RELACIONES INTERNACIONALES

Rusia busca afianzarse en América del Sur en plena crisis con Ucrania

Argentina quiere ser la "puerta de entrada" de Rusia en América Latina y hasta Bolsonaro quiere asociarse con Moscú

Alberto Fernández y Vladimir Putin.

Alberto Fernández y Vladimir Putin. / EFE

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Abel Gilbert

El presidente argentino, Alberto Fernández, le arrancó una sonrisa de complacencia a Vladimir Putin. "Tenemos que ver la manera en que Argentina se convierta en puerta de entrada de Rusia en América Latina de un modo más decidido", le dijo en Moscú . "Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo Monetario Internacional y Estados Unidos, debe abrirse camino hacia otros lados y ahí Rusia tiene un lugar muy importante", insistió el visitante.

La oposición de derechas tronó ofuscada desde Buenos Aires. Fernández abría la "puerta" a Putin nada menos que en medio de la crisis ucraniana que enfrenta a Moscú con la OTAN. El expresidente Mauricio Macri calificó de "riesgoso" el ofrecimiento. El Gobierno rechaza cualquier tipo de trasfondo ideológico. Iza la bandera del multilateralismo y defiende una intensificación de unos vínculos comerciales que se dinamizaron especialmente durante la pandemia, cuando Argentina adquirió 30 millones de dosis de la vacuna Sputnik V y sentó las bases para fabricarlas en el país.

En las antípodas políticas de Fernández, Jair Bolsonaro ha mostrado un entusiasmo similar a la hora de estrechar lazos con Rusia. "Acepté la invitación y estoy muy feliz y honrado. Abre una ventana de oportunidades", dijo sobre su visita a Moscú, programada para el 14 de febrero. "Brasil es Brasil y Rusia es Rusia", dijo y, de paso, formuló una sorprendente apreciación. Putin, comentó, "es conservador, gente como nosotros". Bolsonaro decidió así olvidarse del impulso trumpista de sus inicios e inclinarse por la razón pragmática, mucho más en un año electoral, y mientras su seguro rival, Luiz Inacio Lula da Silva, es recibido en Europa con beneplácito.

La mirada brasileña hacia Rusia excede a Bolsonaro. Forma parte del interés de su diplomacia, por lo general dueña de un pensamiento más autónomo, de reforzar en plena crisis ucraniana su papel en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del cual forma parte desde enero. Pero, además, Brasil integra el BRICS junto con China, Rusia, la India y Sudáfrica. Argentina le planteó a Putin el deseo de Buenos Aires de unirse a ese bloque. "Lo debemos conversar con Brasil", respondió el presidente ruso quien ha logrado que dos países claves en la región redoblaran, por motivos diferentes, su interés en unas relaciones más fluidas con Rusia nada menos que en medio de una coyuntura internacional delicada.

Creciente influencia

Suele decirse que 14 años después de la disolución de la URSS, en 1991, Moscú volvió, de manera gradual, a darle una creciente importancia a América Latina. La venta de armas y equipamiento miliar fue crucial en ese empeño. Solo el distrito de Moscú ha incrementado de manera significativa el comercio con América Latina: alcanzó los 1.840 millones de dólares en la primera mitad del pasado año, un 54,4% por encima del respectivo período de 2020 y un 26,6% más que en los primeros seis meses de 2019.

La presencia rusa en la región genera recelos especiales en Washington. De hecho, el Departamento de Estado ha intentado disuadir a Bolsonaro al enterarse de un viaje que meses atrás habría sido considerado una broma. "Quiero tener buenas relaciones con todo el mundo. Si Joe Biden me invita, iré", respondió.

La apertura de criterios en el ultraderechista debió parecer inaceptable a Iván Duque. El Gobierno colombiano le hizo saber al embajador ruso en Bogotá, Nicolai Tavdumadze, su preocupación por la presencia en la frontera de la Fuerza Militar Bolivariana "con el apoyo y la asistencia técnica de Rusia e Irán". Moscú calificó de "irresponsable" la "acusación sin fundamento" de "presunta injerencia" rusa en los asuntos internos colombianos.

Viejos y nuevos aliados

En este contexto, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov anunció que reforzará su cooperación estratégica con Cuba, Venezuela y Nicaragua en "todos los ámbitos". Cada declaración formulada en Moscú tiene resonancias especiales. Cuando, semanas atrás, el vicecanciller Sergei Ryabkov, aludió a un posible despliegue militar de fuerzas rusas en Venezuela y la isla, como ocurrió durante la crisis de los misiles, en 1962, saltaron las alarmas en más de un país. Los cubanos matizaron esos dichos de Ryabkov y consideraron que apenas buscaron mostrar la doble vara norteamericana en lo respecta a Ucrania y la mayor de las Antillas. El alineamiento de Caracas, La Habana y Managua con el Kremlin no provoca especial sorpresa a los analistas. La novedad política es, en ese sentido Argentina y Brasil.  

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