Mujeres y videojuegos

Vete a fregar, estás gorda, vaya tetas... El acoso que sufren las 'streamers' en Twitch

'Gamers', 'streamers' y comentaristas femeninas denuncian el machismo en el mundo de los videojuegos en directo

EyraVlogs, Ewinor y Emma Pache, los nombres femeninos del ’stream’ de videojuegos en español

EyraVlogs, Ewinor y Emma Pache, los nombres femeninos del ’stream’ de videojuegos en español

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Las 'streamers' que juegan en Twitch están cansadas de denunciar el acoso que sufren cada vez que entran a la aplicación para hacer un directo y mostrar sus habilidades con los videojuegos. La pantalla queda dividida en tres, su imagen, el juego y el chat por el que hablan sus 'viwers'. Ahí es donde viene el problema, cada vez que juegan el chat se llena de comentarios despectivos, desde el típico "vete a fregar", pasando por el "estás gorda" y llegando a las peticiones sexuales: "Un tipo me llegó a ofrecer 300 dólares por hacer 'stream' normal mientras él se masturbaba", cuenta a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Eyra, una streamer valenciana. El machismo ha llegado ya a todas las capas del mundo de los videojuegos: ha pasado de las mujeres que juegan por diversión, a las que hacen directos y ha llegado incluso a las ligas profesionales y a las comentaristas y analistas.

Realmente, todo empieza cuando una mujer coge el mando y comienza a jugar online con otros usuarios. "Las actitudes machistas son algo con lo que aprendes a vivir si quieres seguir jugando, tienes que aguantar los insultos y las burlas en cuanto ven un 'nick' de mujer o escuchan una voz femenina", explica Emma Pache a este medio. Ella conoce bien este mundo, lleva jugando desde los siete años, gracias a que sus padres accedieron a comprarle la Nintendo 64 y a jugar con ella. Descubrió el mundo online y el juego de rol World of Warcraft con 16. Ahora es comentarista de la liga española de Valorant. "En mi caso lo más recurrente son las burlas tratando de imitar mi voz o los comentarios sexuales. Y algunos tan típicos como 'hazme un sandwich' o 'vete a la cocina'".

En el caso de Eyra, más conocida como EyraVlogs en su Twitch de 'gaming', divide los comentarios que recibe a diario en dos: "Los buenos, porque quieren ligar contigo y los malos, porque te menosprecian, te dicen que si eres chica juegas peor. En Valorant nada más escuchar la voz de chica ya te empiezan a decir cosas", asegura esta valenciana que lleva jugando a videojuegos casi desde siempre.

"Yo ya juego sin voz, me he 'muteado' por eso", asegura a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Esther, una 'streamer' de videojuegos de 27 años, conocida en Twitch como Ewinor "Pero en el League of Legends mi nombre indica que soy mujer y por eso me han dicho de todo, que si las chicas no sabemos jugar o que me vaya a fregar". En una ocasión, Emma plasmó todos los insultos machistas que sufrió en dos días en un vídeo.

Desprecio, paternalismo y acoso sexual en los 'streams'

Todo este acoso se multiplica cuando estas mujeres deciden grabarse para hacer directos de Twitch mientras juegan a sus videojuegos favoritos. Los más populares League of Legends, World of Worcraft, Overwatchs o Valorant. Todas ellas, independientemente de su físico, de su personaje o del rol que jueguen, han recibido acoso, peticiones sexuales e insultos.

"El primer comentario negativo que tienen hacia ti como chica 'streamer' es que juegas 'support player' que es un tipo de personaje que no mata, que no pega, sino que se dedica a asistir a los otros personajes, que cura o que protege y se supone que es el rol menos relevante. Entonces, ya te están diciendo que las mujeres tienen que coger el rol menos relevante, para ellos es un insulto", explica Eyra

"Un tipo me llegó a ofrecer 300 dólares por hacer 'stream' normal mientras él se masturbaba"

"También está el paternalismo", se queja Esther. "Igual yo me he pasado ya un videojuego 3 veces y lo juego por diversión y aún así siempre hay un chico que me explica qué hacer y me dice que hago mal, cuando nadie está pidiendo opinión. Luego ves a 'streamers' como Alexelcapo haciendo lo mismo y no tiene esos comentarios".

Pero, al menos, eso son comentarios relacionados con su modo de juego. Ambas coinciden en que lo que peor son los insultos que van dirigidos directamente a ellas. "A mí se me ha criticado muchísimo por engordar durante la cuarentena con comentarios muy despectivos. ¿Qué más dará si peso 10 o 20 kilos de más para jugar? Es algo que a los 'streamers' masculinos no les pasa tanto, mira a Ibai que no es el tipo más impresionante del mundo y es el más relevante", cuenta Eyra.

"He terminado llorando muchas veces el 'stream', porque te machacan todos los días y aunque intentas que no te afecte, te afecta. Crea problemas de salud mental, complejos...", asegura la 'streamer'. "Yo he llegado a cuidar hasta la ropa que me pongo", apoya Esther, "porque no hay día que en el 'stream' no me digan que 'vaya tetas' si me pongo el más ligero escote, me escriben poemas, me dicen que se quieren casar conmigo...al final me acabo poniendo chaqueta encima".

No es la única que ha pasado por esto: "En Twitch hay mucho baboso, en cuanto me pongo escote me piden que me escriba su nombre en determinadas partes de mi cuerpo. Mi pareja también es 'streamer' y a él nunca le han dicho nada de su físico. Yo tengo que educar a mi chat, mi pareja no", asegura Eyra. "A las 'streamers' se las mira con un ojo muy crítico. Por cómo se visten, por su físico, por cómo actúan, por quién es su pareja, por lo que piensan...", explica Emma.

"Es fácil triunfar, lo difícil es ser respetada"

Debido a esto, en Twicth se produce una paradoja y es que gracias a estos "babosos", como los definen estas 'gamers', las chicas consiguen buenos ratios de audiencia. Hay muchos chicos en la plataforma no buscan solo videojuegos, sino chicas con buen cuerpo que los jueguen. "Es cierto que si tienes un buen físico atraes publico, pero es un publico que no merece la pena", dice Eyra. "Puede que vivir de ello sea más fácil, pero que te respeten es mucho más difícil. Puedes tener más seguidores pero te consideran un monigote, te ven porque les atraes, no por como juegas", explica Esther.

Aún así, indiscutiblemente, los 'streamers' de videojuegos más grandes siguen siendo hombres, ellos consiguen más público y, sobre todo, de más calidad porque no es un público que les vea por su físico, sino por como juegan. Les respetan: "Creo que los atributos, comportamientos y gustos tradicionalmente asociados con la feminidad reciben peor valoración. El público a menudo responde en plan 'bueno, no vamos a elegir ver a una mujer por encima de un hombre si él nos gusta más'. Muchos no son conscientes de que lo que les hace preferir a un hombre no se puede entender sin entender también la cultura en la que nos hemos criado, que tiende a tener en peor consideración a las mujeres. Además, los 'streamers' masculinos también están más acostumbrados a hacer piña entre ellos y ayudarse entre sí, solo hay que ver cuántos grandes 'streamers' incluyen a mujeres en su grupillo de colegas habitual"

"Que les gane una mujer es un ataque a su masculinidad"

Si miramos más hacia las ligas profesionales, estamos más acostumbrados a ver equipos masculinos que equipos mixtos o incluso femeninos. FaZe Clan o Team Liquid, los más famosos, son solo de hombres. Los equipos mixtos son prácticamente una quimera, porque cada vez que una mujer pretende entrar se la critica, acosa e infravalora. Y los equipos completamente femeninos se debaten entre los comentarios de odio y la falta de repercusión. Eyra, por ejemplo, llegó a entrar en un equipo de chicas de League of Legends en ligas amateurs y su experiencia fue terrible: "Competir contra chicos era muy complicado, era odio hacia el equipo de chicas, en cuanto les ganábamos lo tomaban como un ataque a su masculinidad".

Emma, que se mueve en el mundo de las ligas profesionales de Valorant ratifica todo esto: "Para ser mínimamente reconocida tienes que ser una máquina, cuando hay muchos hombres mediocres que reciben reconocimiento de todas formas. Cuando no eres excelente, muchos encuentran una validación para decir que las mujeres no valen. Y esa presión es una preocupación más para nosotras que muchas veces nos complica nuestra mejora profesional. Pero es cierto que cada vez vemos más jugadoras que quieren competir profesionalmente, más analistas y comentaristas delante de cámara y más 'streamers' femeninas".

Mucho por hacer

Afortunadamente, gracias a la educación y a todas las que empezaron a jugar a videojuegos pese al machismo y al odio, el mundo del 'gaming' está avanzando hacia la igualdad. Para empezar, ahora hay personajes femeninos para elegir, algo que hace diez años era impensable: "Ahora hay un 50% campeones o héroes femeninos. Y antes las chicas escogían el personaje femenino y los chicos no lo cogían nunca. Ahora se elige el personaje que más guste en características, independientemente de que sea chico o chica", explica Eyra.

"Que existan ya es un avance", dice entre risas Esther, "pero al principio estaban más estereotipadas, estaban muy sexualizadas...ahora empieza a haber personajes femeninos más realistas, que no tienen por qué encajar en los cánones de belleza, sino en el entorno del videojuego. Como Aloy en Horizon Zero Down, por ejemplo".

Cada vez hay más mujeres que juegan a videojuegos -el 78,4% lo hace según el último estudio de Telefónica y el Banco Santander-, más que hacen directos sobre 'gaming' como Cristinini, Blissy ThaNix229, que tienen unos números estratosféricos, que tienen éxito y a las que se valora. Ya hay grandes equipos de e-sports como Vodafone Giants o G-2 que han incluido mujeres entre sus filas. También se condena cada vez más este acoso a las streamers: "Los discursos feministas han tenido su impacto en el 'gaming'", asegura Emma, "pero tristemente he visto un cambio mayor en el comportamiento general cuando grandes 'influencers' masculinos han empezado a repetir lo que ya venían diciendo compañeras mías hace tiempo, que está mal enviar a una mujer a fregar cuando juega. Cuando ellas lo decían, eran tratadas como quejicas. Cuando han empezado a decirlo grandes referentes masculinos, de repente parece mucho más instaurado".

Pese a los avances, según estas profesionales del mundo del 'gaming', todavía queda mucho por hacer. Educar a las nuevas generaciones para evitar el acoso, que las campañas de publicidad sean más igualitarias e incluyan a niñas y mujeres o que haya más mujeres en los equipos de e-sports, a ser posible en equipos mixtos, para que se entienda que un hombre y una mujer pueden jugar igual de bien, en la misma liga.

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