DESPOBLACIÓN

El colmo de la España vaciada: "En el pueblo hay trabajo, pero no se puede volver porque nadie alquila casas"

Un vecino de Fuente el Olmo de Fuentidueña, en Segovia, entrando en su almacén garaje. 

Un vecino de Fuente el Olmo de Fuentidueña, en Segovia, entrando en su almacén garaje.  / ALBA VIGARAY

  • La Confederación de Centros de Desarrollo Rural (CDR) detecta en pequeñas localidades de toda España el mismo problema: es casi imposible encontrar viviendas en alquiler

  • La falta de casas impide que jóvenes vuelvan a sus pueblos o que se instalen nuevos moradores

  • La desconfianza a la hora de alquilar, el semiabandono de muchas viviendas o la multipropiedad, detrás de la problemática

  • Desde los CDR han conseguido asentar a 104 familias en lo que va de 2022 gracias a un mayor apoyo presupuestario de las administraciones

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Belén Sesé tiene 31 años. Es de Huesca, pero su pareja es de Ledigos, un pequeño pueblo del sur de Palencia con apenas 63 empadronados. Tras varios años viviendo en Valladolid, decidieron montar su propia empresa, una productora de cerveza, en el pueblo de él. La idea era plantar ellos mismos el cereal que usarían para elaborarla y, además, tener una pequeña explotación ganadera. Su plan era ideal sobre el papel, pero se encontraron con un gran problema de base.

“Nos pusimos a buscar casa y nos encontramos con que no había viviendas para alquilar. Al final decidimos irnos a la cabeza de comarca, a Saldaña, pero ahí también nos costó mucho encontrar piso”, afirma la joven sobre un problema que acecha a la España vaciada como si fuera una epidemia. Resulta paradójico, pero cientos de jóvenes -y no tan jóvenes- desisten de montar su vida en pueblos poco o medianamente habitados porque no encuentran dónde vivir.

“Mucha gente joven se quiere quedar en el pueblo o quiere volver y no puede. También muchas personas quieren moverse al pueblo y desisten por lo mismo. No hay viviendas. Es algo cultural. La gente en los pueblos no está acostumbrada a alquilar, hay desconfianza”, explica David García, técnico de Coceder, la Confederación de Centros de Desarrollo Rural, que tiene implantación en nueve comunidad autónomas. Según apunta, el problema se repite en multitud de comarcas españolas, con especial incidencia en Castilla y León, que tiene algunas regiones -en Soria y en Zamora- con la misma densidad de población que Laponia.

La casuística es diversa. En algunos casos tiene que ver con el recelo al foráneo a la hora de alquilar; otra, que las casas, muchas veces cerradas durante mucho tiempo, son propiedad de varias personas, por cuestiones de herencia, y prefieren venderlas antes "que complicarse la vida si no les hace falta alquilarlas". En otros casos, las casas están en estado de casi abandono y cuesta dinero adecentarlas para ponerlas en alquiler o en venta, y muchos de los propietarios desisten porque no les merece la pena.

Belén, después de mucho buscar, tuvo suerte, y alquiló junto a su pareja un piso en Saldaña, a 22 kilómetros . "Es que en Ledigos no había viviendas en buen estado, y la segunda opción, que era comprar un terreno, estaba imposible. Nos pedían 75.000 euros por un terreno con una casa que además había que derribar para construirla de nuevo. El precio es la media de lo que están pidiendo por la zona. Eso una pareja joven no se lo puede permitir. Son precios desorbitados", apunta la joven, cuya fábrica de cerveza, Vereda, en la que su cuñado también es socio fundador, ya elabora unos 30.000 litros al año y se comienza a hacer famosa en la provincia.

Belén Sesé montó una fábrica de cerveza junto a su pareja y su cuñado en Ledigos. 

/ EPE

Un problema añadido fue encontrar personal. Ofrecían dos puestos de trabajo y les costó mucho cubrirlos. "Mucha gente quería instalarse aquí con sus familias, pero, claro, no hay viviendas. Es un problema grande", explica la emprendedora, que finalmente contrató a dos personas de pueblos cercanos a Ledigos.

Fijar población

Desde los diferentes Centros de Desarrollo Rural (CDR) del país, que manejan bancos de viviendas, tierras y ofertas de trabajo para fijar población en la España rural, han montado una plataforma llamada 'Volver al pueblo' para sensibilizar sobre la problemática que se han encontrado. Desde los CDR de Palencia, en concreto, han intensificado la campaña montando unas jornadas divulgativas celebradas recientemente.

“Hacemos de intermediarios entre los propietarios de casas en desuso y los ayuntamientos, que a veces tienen casas antiguas del maestro o del cura, y la gente que nos llama porque quiere venirse al medio rural a emprender”, señala Silvia Santos, trabajadora social del CDR de Carrión de los Condes, que tiene 2.011 habitantes censados y donde se repite el problema con la vivienda.

Poco a poco, gracias a ese trabajo sobre el terreno, van consiguiendo logros, como en Abia de las Torres, un pequeño pueblo de la provincia que no llega a 200 habitantes donde recientemente se instaló una familia de Sevilla para regentar el único bar de la localidad, que estaba cerrado, y a cambio les han dejado una casa municipal que estaba clausurada. “Les han recibido con los brazos abiertos”. Silvia también destaca que las únicas casas que están disponibles por la zona suelen estar en venta y a precios inasumibles para la gente joven, sobre todo porque no saben si se quedarán o no en el pueblo, o necesitan una importante inversión para reformar. Algo que, si no tienes la seguridad de querer quedarte para siempre, echa a la gente para atrás.

“En Carrión hay alguna en alquiler, pero se alquilan enseguida; además, se da la circunstancia de que muchas veces es la propia gente del pueblo la que no quiere que venga gente de fuera”, apunta la trabajadora social.

Desde Coceder subrayan que cada vez son mayores las ayudas que reciben, sobre todo por parte del Gobierno central -en concreto del Ministerio de Trabajo y Economía Social y el de Derechos Sociales y Agenda 2030-, pero el tsunami de la despoblación es muy complicado de parar. Recientemente, la Red de Áreas Escasamente Pobladas del sur de Europa alertaba que el 22% de los municipios de España tiene una salud demográfica “muy grave”. Zamora, una de las provincias más castigadas, por ejemplo, perderá al 40% de su población joven en las próximas tres décadas, de acuerdo al Eurostat, la oficina estadística europea esta semana.

“Nosotros buscamos soluciones para trasladarlas a las administraciones. El problema es de la provincia [Palencia], pero también de toda la comunidad de Castilla y León. Hay trabajo, pero no hay vivienda libre”, afirma Silvia Santos, que apunta como una de las posibles soluciones la construcciones de viviendas protegidas de alquiler, algo que también va a llevar Teruel Existe al Congreso para debatir.

Esta medida a Luis Enrique Antolín, educador de 35 años, le cambiaría la vida. Tiene un puesto en el CDR de Carrión de los Condes, pero después de mucho buscar no encontró nada allí para alquilar. “Di la posibilidad de alquilar con opción a compra, pero nada. Es que todo el mundo vende, la gente no quiere alquilar yo creo que por desconocimiento”. Así, tiene que desplazarse todos los días desde Palencia capital. Eso significa hacer 500 kilómetros a la semana, que él asume con resignación -"no solo es el gasto en gasolina, es el tiempo que pierdes"-, como cientos, quizá miles de jóvenes en toda España. "Hay ofertas de trabajo que no se cubren, sobre todo en el ámbito de hostelería, ganadería y agricultura", aprecia Antolín.

Vista de las calles de San Pedro Manrique, en Soria, donde también hay trabajo pero falta vivienda.

/ ALBA VIGARAY

Leticia Martínez, de 29 años, nació en Paredes de Nava (1875 habitantes). Estudió Diseño de Moda en Burgos y ahora regenta una mercería donde también vende ropa de mujer y complementos en su pueblo natal. “Abrir una tienda mía era una fantasía, pero ahora quiero independizarme con mi pareja y seguir viviendo aquí, pero es imposible. Los precios son muy elevados. Comprar aquí casa es tan caro como en el centro de la capital. La gente que tiene propiedades, como sabe que hay pocas en el mercado, encarece mucho el precio”, asegura Leticia, que apunta que hay más gente en la misma situación, por eso deben andar rápidos cuando algún piso sale en alquiler o en venta.

“En mayor o menor medida, este problema afecta a muchas comunidades”, subrayan desde Coceder, que tiene centros asociados en Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria, Aragón, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana. Pero, sin duda, Castilla y León es la comunidad más castigada.

“Es que Castilla”, razona Irene Díaz, del CDR de Monzón de Campos, “tiene algunas zonas con un umbral de población que la Unión Europa considera desierto poblacional”. “Los pueblos cada vez son más pequeños, los únicos que crecen son los que son cabeza de comarca, que pueden garantizar todos los servicios; el resto tiende a disminuir, no hay un relevo generacional ni facilidades para repoblar”. Eso ocurre, por ejemplo, en San Pedro Manrique, en el norte de Soria, como publicó EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. En esta localidad no se deja de crear empleo desde la industria -hay una muy exitosa fábrica de embutidos llamada La Hoguera-, pero no hay viviendas disponibles para que siga creciendo la localidad.

104 familias asentadas en pueblos

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Irene tiene claro que mientras no se arregle este problema el resto de soluciones para que la España rural se siga vaciando no servirán. Es como si se estuviera construyendo la casa desde el tejado. “Si no se garantiza algo tan básico como tener vivienda el resto de problemáticas no las podemos solucionar. De nada sirve que en mi pueblo pongan fibra óptica si hay 20 casas cerradas”, señala esta trabajadora social que incide en que muchas de las casas del pueblo están cerradas, a veces porque son propiedad de varias personas, “y ni se venden ni se habitan, y con el paso del tiempo se les caen los tejados y cuando quieres hacer la inversión es inviable”. 

Aun así, hay espacio para la esperanza. El trabajo de la Confederación y de los propios CDR con cada vez más apoyo presupuestario ha supuesto un incremento en el número de personas asentadas de más de 4 veces con respecto a 2021 (26 familias-63 personas) llegando a las 104 familias y 243 personas en 2022, "por lo que si se incrementa la dedicación en este punto se pueden hacer cosas", aprecia David García.