ELECCIONES EN FRANCIA

¿Puede ganar Le Pen a Macron en la segunda vuelta de Francia?

El presidente francés se ha impuesto con una cómoda ventaja frente a su rival ultraderechista pero no suficiente para cantar victoria

Marine Le Pen, en el mitin de este jueves en Perpiñán.

Marine Le Pen, en el mitin de este jueves en Perpiñán. / REUTERS

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Marta López

Como en 2017, la segunda vuelta de las elecciones francesas el próximo 24 de abril enfrentará al actual presidente Emmanuel Macron y a la líder de Reagrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, pero a diferencia de entonces, la elección no será un paseo triunfal para el primero, sino que se prevé un duelo mucho más cerrado y a estas alturas, impredecible. Con un 27,6% de los sufragios en la primera vuelta, Macron parte favorito, frente a Le Pen, con el 21.95%. Se trata de una ventaja cómoda pero insuficiente para dar nada por cerrado. Una nueva campaña comienza y se prevé intensa campaña por parte de los dos candidatos, con una fecha clave en el calendario: el debate televisado que se celebrará el 20 de abril.

1. Las primeras encuestas

En 2017, Macron ganó a Le Pen con el 66,10 % de los votos frente al 33,90%. Ni de lejos el presidente francés sueña ahora con ese resultado, cuando el miedo a la ultraderecha movilizó masivamente al electorado a favor del presidente. Ahora, Le Pen, que ha suavizado su imagen y su discurso aunque el fondo sigue siendo el mismo, ha dejado de asustar a muchos franceses.

Las primeras encuestas realizadas tras las primera vuelta electoral dan al dirigente entre el 51%-54% de los votos frente al 46%-49% que obtendría Le Pen. Son márgenes demasiado estrechos ,teniendo en cuenta además que la candidatura de Le Pen se encuentra en progresión ascendente desde los últimos días frente al declive que ha experimentado la de Macron.

Ambos candidatos van a esforzarse en movilizar al electorado que se ha dispersado en la primera vuelta entre el resto de aspirantes y entre los franceses que no han acudido a las urnas. La abstención, el pasado domingo, superó el 25%.

2. Los apoyos de uno y otro

Calculadora en mano, Le Pen tiene una reserva de votos inferior a la de Macron. A su 23% de apoyos obtenido, debe sumar el 7% del otro candidato ultra, Eric Zemmour, y el 2% del soberanista Nicolas Dupont-Aignant, lo que la sitúa en el el 32% de los sufragios ya seguros.

A su lado, tres candidatos de la izquierda, el ecologista Yannick Jadot (menos del 5% de los votos), la socialista Anne Hidalgo (menos del 2%) y el comunista Fabien Roussel (2%) ya han pedido el voto para Macron. También la conservadora Valérie Pecresse (4,8%) ha anunciado su intención de votar "en conciencia" por el presidente. El llamado "frente republicano" la da al actual presidente alrededor del 41% de los sufragios.

3. Los votantes de Mélenchon serán clave

El líder de la izquierda insumisa, Jean-Luc Mélenchon, con el 22 % de los votos logrados el domingo, se va a erigir en el árbitro de la segunda vuelta electoral y son sus votantes los que finalmente pueden decantar la balanza. Mélenchon ha pedido no dar "ni un solo voto" a Le Pen pero tampoco ha pedido apoyar a Macron.

Y es que a muchos de sus votantes se les atraganta el respaldo a un candidato que perciben como elitista y que con sus reformas económicas liberales se ha colgado la etiqueta de "presidente de los ricos". A su vez, muchos de los electores insumisos comparten con los de Le Pen su antieuropeísmo y antiatlantismo. Huérfanos de candidato, buena parte de sus votantes optarán por la abstención, siguiendo el patrón de las dos últimas convocatorias presidenciales en las que se presentó Mélenchon.

4. Máxima movilización

Las dos semanas que quedan de campaña electoral serán intensas, sobre todo para Macron, que centrado hasta ahora en la guerra de Ucrania, casi no ha bajado a la arena política electoral. Una guerra que posiblemente siga muy presente estas dos próximas semanas, con un presidente que va a tratar de explotar los vínculos entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y Marine Pen. La candidata ultra, por su parte, seguirá con la estrategia que tantos buenos réditos le ha dado hasta ahora, tratando de capitalizar el descontento con un presidente cuyo mandato ha estado marcado por la agitación social.

A diferencia de hace cinco años, ni Marine Le Pen es la bestia parda que asusta a los franceses, sino una candidata amable y próxima que se preocupa de sus problemas. Tampoco Macron es el joven y enérgico aspirante que aportaba renovación y frescor a la política francesa, sino un presidente que ya acusa el desgaste de la gestión y percibido como arrogante y distante. El 20 de mayo, ambos se enfrentarán cara a cara en un debate televisado que promete ser de alta tensión.

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