La historia de La Vega comenzó mucho antes de que existieran los actuales jardines. No fue hasta finales del siglo XIX cuando el arquitecto Mariano López Sánchez transformó aquel espacio en el gran jardín urbano inaugurado en 1872, dando forma al parque que hoy conocen los toledanos.
Uno de los legados vivos que vence al tiempo es Encurtidos Jiménez. Julián, tercera generación, está hoy al frente del establecimiento con las aceitunas más icónicas de la ciudad. Su familia lleva desde 1942 ligada al parque y hoy mantiene vivo el histórico quiosco de Encurtidos Jiménez, convertido ya en una institución para varias generaciones de toledanos. Tres generaciones después, Julián ha recogido el testigo familiar con la misma filosofía de siempre: mantener un negocio que lleva décadas acompañando a los paseos por La Vega y que, asegura, seguirá siendo un referente para los vecinos.
Porque si algo demuestra la historia del parque es que siempre ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia. Hoy, 153 años después de su inauguración, La Vega vuelve a ser ese lugar donde varias generaciones coinciden bajo la sombra de los árboles. Un parque que nunca dejó de pertenecer a los toledanos y que, por fin, vuelve a estar para todos ellos.

Archivo Municipal Toledo
Vista aérea del Parque de la Vega de 1965

Familia de Encurtidos Jiménez

Encurtidos Jiménez

Archivo Municipal de Toledo
Paseo Merchán

Encurtidos Jiménez

Encurtidos Jiménez

Archivo Municipal de Toledo
