CENSURA EN RUSIA

Telón de acero informativo: así se informan los rusos que quieren saber de la invasión de Ucrania

Testimonios de ciudadanos rusos y de una periodista que cuentan cómo circunvalan la censura para informarse de la invasión de Ucrania

Dos empleados colocan una televisión en una tienda de electrónica en Moscú (Rusia). 3 de diciembre de 2015. 

Dos empleados colocan una televisión en una tienda de electrónica en Moscú (Rusia). 3 de diciembre de 2015.  / YURI KOCHETKOV

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Si los 146 millones de rusos vieran las imágenes de Mariúpol reducido a cenizas, ¿apoyarían la guerra de Putin contra Ucrania? ¿Acaso pueden verlas? Vladímir Putin ha levantado un nuevo telón de acero informativo para evitar que las noticias de los bombardeos y las muertes de civiles ucranianos, o de jóvenes soldados rusos, reduzcan el fervor por la guerra instigado por los medios oficiales. El Kremlin fomenta la propaganda a través de redes y medios oficiales, muestra vídeos de escolares haciendo con sus cuerpos el símbolo de apoyo a la guerra (la letra “Z”) y programa debates encendidos de tertulianos que apoyan incluso reaccionar con armas nucleares a las afrentas de Occidente. 

Pese a todo, los rusos que quieren informarse pueden hacerlo, aunque con coste y dificultades. Usan programas informáticos llamados VPN (Redes Privadas Virtuales, en sus siglas en inglés) para leer medios censurados. Se suscriben a cuentas de Telegram de periodistas independientes o visitan medios sin censurar que algo hablan de la guerra, como Novaya Gazeta, según explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA la periodista rusa Angelina Davydova.

“Quien quiere informarse se informa”, asegura. “Pero hay mucha gente que prefiere no saber o que tiene miedo; que cree la propaganda del Gobierno de que la guerra se ha lanzado para evitar un ataque a Rusia; que está de acuerdo con la idea de la Gran Rusia, de la que Ucrania sería una parte; o que está enfadada porque ve las sanciones económicas como un ataque al país”.

“Me informo sobre todo a través de canales de Telegram, de medios rusos críticos como Novaya Gazeta, Kholod o Rotonda. Uso mi VPN cuando quiero entrar en Facebook o Instagram” *

Sergey Samusev, 43, San Petersburgo

Superada la barrera tecnológica y de la censura, hay que atravesar otro muro: el de los prejuicios. Hay decenas de testimonios de ucranianos que están comunicándose con sus familiares rusos (ambos países tienen una relación histórica y étnica estrechísima) y estos niegan la información que les mandan: aseguran que las fotos o los vídeos que mandan son imágenes de películas. Niegan que el desastre humanitario esté ocurriendo.

El Kremlin ha ordenado el bloqueo de ciertas redes sociales muy usadas en Rusia, como Facebook o Instagram, o de medios occidentales como la BBC en ruso. El ecosistema mediático del país lleva tantos años siendo doblegado que hay pocos medios críticos. La guerra lo ha empeorado todo.

“Para noticias leo el medio Meduza (un sitio web ruso pero ubicado en Letonia) o la BBC en inglés. Como están bloqueadas, uso VPN. Una de esas VPN me redirige a Radio Free Europe/Radio Liberty. También sigo a periodistas como Ekaterina Gordeyeva en Youtube. Por supuesto recibo mucha información de mis amigos” *

Natalia, 42, Moscú

La mayoría de la población rusa se informa viendo la televisión, y ahí es donde Vladímir Putin se ha cebado más. “Las grandes cadenas de televisión inundan a los ciudadanos con propaganda”, sostiene Reporteros Sin Fronteras. Las críticas han quedado vetadas. El 1 de marzo, por ejemplo, el Roskomnadzor (Servicio Federal de Supervisión de las Comunicaciones, la Tecnología de la Información y los Medios de Masas) ordenó el fin de las emisiones de la televisión independiente y crítica con el régimen Dozhd, que llevaba 14 años operando. La misma suerte han corrido radios como Radio Echo de Moscú. Ahora, muchos de los periodistas que trabajaban allí han abierto canales de Telegram y siguen haciendo entrevistas e informando, algunos ya desde fuera del país. 

Existen medios que se zafan de la censura, como Novaya Gazeta. En él se pueden leer informaciones sobre las consecuencias de la guerra en Ucrania. Este diario publica noticias de la muerte de jóvenes soldados rusos en el frente, o de periodistas bajo las bombas. Y es, de momento, accesible. 

“Sobre todo veo las noticias en Telegram, porque funciona para ver titulares sin VPN de los medios bloqueados” *

Evgeny, 30 años, Moscú

El truco de Novaya para sobrevivir es que “no informan de la guerra directamente desde el lugar o desde el punto de vista militar, pero sí hablan de las protestas en Rusia, de las consecuencias económicas”, describe Davydova. Tienen, claro, que evitar pronunciar las palabras malditas, como “guerra” o “invasión”. El Gobierno ruso ha exigido a los medios que usen “operación militar especial” en lugar de esos términos. Un eufemismo que recuerda a la neolengua impuesta por el gobierno distópico descrito en la novela 1984 de George Orwell: “La guerra es la paz, a libertad es la esclavitud”.

Para acceder al resto de medios en Internet, extranjeros o rusos ubicados en el extranjero, se utiliza VPN. “Me informo con blogueros que escriben listas prácticas, por ejemplo sobre qué hacer si llevan a tu hijo a una acción por la guerra (para formar la letra Z), cómo vender tu casa para irte del país o qué hacer si a tu hijo lo llaman para el servicio militar, algo que es muy relevante para mí, porque tengo un hijo en edad militar”, asegura Natalia, de 42 años y residente en Moscú. 

“Por mera higiene informativa, no veo la televisión desde 2014 [año en que comenzó la guerra del Donbás y la anexión de Crimea], salvo una televisión “zombie” de propaganda online para ver la versión oficial. Solo leo en Internet: Novaya Gazeta, Radio Free Europe y la alemana Deutsche Welle” *

Dimitri, de 47 años, Tiumén

Estas VPN son la herramienta más útil para circunvalar el control oficial. Se trata de software que se instala en el ordenador, y que permite buscar información haciendo creer que se está fuera de Rusia, y la devuelve encriptada. Los mejores son de pago. El problema que ha surgido es que, debido a los embargos, los rusos que quieren y tienen el dinero (unas pocas decenas de euros) no pueden pagar por las VPN, porque están desconectados del sistema bancario internacional. Por eso ha surgido una iniciativa en Rusia que pide a las principales empresas proveedoras de estos servicios que los den gratis para los ciudadanos de Rusia. En la plataforma Change.org han conseguido 50.000 firmas: “Hoy, los ciudadanos rusos tenemos bloqueado el acceso a gran cantidad de información: medios independientes, redes sociales, sistemas de mensajería…Muchos estamos aprendiendo a usar servicios de VPN”.

Una mujer pasea delante de un mura con una 'Z', símbolo de la victoria de Rusia, en Londres.

/ REUTERS/Peter Cziborra

Medios extranjeros

La cadena británica BBC emite, desde hace unas semanas, en radio de onda corta. Esta forma de comunicación se usó ampliamente durante la segunda guerra mundial y la Guerra Fría. Ahora, sus boletines de noticias se pueden escuchar en los transistores de Ucrania y parte de Rusia.

La cadena Radio Free Europe/RL es una de las opciones de algunos de los rusos consultados para este artículo. Se trata de un medio de internet y audiovisual fundado con dinero del Congreso de Estados Unidos a través de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, y dice alcanzar a las audiencias de 26 países rusoparlantes.

“En tiempos de guerra la información es difícil de calibrar, así que trato de ceñirme a los que dan hechos, como TRT World, Al Jazeera en inglés o el Consejo Ruso de Asuntos Internacionales. Accedo sin problemas con mi VPN” *

Polina, 29 años, San Petersburgo

Pero desde dentro del país las cosas son muy complicadas. Los periodistas rusos independientes están sufriendo, y algunos explotan. "No crean la propaganda" se podía leer en el cartel que la periodista Marina Ovsianikova mostró en pleno directo en el informativo de una de las cadenas más vistas del país, Pervyi Kanal (Canal 1). Fue detenida. La corresponsal Zhanna Agalakova también dejó la cadena porque, dijo, no podía seguir haciendo propaganda para el Kremlin. “Yo tampoco podía seguir”, explica Angelina Davydova. “Medía cada una de las palabras que decía, me autocensuraba”. Por eso, dice, como tantos otros compañeros, ha dejado Rusia y se ha ido a vivir a Turquía. 

* Testimonios recogidos por Angelina Davydova y cedidos a este diario

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