UNOS 54.000

Halla 9 millones de pesetas al reformar una casa, pero ya no puede cambiarlas a euros

El dinero estaba escondido en seis botes de cacao en polvo repartidos por toda la vivienda, que llevaba cuatro décadas abandonada cuando el hombre la compró

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M. Á. A.

Las pesetas dejaron de estar en circulación hace ya más de 20 años para dar paso al euro como única divisa válida en España. Sin embargo, el Banco de España ha venido dando prórrogas para cambiar la antigua moneda española a la de la Comunidad Económica Europea. La última prórroga finalizó hace más de un año y se calcula que se dejaron sin canjear el equivalente a cientos de miles de euros.

Entre las pesetas que han quedado sin cambiar, están las que ha encontrado Toño Piñeiro, un hombre residente en Valencia que desde que empezó a restaurar su nueva casa en Sober ha encontrado más de nueve millones de pesetas (unos 54.000 euros) en seis tarros de cacao en polvo repartidos por el edificio y sus dependencias.

La vivienda llevaba cuatro décadas abandonada cuando el hombre la compró, por eso mismo se llevó una gran sorpresa al ver lo que escondía entre sus paredes. De hecho, los primeros botes que encontró fueron motivo de celebración ya que todavía era posible cambiar las pesetas por euros, y usó el dinero canjeado para restaurar el techo de la vivienda.

Sin embargo, a medida que avanzaban las obras, Piñeiro fue encontrando nuevos botes llenos de millones de pesetas, pero esta vez el plazo para canjear las monedas ya había vencido y el Banco de España ya no atendía más solicitudes de este tipo. 

“Mira, los llamé, es mucho dinero, pero me dijeron que ya no se podía”, confesaba según El Progreso, por lo que no le quedó más remedio que resignarse y quedarse con los últimos billetes encontrados como recuerdo. 

Estos últimos hallazgos alcanzan una suma de más de cuatro millones de pesetas, lo que supone algo más de 24.000 euros. En total, teniendo en cuenta los primeros billetes encontrados, la cifra llega hasta los nueve millones de pesetas, unos 54.000 euros

Tal y como aseguran los vecinos de la zona, la vivienda pertenecía a Manuel do Xentes, un hombre que trabajaba en la fábrica de cerámica y ladrillos de Canabal y que también era tratante de ganado. Sin embargo, el hombre murió sin herederos directos que pudieran encontrar toda su fortuna escondida que ha acabado en manos de Piñeiro. 

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