IGUALDAD

España quiere ser el primer país de la Unión Europea en dar la baja por dolores menstruales

  • Países asiáticos como Japón o Taiwán llevan reconociendo este derecho desde mediados del siglo pasado

  • En España, una de cada dos españolas reconoce haber sufrido dolor menstrual recientemente

Una mujer, con dolores menstruales.

Una mujer, con dolores menstruales. / IDEAS

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Si el borrador de la nueva ley del aborto sale adelante tal y como lo filtró ayer la Cadena SER, España se convertirá la semana que viene en el primer país occidental en reconocer el derecho a un periodo de baja de hasta tres días al mes para las mujeres que sufran dolores menstruales agudos. La medida, que debería ser aprobada el próximo martes en el Consejo de Ministros, tiene dividido al Gobierno, pues, incluso entre los que reconocen la importancia de la dolencia, conocida médicamente como dismenorrea, hay quienes temen que esto pueda generar otro motivo para justificar la discriminación laboral de las mujeres.

Según la definición que ofrece la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia, la dismenorrea es una afección que incluye síntomas como “dolor abdominal, lumbalgia, náusea, vómitos, cefalea e incluso diarrea”. Para tratarla, lo mejor son los antiinflamatorios, es decir, naproxeno, ibuprofeno y compuestos similares. Un estudio de Kantar del año pasado sobre 2.000 personas aseguraba que una de cada dos españolas sufre dolor menstrual, siendo el tramo de edad más afectado el de las mujeres entre 18 y 34 años (un 76% de ellas).

“Cuando el problema no se pueda solucionar médicamente creemos que es muy sensato que haya una incapacidad temporal asociada a esta cuestión. Es importante aclarar qué es una regla dolorosa; no estamos hablando de una leve incomodidad, sino de síntomas graves como diarreas, cefaleas fuertes, fiebre…”, explicaba recientemente Ángela Rodríguez 'Pam', secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, en una entrevista con El Periódico de Catalunya. Las dudas, sin embargo, están ahora en saber cómo se articulará ese periodo de baja, es decir, si las mujeres que quieran acogerse a él deberán ser diagnosticadas con esta dolencia menstrual aguda o si por el contrario quedará sujeta a la responsabilidad individual de cada una. Además, por el momento también se desconoce si esos días serán o no remunerados.

El reconocimiento de un periodo de baja para este tipo de dolencias sería una novedad no solo en España sino también en la Unión Europea y el bloque de países occidentales. Pese a que durante años ha sido un debate que ha estado encima de la mesa, y a que existían precedentes desde hacía décadas en otras partes del mundo y en la empresa privada, no hay otro país en el entorno europeo con una legislación similar.

En algunos países de Asia y África ya es un derecho

La reivindicación, en cualquier caso, no es nueva, y de hecho existe constancia de precedentes en la Rusia posrevolucionaria y en 1912 en la India, donde un colegio femenino permitía a sus estudiantes faltar unos días a clase si sufrían dolores agudos relacionados con su periodo. Este derecho, sin embargo, fue consolidado en Japón en 1947 tras dos décadas de lucha sindical. Actualmente, países como Indonesia garantizan, si son necesarios, dos días de baja al mes, Taiwan tres, Zambia uno y Corea del Sur, donde existe este derecho desde 1957, permite entre uno y dos, aunque no siempre remunerados.

Pese a que en los países occidentales el reconocimiento de este derecho en la legislación todavía no se ha producido, durante el último año sí que se habían visto los primeros pasos hacia él en la política española. En 2021, los ayuntamientos de Girona y Castellón de la Plana decidieron incluir en sus convenios laborales la posibilidad de que sus trabajadoras pudieran ausentarse del trabajo durante ocho horas mensuales. Horas que, además, podrían recuperar en los tres meses siguientes.

En Inglaterra, donde los dolores menstruales crónicos pueden llegar a considerarse una discapacidad, ya existen iniciativas por parte de la empresa privada, pues en 2016 una empresa en Bristol se convirtió en la primera del Reino Unido en crear lo que llamó una “política del periodo”, es decir, un conjunto de normas con las que pretendía “crear un ambiente de trabajo más sano y más feliz”. Una medida que no solo ha conseguido funcionar a pequeña escala, sino que Nike, por ejemplo, lleva desde 2007 ofreciendo “bajas menstruales” remuneradas a sus empleadas.

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