POLÉMICA

El controvertido monje birmano Sitagu que tendrá un templo en el complejo Gran Buda de Cáceres

  • Un empresario español, José Manuel Vilanova, planea crear un centro budista en la ciudad extremeña con la ayuda de templos budistas asiáticos

  • Los críticos alegan que uno de los monjes que participan apoya a la Junta militar y la persecución de los musulmanes en Myanmar

  • Vilanova, cuyas reuniones con los golpistas de ese país ha levantado suspicacias en el mundo diplomático, defiende que Sitagu es un "hombre de paz"

Imagen del monje budista Sitagu, una estatua de buda y la ubicación del Monte Arropez (Cáceres)

Imagen del monje budista Sitagu, una estatua de buda y la ubicación del Monte Arropez (Cáceres) / NACHO GARCÍA

9
Se lee en minutos

Sitagu Sayadaw no es un monje budista cualquiera. A sus 85 años (cabeza afeitada, tez morena, modesta túnica marrón como toda vestimenta) es un poderoso e influyente líder religioso en Myanmar (antigua Birmania). El 30 de octubre de 2017 dio un polémico discurso ante centenares de soldados birmanos, que fue interpretado por críticos y disidentes del régimen como una justificación de la matanza de aquellos que no eran budistas. Por aquel entonces, el Ejército de Myanmar había emprendido una crudísima campaña militar contra los musulmanes de la etnia Rohingya del estado de Rakáin. Al menos 25.000 personas murieron a manos de los militares, según un informe de Naciones Unidas de 2018 que hablaba de genocidio, violaciones y torturas. 

En su arenga ante los militares, Sitagu indicó que los no budistas no eran seres humanos completos, por tanto el pecado cometido al atacarlos era menor, según explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el conocido periodista birmano exiliado en España Mratt Kyaw Thu. Sitagu hablaba ante los soldados de las consecuencias personales de proteger la nación de Myanmar, y para ello usó una parábola en la que se decía que las acciones que protegían el budismo y “traían gloria a Buda” eran más importantes para el karma que la doctrina de proteger a todo ser viviente, según el profesor de estudios budistas Paul Fuller. “Sitagu es el monje más rico de mi país y está protegido por la Junta. Es el elegido y nadie puede tocarle”, explica Kyaw Thu.

El monje Sitagu que va a financiar una estupa en su nombre en el complejo budista de Cáceres 

/ EPE

Un Gran Buda en España

El monje Sitagu podría tener pronto un monumento en su honor en España, parte de un complejo budista promovido por la Fundación Lumbini Garden, dirigida por el empresario español José Manuel Vilanova. Los terrenos para el proyecto, que incluye un enorme buda de jade blanco de más de 40 metros “donado” por una empresa minera birmana, han sido cedidos por el Ayuntamiento de Cáceres. Ahora se está a la espera de una resolución sobre la adecuación medioambiental del terreno mientras los promotores resaltan el potencial turístico y el empleo que puede crear una atracción turística de ese nivel cerca de una ciudad patrimonio histórico.

Dentro de las negociaciones para conseguir llevar el proyecto a buen fin, Vilanova acaba de concluir un viaje por varios países asiáticos, entre ellos Birmania. Allí se reunió con el ministro de Turismo de la Junta militar y con el propio monje Sitagu, que lo anunciaba así en su página de Facebook: "La Fundación Lumbini Garden ha pedido construir una estupa con el nombre de Sitagu Shwezigon en España, y Sayadaw ha aceptado la petición".

“El venerable Sitagu será el promotor de la construcción en el centro budista Gran Buda de Cáceres de una réplica de una pagoda, la estupa budista de Shwedagon que está en Yangon (capital de Myanmar) y es la más importante del país”, confirma a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Ricardo Guerrero, director de Relaciones Institucionales de la Fundación Lumbini Garden que lleva a cabo este proyecto “turístico-cultural”. “El monje vehiculará los fondos donados por su comunidad para levantarla”, asegura. En el interior de este túmulo funerario, como se hace de forma tradicional, habrá algún elemento que tenga que ver con Buda o con sus discípulos.  

Además, explica Guerrero, el monje Sitagu y su Academia Budista Sitagu están interesados en participar “o bien en la construcción o bien en la formación” en el centro de estudios que pretende edificarse también en el complejo en Extremadura y que podría atraer, según sus promotores, a millones de turistas budistas, estableciendo un puente económico-cultural entre Asia y occidente inédito hasta ahora. 

Desde la Fundación se defiende la honorabilidad de Sitagu, que es un “buen budista al que mueve la compasión, algo inherente” a esa religión, según el director de Relaciones de la Fundación, que añade que es “referencia” para cientos de miles de practicantes, pero admite que pudo “haber una acción verbal más o menos afortunada o desafortunada, y luego puede haber malinterpretaciones que vayan detrás”, en referencia a las declaraciones mencionadas. “Cualquier cosa fuera de contexto puede significar una cosa u otra distinta”, enfatiza.   

“Sitagu es un hombre de paz. Los grandes monjes son antiviolencia, y ahora les ha tocado lidiar con el nuevo gobierno. No quieren la guerra bajo ningún concepto”, explica el propio Vilanova a este periódico poco después de aterrizar de su periplo asiático.

“Esa noticia está hecha al revés”, defiende Vilanova sobre las referencias en prensa al polémico discurso. “No dijo eso en absoluto, se sacó fuera de contexto cuando se tuvo que traducir del birmano al inglés y del inglés al castellano”.

Otras fuentes apuntan, sin embargo, a la cercanía de Sitagu a la Junta Militar actual. El medio disidente The Irrawaddy le definen como el monje favorito del régimen y apuntan a su presencia constante en las ceremonias oficiales con el actual dictador, Min Aung Hlaing. El  propio Sitagu ha viajado con el número dos de la Junta a santificar un buda entregado por la Junta al Gobierno ruso, según este mismo diario.

Polémico viaje a Myanmar

Ninguno de los países de la Unión Europea ni la gran mayoría de la comunidad internacional reconoce la legitimidad del régimen militar golpista que acabó con el gobierno electo de Aung San Su Kyi. Por eso, las imágenes del empresario español Vilanova reunido con la junta militar golpista de Birmania y polémicos líderes budistas han levantado ampollas en el mundo diplomático español. 

Desde la Fundación dicen que no entienden la controversia y que igual que en su día presentaron el proyecto inicial Gran Buda al gobierno de Aung San Su Kyi, ahora lo hacen con la Junta, como se les exige. “En las circunstancias del país ni entramos ni salimos, es una cuestión interna [...] Nosotros tenemos un proyecto y el Gobierno actual birmano asumió los compromisos adquiridos por Aung San Su Kyi. Debemos tener relación con ellos como con todo el mundo. Nos invitan a que les expliquemos qué hacemos y nosotros aceptamos la invitación ”, asegura Guerrero, que subraya que ellos con quien tienen una relación estrecha es “con los templos birmanos”. 

“Ahora simplemente estamos siguiendo la línea que ellos nos marcan, continuando las conversaciones que inicié hace cuatro años, cuando había un gobierno totalmente diferente pero donde también estaba Sitagu [...] Les he pedido que no me torpedeen y, afortunadamente, lo han visto bien y me han dado permiso para viajar libremente por el país”, asevera Vilanova, que afirma que ha sido el “primer” occidental en reunirse con la Junta militar birmana y subraya que todo su proyecto fue enviado en su día a la Unesco y comunicado al Ministerio de Exteriores. 

En la actualidad, la Fundación dice estar recibiendo proyectos de templos budistas del sudeste asiático para sumarse al proyecto Gran Buda: en Tailandia, en Hong Kong, en Laos… 

El proyecto, ahora bajo el paraguas del Gobierno de Cáceres, estaba previsto que se hiciera en Madrid en un principio. La entonces alcaldesa, Manuela Carmena, aceptó en 2018 ceder un solar de 5.000 metros cuadrados para que se desarrollara el complejo, presentado como un puente entre civilizaciones.

Las negociaciones las llevó a cabo el entonces coordinador de Alcaldía, Luis Cueto, pero no les dio tiempo a cerrar el expediente antes de las elecciones de 2019. Al llegar al poder José Luis Martínez Almeida rechazó llevarlo a término. “No es lo que la ciudad necesita”, dijo el alcalde popular de Madrid.  

“Nosotros se lo contamos a Almeida, con un poco de ingenuidad y un mucho de altruismo, para que lo rentabilizara él. Pero se rio. No están preparados para hacer una operación de envergadura con otras culturas y no tienen nivel internacional, ni él ni su equipo”, cuenta Cueto. Su actitud fue “descalificadora”. “Solo están para darles parcelas a la iglesia católica, como papanatas”, opina Cueto, en la actualidad patrono de la Fundación Lumbini. 

Tras fracasar en Madrid, consiguieron el visto bueno del Ayuntamiento de Cáceres, que acordó la cesión administrativa de 110 hectáreas en el Monte Arropez, incluido en una zona protegida por la Red Natura 2000 de la Unión Europea

Según afirman en la Fundación, los “propios ecologistas” dicen que no hay nada que justifique que esa sea zona ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves). “Está sometida a un Plan Director y todos los proyectos que hemos presentado se ajustan a las limitaciones de ese Plan”, aprecia Guerrero, que espera que a finales de año comenzará a ejecutarse el proyecto. “Vamos a empezar con la construcción de la base del buda, que será de unos 45 o 47 metros de altura y hueco, no macizo; es como un tercio de lo que mide un molino de generación eólica”. 

En concreto, esta figura se construirá con la llamada piedra de Buda, una suerte de jade blanco, traslúcido, que se recoge en las minas de Mandalay. Una de estas minas, al conocer el proyecto, se ofreció a donar todo el jade que se necesite, dicen en la Fundación, “en base al precepto budista de que la generosidad es considerada una gran virtud”. Pedían, a cambio, que se ayudara a enviar pequeñas estatuas de buda a distintos lugares.

Una de ellas, de dos metros y 1.600 kilos de peso, está en el museo Pedrilla de Cáceres. Se han mandado réplicas también a Nepal o a Honk Kong, entre otros lugares. 

De salir adelante, los terrenos sobre los que se ubique el complejo serán un centro de peregrinación, cree la Fundación, ya que serían “la quinta tierra sagrada budista del mundo”. El millonario complejo -aunque rechazan dar un presupuesto, se estima que su construcción podría rondar los 40 millones de euros- tendrá un coste cero tanto para el Gobierno de Extremadura como para la Fundación, prometen, ya que se basará en donaciones, y tendrá una finalidad “educativa, religiosa y divulgativa”.  

La figura del Gran Buda será la llamada Maha Karuna (gran compasión), con una mano en el regazo y otra con la forma de un círculo. Según la Fundación, será diseñada, levantada y sufragada por un ingeniero nepalí que está encantado de ser recordado por esa gran obra. 

Noticias relacionadas