TRAGEDIA LABORAL

Una fuga de gas en una mina de Siberia causa 52 muertos en uno de los peores accidentes desde el final de la URSS

La explotación minera pertenece a Vladímir Gridin, un poderoso oligarca local con vínculos con Putin

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Los accidentes en las minas de Rusia, a menudo resultado de negligencias laborales, continúan estando a la orden del día. Al menos 11 mineros han perdido la vida y otros 46 se hallan desaparecidos debido a un accidente en un pozo de carbón en la región siberiana de Kémerovo. A media mañana, las tareas de rescate habían tenido que ser suspendidas debido a la peligrosidad de los trabajos.

Se desconoce la suerte que han podido correr los desaparecidos, ya que hasta la media tarde del jueves no había sido posible establecer contacto con ellos. Según el portal de información Meduza, decenas de personas han resultado heridas, hasta una cincuentena, como consecuencia del accidente cuyas causas aún se desconocen. El Comité de Investigación, órgano equivalente a la Fiscalía, ha abierto una investigación por "violación de las normas de seguridad" en el puesto de trabajo.

Fuentes de los servicios de emergencia han informado a la agencia TASS que el polvo del carbón prendió fuego en el conducto de ventilación a unos 250 metros de profundidad, y que como consecuencia de ello, el humo se extendió por todos los rincones de la mina. "No hubo explosión, la mina no experimentó daños", han precisado dichas fuentes. La explotación minera se halla a nombre de SDS Ugol, sociedad perteneciente al hólding SDS, propiedad del oligarca Vladímir Gridin y sus hijos, un poderoso hombre de negocios que ha ocupado importantes cargos políticos y con estrechos vínculos con el presidente Vladímir Putin.

"Una tragedia"

Precisamente, la gravedad del incidente ha obligado incluso al líder del Kremlin a salir a la palestra y a dirigir un mensaje a la nación para dar explicaciones. "Es una gran tragedia", ha declarado, en tono sombrío, el líder del Kremlin. "Esperamos poder salvar al mayor número posible de personas", ha continuado, antes de admitir que incluso existía riesgo para los equipos de rescate.

Los familiares de los mineros se han agolpado en las inmediaciones de las instalaciones y no han querido hacer declaraciones a la prensa, según testigos presenciales recogidos por medios rusos. Paralelamente, el Ministerio para las Situaciones de Emergencia ha abierto una línea caliente telefónica para informar acerca de lo sucedido. al tiempo que las autoridades locales de la región de Kémerovo han proclamado tres días de duelo.

No es la primera tragedia que afecta a la mina de Listviajnaïa, situada en las proximidades de la localidad de Gramoteino, en la Siberia central. En 2004, una explosión de metano causó la muerte a 13 personas, y heridas a una veintena. Un cuarto de siglo antes, cuando aún existía la URSS, otras cinco personas perecieron como consecuencia de una deflagración. El crecimiento económico que ha experimentado el país en los últimos dos decenios, desde que el presidente Putin llegó al poder, no han logrado poner fin a las tragedias en las explotaciones mineras del país. En 2010, 91 mineros murieron en otra mina también de la región de Kémerovo. El último accidente de envergadura se produjo hace dos años, cuando la ruptura de una presa ilegal en una mina de oro en el territorio de Krasnoyarsk, también en Siberia ocasionó 17 fallecidos.

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