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Boti García Rodrigo: "La LGTBIfobia está encarnada en las sotanas, las corbatas y los espadones"

Boti García Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI en el Ministerio de Igualdad.

Boti García Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI en el Ministerio de Igualdad. / Alba Vigaray

La directora general de Diversidad Sexual y derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad habla de la polémica Ley Trans y de la LGTBIfobia

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En medio de las fiestas del Orgullo, la directora general de Diversidad Sexual y derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad, activista durante décadas, confía en que la polémica Ley Trans se abra paso en el Congreso de los Diputados y piensa que “los seres humanos que ostentan la masculinidad se creen los reyes del mambo”.

P-Ha dicho que era lesbiana desde que nació, porque se enamoró de su comadrona. ¿En todo ha sido tan precoz?

R- No, al contrario. Yo he llegado tarde a todo: al activismo, al feminismo, a la política. Podría decir que llegué tarde a la vida.

P-¿Y qué hacía mientras?

R-Estaba como en un sopor vital, funcionando tranquilamente como ser humano. Estudiaba, iba a mi facultad, tenía mis amistades, pero a lo que es tener como un relleno entero que te completa, a descubrir las cosas yo llegué tarde. Puedo decirte que las cosas me descubrieron a mí.

P-Me temo que las Reverendas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús no pudieron hacer carrera de usted. ¿En qué momento se torció?

R-Me torcí de siempre. Era la típica: Esta niña qué rebelde es, esta niña por qué no hace lo que hace todo el mundo, por qué va por fuera, por qué usa esos pantalones tan horribles, con esa faldita tan mona que tiene.

P-Las Esclavas no daban crédito.

R-No, pobrecillas. Las recuerdo incluso con cariño. Eran unas monjitas bastante pacíficas, nada agresivas de lo suyo. Vivían y dejaban vivir. Y como a mí el rito puramente me gusta mucho, que huela a incienso, y que todos vayan vestidos iguales, a lo mejor veían que yo en eso iba bien y me dejaban tranquila. Y como yo no era mala gente…

P-Pero luego cambió.

R-Sí, luego ya me hice mala gente, de las peligrosas sociales.

P-¿En este Ministerio ser heterosexual tiene menos predicamento?

R-No, al contrario [ríe], pobrecillos, les queremos. Los y las disidentes estamos en mi Dirección General. Pero en el resto del Ministerio tenemos que soportar que haya muchos heteros.

P-¿Cómo anda de salud la Ley LGTBI, la Ley Trans? Hay una parte del feminismo que la discute. Y el Consejo General del Poder Judicial cuestiona algunos aspectos.

R-La Ley LGTBI está bien de salud, gracias a nuestros esfuerzos, a nuestros cuidados, a que el borrador lo hemos hecho en el Ministerio de Igualdad con toda la intención, la ilusión, la vocación. Esperemos que supere pronto los informes preceptivos y la veamos entrar en el Congreso de los Diputados, donde tiene que ser mejorada en el trámite parlamentario.

Boti García Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI en el Ministerio de Igualdad.

/ Alba Vigaray

P-Lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, no binarios, queer, gender fluid, bigénero, pangénero, cis… ¿Se sabe usted todas las variantes? ¿Las distingue?

R-No, yo no me sé todas las variantes. A ver, las distingo. Esa es la diversidad humana. Primero éramos todos heteros por la gracia de Dios. Ahora somos la diversidad, que campa a sus anchas. Ay, qué cosa más cursi se me ha ocurrido: es como una pradera llena de flores de todo tipo de colorines. Y tantos nombres son en el fondo sentimientos, vivencias y necesidades.

P-Pero usted es lesbiana de las de toda la vida.

R-Yo soy lesbiana sin más.

P-¿Le cuesta más vérselas con los obispos o con la ultraderecha?

R-Pues quizá tengamos que hacer un saco común. Me producen la misma pesadumbre. Las formas de la LGTBIfobia están encarnadas en las sotanas, las corbatas y los espadones. P-¿Encontraría más colegas en un seminario de curas o entre los enanitos de Blancanieves?

R-Los enanitos de Blancanieves me gustan mucho. Seguro que entre ellos se viviría más tranquilamente. Aunque eran pocos, a lo mejor aguantaban toda la diversidad y las denominaciones que me citabas antes. En los seminarios hay muchas víctimas y muchos victimarios.

"En el resto del Ministerio tenemos que soportar que haya muchos heteros"

P-Para usted Pedro, cuando nombra a Pedro, es Pedro Zerolo. Y lo dice como Penélope en los Oscar con Almodóvar. ¿Es su único Pedro? ¿No deja nada para el presidente del Gobierno?

R-El presidente es el presidente, pero mi Pedro es Pedro Zerolo. De siempre. Hemos ido de la mano, junto con muchas otras personas activistas, y hemos sabido caminar, qué cosa más cursi te voy a decir, por el sendero del arcoíris hasta encontrar la dignidad y la igualdad.

P-Dice que será activista “hasta que se sequen las lágrimas de mi colectivo”. ¿Qué le queda por llorar?

R-Ay, ay, ay, esa es una pregunta buenísima. Creo que las lágrimas de mi colectivo no se secan del todo, pero tenemos que contribuir a poner los medios para que ese sufrimiento disminuya. No podemos permitir ni un menor más sufriendo en el pupitre, ni una familia de dos mujeres que no pueden llevar adelante su proyecto de maternidad, ni permitir nunca más el desprecio, la humillación, la discriminación, la marginación de una mujer trans.

P-El arco iris sale después de la lluvia. ¿Cuánto ha llovido?

R-Ha llovido mucho. Está lloviéndonos desde el principio de los tiempos. Y a lo mejor falta por llover menos de lo que pensamos. La sociedad española está perfectamente de nuestra parte para que deje de llover.

P-¿Irene Montero es lo mejor que ha podido pasarle al feminismo patrio?

R-Tengo pinchada en la pared una frase de ella: La lucha es por la vida, y la vamos a ganar. La convicción de Irene Montero en transformar la vida es muy grande, como la valentía, la fuerza y el empuje de esa mujer tan joven.

P-¿Cree en las hadas?

R-Que nos ayuden un poquito no nos viene mal, pero sin petulancia, porque me parecen muy pretenciosas. No creo que ni hadas ni hados tengan que presumir tanto. Todos los seres humanos tenemos que ser capaces de luchar por conseguir lo imposible.

P-¿Qué deseos pediría si le sacaran la varita?

R-Dos cosas: Ser más alta y saber inglés. 

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