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El ratonero valenciano rompe 20 años de sequía española y es reconocido como linaje mundial

  • El ratonero valenciano ha sido reconocido este año como linaje mundial por la FCI. El podenco andaluz, el alano español y el ratonero bodeguero andaluz siguen su mismo camino

  • Esta certificación supone un "espaldarazo" para las razas, ya que permiten a los canes competir en otros países e incentiva la cría de los mismos fuera de nuestras fronteras, lo que asegura la supervivencia de esas estirpes

  • Sin embargo, en España "tenemos una mínima parte de la población real de la raza registrada", por lo que muchos perros con pedigrí no se encuentran correctamente documentados

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Ese cachorro que adoptaste hace un par de años, que lo viste en un perfil de Instagram en el que anunciaban que buscaban casa para una camada de podenco andaluz, de alano español, de ratonero bodeguero andaluz o de ratonero valenciano. Ese perro, que ahora ya ha crecido. En ningún momento te planteaste registrarlo en la Real Sociedad Canina de España (RSCE). Con la cartilla veterinaria, te pareció suficiente. Amiga, amigo, el que tú creías que sería un 'chucho' con mezcla de perro con pedigrí puede ser un perro de raza reconocida a nivel mundial y tú ni te lo olías.

En junio de 2022, y después de varios años peleando por la certificación, el ratonero valenciano se convirtió en la 13ª raza española admitida en el marco de la Federación Cinológica Internacional (FCI), la encargada de regir y fomentar el estudio de los perros, así como las normas de cría. De esta manera, este pequeño can ha roto -todavía provisionalmente- con 20 años de sequía en la aceptación de razas españolas a nivel mundial, desde que en 2001, de forma transitoria, y en 2011, ya definitivamente, se incluyese al presa canario en la lista de la FCI. El perro ahora certificado "era conocido en nuestra región porque era el perro de todos los labradores de la Comunidad Valenciana, pero no se conocía en el resto", recuerda el secretario del Club del Ratonero Valenciano, Cristóbal Ramos, que conversa con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA con un cachorro de esta raza entre sus brazos. 

Crías de ratonero valenciano, una raza recientemente reconocida por la FCI.

/ RSCE

"Estar reconocido por la FCI lo que nos ha permitido es que alguien de otro país pueda atreverse a acoger a un ejemplar de ratonero valenciano registrado en España, llevarlo a su país, registrarlo allí y criar con él y presentarlo a exposiciones", aclara Ramos, que asegura que, desde que la FCI acogió a la raza por la que é y su club trabajan, "se han multiplicado las peticiones de información".

Por su parte, podenco andaluz, de alano español, de ratonero bodeguero andaluz se encaminan a unirse a esa internacionalización. Desde el Club Español del Ratonero Bodeguero Andaluz esperan que se incorpore a su raza "en breve", dice su presidente, Benjamín Sánchez García. "Se presentó para el reconocimiento a principios de este año. Eso lleva una serie de pasos por comisiones y se quedó en la comisión científica, que ha reclamado algún dato más. Estamos a la espera de que nos digan qué dato quieren para mandárselo", explica.

Cuando una clase de canes están circunscritos a su país de origen y, a través de un largo proceso de certificación de la raza, termina siendo reconocida por la FCI, los aficionados a estos animales se interesan por los ejemplares españoles. Pero también contribuye a que ese linaje "se extienda por el resto del mundo", señala José Miguel Doval, presidente de la Real Sociedad Canina, ya que aumenta el número de ejemplares, la variedad genética y la capacidad de la raza para sobrevivir, para mantenerse y para seguir mejorando en el futuro. 

Ejemplares de podenco andaluz.

/ RSCE

La entrada en la FCI "es el espaldarazo definitivo para la recuperación y la perdurabilidad en el tiempo de las razas españolas", entiende Cristóbal Ramos. Y, cuando estos linajes son apreciados en otras partes del mundo, "nos aseguramos que la raza tenga asegurado su futuro", añade el secretario del Club del Ratonero Valenciano.

"Si tenemos a todos los perros de raza inscritos en nuestros libros de la RSCE, sabemos qué genealogías tienen de cara a hacer intervenciones si, por ejemplo, en una raza aparece un problema de salud", apunta Doval. Se refiere a las enfermedades que surgen en castas en las que los ejemplares son más escasos y en los que la consanguinidad es más alta. Es entonces cuando llevar a cabo una labor de cría selectiva para salvar el linaje se torna en una labor más complicada. "No vale de nada que tengamos mil ejemplares de una raza si todos descienden de dos o tres perros, y son todos entre sí hermanos, primos o parientes muy próximos", asegura, por lo que considera importante que una raza "cuente con líneas de sangre diversificadas y con mayor variedad genética para poder sobrevivir", y esta familia de canes evite así asomarse al precipicio de la extinción o de que las enfermedades se extiendan. 

José Miguel Doval, presidente de la RSCE desde 2021, justifica que, "si sabemos qué líneas de sangre tienen, podemos enfocar la cría hacia un lado u otro para hacer que ese problema desaparezca". "Es una forma también de conocer cuál es la realidad de la raza y el número de perros que hay, y de garantizar que no se den cruces con ejemplares de otras razas, para que se mantenga la pureza", agrega. 

Ejemplares de alano español.

/ RSCE

Miles de perros sin registrar

Según traslada la Real Sociedad Canina, en España se han registrado más de 13.000 ejemplares de las cuatro variedades que han logrado o están en el camino de conseguir el pedigrí internacional. Existen 2.035 ratoneros valencianos, 2.855 ratoneros bodegueros andaluces, 6.231 podencos andaluces y unos 2.000 alanos españoles. Sin embargo, "en el libro de la RSCE, tenemos una mínima parte de la población real de la raza registrada", afirma Benjamín Sánchez, que indica que, desde el Club Español del Ratonero Bodeguero Andaluz, han contabilizado la existencia de 51.200 perros de esta raza sólo en Andalucía en los últimos diez años.

José Miguel Doval cree que es "muy difícil" que los perros de pedigrí recalen en un refugio o en una protectora, porque normalmente sus progenitores están identificados por un chip y "se localiza enseguida al propietario o criador" si abandona a las crías. No obstante, "hay miles de ejemplares más no registrados por todo el planeta, no solo en España", reconocen desde la RSCE.

Su presidente entiende que "casi todo el mundo sabe de qué raza es o parecido a qué raza es", pero en nuestro país un perro no es legalmente 'de raza' hasta que cuenta con una genealogía registrada, y así lo establece el Real Decreto 558/2001, por el que se regula el reconocimiento oficial de las organizaciones o asociaciones de criadores de perros de raza pura.

Un ejemplar de ratonero bodeguero andaluz./ RSCE


"Tenemos un poco de desconocimiento legislativo. Si decimos que nuestro perro es un pastor alemán o un cocker spaniel por su cartilla veterinaria, pero no está acompañado de una especificación registral de nacimiento y genealogía, por definición, no es un perro de raza", completa Benjamín Sánchez. Insiste en la necesidad de incentivar a los dueños de los perros de linaje puro para que registren a sus animales.

Cristóbal Ramos denuncia que "no toda la gente cría de forma certificada", es decir, "con un perro y una perra aptos, sabiendo lo que hace y dónde va a colocar los cachorros". En España, todavía "hay camadas indeseadas o deseadas, pero que se hacen sin certificar, sin pedigrí, sin papeles, sin garantías", explica, y por ello no se pueden certificar las genealogías de algunos cachorros, porque serán desconocidas. "Esa es la diferencia de tener un perro con pedigrí, que tiene una selección reconocida y certificada, y uno que no, que no sabes de dónde puede venir o si sus antepasados tenían algún problema", dice. 

Que no den gato por liebre

La Real Sociedad Canina de España habilita unos sistemas de registros iniciales, a través de los que cualquier persona con un perro de raza podrá llevarlo e inscribirlo en una exposición canina. Será entonces cuando un juez lo revisará y certificará si ese perro es o no de raza. "La capacidad de crecimiento registral es grandísima, pero, si la raza está mejor reconocida a nivel internacional, va a incentivar a quien no tiene el perro registrado a que lo registre", apoya el presidente del Club Español del Ratonero Bodeguero Andaluz. 

Hemos detectado casos de anuncios en internet con fotos de perros que no se corresponden con los perros que de verdad se ofrecen"

José Miguel Doval (RSCE)

"Hemos detectado casos de anuncios en internet con fotos de perros que no se corresponden con los perros que de verdad se ofrecen. Cuando uno adquiere uno de estos cachorros sin tener toda la información en la mano, está expuesto a que le den gato por liebre, a que le den un perro que de cachorro parece de la raza que le han dicho y luego cuando crezca no sea así", alerta José Miguel Doval.

El presidente de la RSCE recomienda que los interesados en adquirir un cachorro recaben toda la información sobre el mismo y acudan a asociaciones como la suya y clubes de raza y de criadores para estar seguros de que el nuevo miembro de su familia ha nacido en las condiciones adecuadas para que perdure su estirpe. "Es importante tener un contacto previo con el criador para tener la garantía de que se acude a una persona responsable, que hace las cosas pensando en el beneficio y en el desarrollo de una raza determinada, y no solamente en el beneficio económico", apunta. 

Un ejemplar de ratonero valenciano.



/ RSCE

Los clubes de raza, indica el presidente de la RSCE, realizan gran parte de esta labor, ya que son los que están en contacto directo con la estirpe y pueden llevar a cabo sobre el terreno toda serie de acciones, desde promocionar el linaje hasta trabajar en la mejora de las mismas. Las tres razas que se encaminan a convertirse en internacionales cuentan con un soporte histórico importante por el trabajo previo que los clubes han realizado para documentar su desarrollo. En el caso del ratonero valenciano, ya reconocido, su asociación fue creada hace diez años con el objetivo de homogeneizar la raza, que ya era oficial en España. "Criamos los ejemplares de una manera conjunta entre los miembros del club", afirma su secretario.

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"Están en nuestro país desde hace muchísimos años y tenemos un número suficiente de ejemplares como para estar seguros de que van a internacionalizarse", considera el presidente de la RSCE. Para conseguirlo y a la espera de que les den la buena noticia de su incorporación, han tenido que completar una serie de requisitos: desde documentos de identificación genética de los ejemplares, hasta demostrar un número de ejemplares inscritos en los libros de orígenes y hacer trabajos científicos, refleja Cristóbal Ramos, cuyo club contó con la ayuda de la Universidad Complutense de Madrid para esta labor.

A ellos, la RSCE les apoyó para "resolver los últimos flecos y proponer la raza para la aprobación de la FCI". El proceso podría haber durado unos cuatro años, pero, con la pandemia de por medio, se ha alargado durante casi seis años. El recorrido de las otras razas españolas será, previsiblemente, más corto y en un corto lapso de tiempo se podrán ver podencos andaluces, alanos españoles y ratoneros bodegueros andaluces correteando por los campos de todos los continentes.