Opinión | A POR UVAS

El estilo de España es ganar

El toque, que en su momento fue el secreto del brillo de sus vitrinas, ha dejado de ser para esta selección la brida que representó en los últimos años, el quiero y no puedo que sólo la nostalgia justificaba

Morata, Fabián y Lamine Yamal, tras uno de los goles de España-Croacia.

Morata, Fabián y Lamine Yamal, tras uno de los goles de España-Croacia. / FILIP SINGER

Hubo un momento, a eso de los 20 minutos del partido, en los que Luis de la Fuente detectó sufrimiento en sus filas y dio una orden a Unai Simón que, en realidad, era un mensaje para todos. Le dijo al portero que se olvidara de sacarla en corto, que buscara un gorrazo a Morata, al que a su vez le dijo que buscara la banda izquierda, lejos de la influencia de Gvardiol, para recibir los envíos de su portero.

El mensaje, en fin, era que a la Eurocopa hemos venido a ganar, no a gustar. Si por el camino se gusta, como fue el caso en Berlín, pues mejor, claro está. La historia de estos torneos está llena de equipos que empezaron arrasando y descarrilaron por el camino. Y viceversa, recuérdese a la propia España en el Mundial de Sudáfrica. Pero esto, a día 1, tiene buena pinta porque ha acontecido además contra una selección con pedigrí como es Croacia, por crepuscular que parezca ya esta generación encabezada por Luka Modric.

Esta selección está en el punto contrario, en el de florecer con los Lamine, Nico Williams y Pedri sobre la sólida base de veteranos que encarnan Rodrigo, Morata, Simón y Carvajal. El famoso estilo, el toque, que en su momento fue el secreto del brillo de sus vitrinas, ha dejado de ser para esta selección la brida que representó en los últimos años, el quiero y no puedo que sólo la nostalgia justificaba.

Con menos posesión

España, ¡oh, herejía!, goleó con menos posesión de la que amasó su rival. En el descanso, momento álgido de la bacanal berlinesa, el balón sólo había estado el 48% del tiempo en los pies de los españoles. Nadie lo recordará, desde luego no lo hará De la Fuente, que lleva año y medio intentando que le dejen trabajar en paz, construyendo entre el ruido la España que hemos podido contemplar en este estreno de la Eurocopa.

Solo las molestias musculares de Rodrigo y Morata (no parecen gran cosa) empañaron ligeramente el esplendoroso debut español, que tuvo incluso el broche de ver a Simón deteniendo un penalti ya en el tramo final.

Como quiera que la fase de grupos de la Eurocopa se ha convertido casi en una liguilla de exhibición en la que es más difícil caer eliminado que avanzar, resulta que España está ya virtualmente clasificada para octavos de final. Sin ánimo matemático, debería perder ante Italia (posible) y Albania (altamente improbable) para que ocurriera la hecatombe.