Jesús Manuel Martín Crespo

El cabrero 'youtuber' con millones de visualizaciones: "Si en el pueblo se enteran de lo que gano, me matan"

  • Se ha convertido en un fenómeno viral con sus grabaciones desde su finca de la Sierra de Gata: "Todos los días me llaman para ofrecerme negocios y yo les digo que no"

El cabrero 'youtuber' con millones de visualizaciones: "Si en el pueblo se enteran de lo que gano, me matan"

ALBA VIGARAY

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"Venga, subid, está un poco así... pero es que es un coche de campo". Jesús Manuel Martín Crespo nos abre la puerta de su Ford Courier azul de principios de los 2000, de esos que llevaban la placa con la Tara y el PMA (Peso Máximo Autorizado) en la aleta del lateral. El suelo está tapizado de paja, seguramente de transportar alpacas en la parte de atrás.

Estamos en el inicio de un camino de tierra que sale de Torre de don Miguel, un coqueto pueblo al norte de Cáceres con judería, pocos vecinos -cada vez menos- y bastantes turistas. 

"Este era un pueblo de riquinos; yo nací aquí, pero mis padres son de Las Hurdes", dice Jesús Manuel con ese acento cantarín que se repite entre todos sus paisanos mientras sortea baches a discreción. El coche es duro como una piedra. Los socavones del camino que se dirige Sierra de Gata arriba le hacen a uno dar más tumbos que si viajara en camello.

A ambos lados del camino se desperdigan robles, alcornoques, madroñeras y castaños. La piel de los frutos de estos últimos alfombran el suelo como si hubiera cientos de erizos panza abajo.

"La gente me dice que corte los árboles, que ponga más hierba, pero a mí me gusta así, en plan monte mediterráneo, es mejor para las cabras, que se comen las castañas, estas cabras mías no toman antibiótico ni comen pienso nunca; ahora les estoy dando un poco de cebada ecológica porque les llevo a una feria", se excusa Jesús Manuel al llegar por fin a la finca de Las Barruecas, escenario de cientos de grabaciones que puede verse en Youtube y Facebook y que acumulan decenas de millones de visitas. 

José Manuel, con barba de varios días sin afeitarse y el rostro moreno curtido al sol, lleva unos pantalones vaqueros desgastados, unas botas altas de montaña que ya han pasado hace tiempo su época de esplendor, una camiseta negra y una zamarra de lagarterana con una riñonera cruzada.

Jesús Manuel, con su Ford Courier con la que va a diario a la finca.

/ ALBA VIGARAY

Viste con la misma naturalidad que sale en los vídeos que le han convertido desde hace tres años en un fenómeno viral, con 180.000 suscriptores solo en su canal de Youtube, donde tiene vídeos con títulos tan sugerentes como 'La tía pescueza', 'Os cuento lo que me ha hecho uno de Vitoria', 'Vaya noche de agua' o 'Qué susto se ha llevado el carretero'. Alguno acumula varios millones de visualizaciones. 

Para que se hagan una idea del fenómeno, tiene una grabación de 90 segundos titulada "Qué tal se ve con este móvil nuevo", donde lo único que hace es grabar a sus vacas diciéndoles "fiel compañera" y realizando apreciaciones sobre la calidad de la grabación. Acumula 134.000 visitas. 

El éxito es tal que ya ha sido hasta víctima de hackeos. "En agosto me robaron la página y me suplantaron. Facebook me bloqueó y he tardado dos meses en recuperarla. Hay veces que te la secuestran y te piden dinero, ¿sabes? Estos eran latinos", desvela como alucinando todavía mientras se sienta en un sillón de escritorio desgastado que tiene a modo de oficina al lado del chamizo de la lumbre y los aperos. "Desde aquí hice mi discurso de Navidad", recuerda. 

Sus vídeos son adictivos. Si uno le da al play a uno de ellos, no puede dejar de verlos. Al menos durante un rato. "Le echamos un poco de tocino, tocino rancio, esto si que es bueno y no lo macarrones esos que se come la gente", dice en uno de ellos mientras echa un buen mazacote de tocino a la olla donde guisa un puchero de cabrero. 

Todo comenzó hace tres años, cuando vendió un caballo por el que le llegaban a dar un BMW y se compró su primer móvil. "Yo lo hice para reivindicar el campo. Grabé un vídeo diciendo que es muy fácil mandar y disponer con el dinero de los demás. Aquello se disparó, luego saqué a las cabras y volvió a subir". En la diana de sus críticas, casi siempre, "los corbatinas"; léase, los políticos. 

"España la han convertido en una gran empresa, se han blindado, son dioses, nadie les puede tocar. La política está corrompida; son todos iguales", afirma mientras pasa al lado de dos corbatas colgadas de la rama de un árbol y que suele llevar a las manifestaciones de los ganaderos, de los que se ha convertido en la cara más visible.  

Lo de ser cabrero le viene de lejos a Jesús Manuel. Con tres años ya se escapaba a ordeñar las cabras de un vecino. El colegio no era lo suyo. "Los maestros no me entendían y yo a ellos tampoco. Les decía que quería ser cabrero, y se reían de mí", recuerda el pastor, que se compró sus primeros animales con solo 20 años.

Y hasta ahora, que tiene más de 350 cabras verata, en peligro de extinción, y por las que recibe una subvención. No les gana nada por la leche, sólo obtiene beneficio de la carne y de vender ejemplares a otros ganaderos.

Vista de la finca de Las Berrecuas, en Cáceres.

/ ALBA VIGARAY

Dice que no piensa dejar su profesión pese a que ingresa miles de euros extra con sus grabaciones -evita varias veces decir cuánto-: "Los vídeos traen mucho dinero; me matarían en el pueblo si se llegan a enterar". 

"Yo sigo trabajando igual, mucha gente dice que vivo de las redes sociales, ¡pero si tengo las manos llenas de callos!", exclama el pastor, de 42 años, con tres hijos adolescentes, y que dice nunca haberse ido de vacaciones. "Las cabras tienen que salir a pastar todos los días".

"Por mucho dinero que me ofrecieran yo sigo con mi vida; me llama mucha gente y me dice que puedo ganar tres veces más si me gestionan, pero, ¿para que quiero yo tanto dinero?", se pregunta para luego afirmar que paga muchos impuestos pero los paga "muy a gusto". "Todos los días me llaman para ofrecerme negocios y yo les digo que no".  

Se siente afortunado, por eso no suele negar favores a la gente, aunque admite que a veces no puede atender todas las peticiones. Así, en sus vídeos anuncia productos gratis "porque hay que ayudar a las empresas que están empezando", ayuda a ONG y a "gente con problemas", como hace pocas semanas, cuando una señora en paro "que se le había roto una caldera, me pidió ayuda y se la pagué yo; eligió la más baratina". 

Los vídeos son de lo más caseros, lo que le confiere aún más autenticidad al contenido. Tira para ellos de varios 'cámaras': su hijo; su pastor, Martín, que es el que saca las cabras los días que no llueve -"los de lluvia las saco yo"-, su mujer, o él mismo a veces, al igual que hace la edición, con el propio móvil. "Todos los días cuelgo dos o tres. La gente quiere cosas nuevas y a mí me pasan cosas nuevas todo el rato".  

Recientemente, su hermano Feli Martín Crespo, también ganadero, ha montado otro canal de Youtube sobre el campo. Tiene 12.400 suscriptores. "No sé cómo le irá, a mí no me preguntó, y no hablamos nunca de eso, hablamos de cosas de ganado; no me molestó que se lo abriera, pero no sé si durará, no sabe aguantar mucho las críticas", asegura Jesús Manuel, que hay días de agosto en la plaza del pueblo que igual se tiene que hacer 100 fotos porque los turistas le reconocen. 

"Es que es un reclamo turístico para el pueblo", admiten en el centro de interpretación del pueblo, donde no han sido una, ni dos, ni tres veces las que algún turista se hace la ruta por la judería cuando realmente lo que quieren es conocer a Jesús Manuel. "Y él siempre que puede les atiende", reconoce la responsable mientras apuramos con Jesús Manuel un botellín de Águila, que ha subido de 1,10 a 1,20 euros. Hasta aquí también llega el aumento de precios por la crisis de las materias primas, sobre las que el cabrero youtuber también tiene opinión: "Va a haber una crisis alimentaria brutal, si es que no se siembra ni se hace nada, se necesitan ganaderos...".

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