Guerra Rusia-Ucrania

Los peligros de la frontera de Ucrania: pillaje, reventa de ayuda humanitaria y riesgo de tráfico de niños

Filas de refugiados ucranianos esperar después de cruzar la frontera de Ucrania con Polonia, a 9 de marzo de 2022.

Filas de refugiados ucranianos esperar después de cruzar la frontera de Ucrania con Polonia, a 9 de marzo de 2022. / Louisa GOULIAMAKI / AFP

  • Las ONG que trabajan sobre el terreno advierten de que se está dando la llegada de menores no acompañados que son recogidos sin que llegue a constar en ningún documento del centro de recepción

  • Voluntarios en Dorohusk advierten de la reventa de comida y de tarjetas SIM en Ucrania, productos que se dan gratis en la frontera de Polonia

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La salida de los ucranianos hacia países seguros se cronifica. El flujo de personas no cesa y eso conlleva otros daños colaterales, como el pillaje, la reventa de ayuda humanitaria o el aumento del riesgo de tráfico de personas. Este éxodo, además, está marcado por el elevado número de niños desplazados. Estima Naciones Unidas que en torno al millón. Muchos de ellos viajan solos, lo que los hace blanco fácil para las mafias.

Lo advierten diversas ONG que están trabajando sobre el terreno. La primera en dar la voz de alerta fue Cáritas, cuyos voluntarios contaron a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA en la frontera de Dorhusk (Polonia) que habían percibido algunas situaciones de niños desamparados al llegar a Polonia o reclamados por personas a las que no conocían.

“Personal del Gobierno polaco estuvo aquí el tercer o el cuarto día tratando de explicarnos a los voluntarios los riesgos a los que se exponen los más pequeños. Hicieron hincapié en que les habían reportado algunos casos de niños que viajaban solos y que habían sido recogidos por personas desconocidas, sin que eso se llegase a constar en ningún documento de llegada en el centro de recepción”.

Lo contaba Alexis Garea, efectivo de Cáritas que ha participado a diario en el contingente fronterizo de ayuda humanitaria de Dorohusk. Él también ha sido testigo de alguna situación sospechosa. “Por aquí hemos visto algunos casos extraños; dos niños que viajaban solos con un teléfono móvil, y que decían recibían llamadas de personas desconocidas que les ofrecían ayuda para que se fueran con ellos”.

En ese mismo riesgo incide otra ONG como Save the Children, que ha alertado esta semana de que los informes procedentes de la frontera apuntan a que algunos niños y niñas "están llegando sin referentes familiares después de haber sido enviados por familiares que no podían salir de Ucrania, pero querían que sus hijos e hijas estuvieran a salvo".

"Otros han sido separados de sus familias en el caos de la huida de sus hogares. Muchos de los que han llegado solos tienen menos de 14 años y muestran signos de angustia emocional”, alertan desde la ONG.


/ AFP / DANIEL LEAL

La directora de la entidad para Europa del Este, Irina Saghoyan, advirtió de que en esta situación “aumenta el riesgo de violencia, explotación, tráfico y abusos. Muchos de estos niños y niñas separados viajan con sus hermanos mayores o sus familias extendidas. Otros viajan con vecinos u otros adultos. Necesitan protección y apoyo y siguen siendo increíblemente vulnerables”.

Solidaridad mal entendida

El director de Cooperación Internacional de Save the Children en España, Vicente Raimundo, ha estado estos días en algunos de los puntos del dispositivo que tiene establecida la ONG en la frontera de Ucrania con Polonia. Considera que aunque la situación en este momento “no es preocupante, sí que es cierto que a río revuelto, los más sinvergüenzas buscan pescar. Y ahí la infancia siempre es la más vulnerable”.

Entrada a Polonia desde Ucrania por la frontera de Dorohusk.

/ REUTERS

Incide Raimundo en la importancia de dejar trabajar en ese terreno a las personas que realmente lo conocen: “Me refiero a la solidaridad mal entendida. Este conflicto ha desatado una ola de empatía que hace que a veces no se tomen las decisiones correctas, gente que va desde nuestro país a recoger a refugiados a la frontera. Y lo importante es no provocar un problema tratando de solucionar otro”.

Recuerda que “existen protocolos internacionales que se tienen que respetar, hay mecanismos. Es fundamental, por ejemplo, no romper los vínculos familiares de esos niños”, y una llegada descontrolada de personas queriendo llevarse a refugiados puede generar un caldo de cultivo óptimo para las mafias: “Entre esta gente con buenas intenciones, se puede colar gente que no es de fiar”.

Dos millones de refugiados

Para ello, cuenta, es importante tener a expertos en las fronteras: “Nosotros contamos con personal muy entrenado para detectar ciertas situaciones. Por ejemplo, en la frontera de Melilla. Pasa un hombre, una mujer y dos niños pidiendo asilo. Con una serie de preguntas dirigidas, pueden identificar si de verdad son familia o hay una situación anómala”, concluye Vicente Raimundo.

Refugiados ucranianos toman una bebida caliente en la frontera de Dorohusk.

/ WOJTEC JARDILO

Naciones Unidas estima en sus últimos informes que, de los dos millones de refugiados que han salido hasta el momento de territorio ucraniano, al menos un millón son niños y niñas. Estas entidades que trabajan sobre el terreno creen que la cifra real es sensiblemente mayor. Coinciden, además, en que la dotación de recursos es imprescindible.

“El Gobierno polaco puso aquí a dos chicas que supuestamente se tenían que encargar de eso, del control y la recepción de los niños que iban llegando. Una de 27 años y otra de 31, que por lo visto no tenían mucha experiencia en este tipo de cosas. Una de ellas se pasó la mañana llorando, no hicieron un control exhaustivo. Si no hay recursos para estas cosas, estos casos van a ir a más”, ilustraba el voluntario argentino de Cáritas.

Reventa de ayuda

Sube el riesgo de tráfico de personas y crece también la picaresca con la ayuda humanitaria. La situación para muchos de los que no han conseguido (o no han querido) salir de Ucrania empieza a ser desesperada en algunas zonas. Los víveres escasean y eso ha provocado, según estos mismos voluntarios de la frontera, que algunos empiecen a traficar con ellos.

“Gente que recoge alimentos gratis aquí y los revende. Están dejando cruzar la frontera a mucha gente que dice que se va a llevar ayuda humanitaria a los que se han quedado. Muchos llegan y sí que las reparten. En las colas de tráfico o en los pueblos. Lo sabemos porque nos mandan fotos y vídeos haciéndolos. Pero otros no. Se los pedimos y no nos contestan”, nos explicaba Janna, otra voluntaria polaca de Cáritas en Dorohusk.

“También sabemos que algunas de las tarjetas SIM (para los móviles) que estaban regalando a la llegada están siendo vendidas en Ucrania. Eso nos lo ha dicho gente que ha cruzado más tarde. Desde el primer día han facilitado tarjetas telefónicas gratis a este lado de la frontera, pero por lo visto hay quien vuelve a cruzar y trata de hacer negocio con ellas”, apunta Alexis Garea.

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