incapaz de prever qué pasará si gana el domingo, pero creo que habrá violencia, porque sus votantes son viscerales, y porque ella es racista y en Francia hay nueve millones de franceses con orígenes en el norte de áfrica”, argumenta Ghilès. La clave estará en la participación. “Por lo demás, esto es una batalla entre Macron y la abstención”, concluye. 

Una de las dudas es si su discurso contemporizador con Rusia conseguirá parte de los votos de la izquierda de Jean-Luc Mélenchon. Parte de la izquierda francesa es anti-imperialista y ve con muchas dudas a la OTAN. El líder de extrema izquierda tuvo cerca del 10%, ocho millones de papeletas en la primera vuelta. La distribución de esos votos entre la abstención, Macron y Le Pen es la clave de estas elecciones. Parte de la izquierda no se ve reflejada en la unanimidad contra Rusia y en la alineación con la OTAN de Francia. Condenan los crímenes de guerra rusos y la invasión, pero consideran que ha habido un fervor militarista impropio y perjudicial. Es a ese caladero al que se dirige Le Pen con su propuesta de volver a acercar a Francia y Europa hacia Rusia cuando termine la guerra.

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