CURIOSIDADES

El día que una gran 'ballena' recorrió el río Manzanares

Un bodeguero hizo creer a los vecinos que un cetáceo nadaba por el caudal

Ilustración del Manzanares en torno al año 1700.

Ilustración del Manzanares en torno al año 1700. / Arte en Madrid

Madrid

El caudal del río Manzanares ha regresado esta mañana de viernes al nivel previo a la inmensa tromba de agua que asoló Madrid entre las siete de la tarde y la una de la madrugada de la jornada de ayer. Sin embargo, todas las alertas se mantienen ante el riesgo de desbordamiento que sigue presente a causa de nuevas precipitaciones que la ciudad vivirá esta tarde, cuando se podrían llegar a acumular hasta 25 litros por metro cuadrado. El deshielo de la Sierra de Madrid, por otro lado, también preocupa a los servicios de Emergencias. Su zona más alta se halla llena de nieve, que al derretirse podría llevar a los pantanos al límite de su capacidad, derivado en más desembalses que complicarían aún más la situación en los ríos.

Así pues, la enorme crecida del río que atraviesa la capital hace a muchos fantasear con un Manzanares lleno de embarcaciones y grandes animales acuáticos. Pero, lo que pocos saben, es que hace unos siglos una gran ballena recorrió sus aguas. O, al menos, eso es lo que un bodeguero hizo creer a los vecinos de la zona.

Una ballena en el río Manzanares

Tal y como dejaron reflejado en sus obras literatos como Lope de Vega, Calderón de la Barca o Miguel de Cervantes, en el pasado era frecuente referirse a las personas originarias de Madrid con el apelativo de 'ballenato'. El origen de este sobrenombre es incierto, aunque varias fuentes históricas y literarias apuntan a una vieja leyenda popular que tiene relación con un cetáceo y su visita al Manzanares.

Según relatan el escritor español Camilo José Cela Conde -- hijo del Premio Nobel -- y varias recopilaciones de relatos y leyendas de la ciudad de Madrid, hace cinco siglos se corrió la voz por la capital de que una gran ballena bajaba por el Manzanares. Al enterarse de tal fenómeno, decenas de personas corrieron a la ribera del río para tratar de acabar con el animal. Sin embargo, al llegar solo se encontraron con una barraca de vino. Al parecer, la persona que había dado la voz de alarma era un bodeguero al que se le había caído el tonel al cauce. Lo que este había gritado no era 'ballena', sino 'va llena', en referencia a que el barril estaba lleno de bebida.

Al correrse la voz el término empleado se distorsionó, lo que dio lugar a la confusión y quedó grabado para siempre en la historia a través de este apelativo con el que se conoce a las gentes de la capital.