COLEGIOS

Comedor escolar: las familias se enfrentan a una subida de precios con pocas becas

Asociaciones reivindican la gratuidad de este servicio, que se enfrenta a un incremento de precio en varias CCAA

Una niña come en un comedor escolar.

Una niña come en un comedor escolar. / Niña en un comedor escolar

4
Se lee en minutos

Casi uno de cada tres niños y niñas en España está en riesgo de pobreza y exclusión social. Sin embargo, solo el 11% de ellos cuenta con una beca para el comedor escolar. Una situación delicada, sobre todo cuando varias comunidades autónomas prevén aumentar su precio en el curso 2022-2023.

Educo señala que 370.000 menores en el país no comen ni carne ni pescado cada dos días. Para evaluar esta situación han lanzado el informe ‘Comedor escolar universal y gratuito: un objetivo alcanzable y urgente’ en el que muestran las diferencias que hay entre distintas comunidades autónomas. Por ejemplo, si en Asturias el precio del comedor escolar por día en los centros públicos cuesta 3,5 euros, o 3,63 en Canarias, en Cataluña asciende a 6,33; 6,5 en Baleares. 

E irá a más en algunas de ellas, como en Cataluña o Andalucía. La patronal considera que es “una necesidad lógica” por varias cuestiones. Una de ellas es el “encarecimiento del transporte y la carencia de ciertos productos debido a la guerra de Ucrania”, tal y como explica Beatriz Talaverón, gerente de la Asociación Andaluza de Empresas Educativas, Culturales y Ocio (AAEECO). “Hay crisis energética y de distribución alimentaria”. También señala que la reforma laboral ha hecho encarecer el sistema de contratación del personal, por la eliminación de la temporalidad, muy presente en el sector.

Durante 12 años, el precio del comedor se mantuvo congelado en Andalucía. Costaba 4,38 euros. El año pasado pasó a ser de 4,58, 20 céntimos más. Aún está pendiente la aprobación de la subida de este año, que alcanzaría los 4,78 euros.

 

Congelar los precios “es insostenible”

También en Catalunya mantuvieron intocable este coste durante 13 cursos escolares, como recuerda Pep Montes, gerente de la Associació Catalana d’Empreses del Lleure (Acellec). Costaba 6,20 euros. “Hemos reivindicado que era insostenible. Hay peligro de solvencia económica y habíamos llegado al límite”, asegura el portavoz, que recuerda que muchas de las empresas que están en este sector en la comunidad son pequeñas y medianas.

Después de varios contenciosos contra la resolución de máximos de la Generalitat, el Tribunal Superior de Justicia señaló que no se podría hacer un precio máximo sin cálculo de costes. Hace dos años, Educación lo incrementó hasta los 6,33 euros. Este próximo curso costará un 6,54 para los usuarios habituales y 7,19 euros de máximo para los que lo usan solo algunos días. 

 En estos costes se tiene en cuenta la nueva salarial que estipula el nuevo convenio logrado con los sindicatos, así como la subida del IPC. Por eso Montes considera que esa subida de 21 céntimos no es para “nada exagerada”. “No estamos lucrándonos. Los márgenes de la actividad son escasísimos y hay que tener un mínimo de calidad”, afirma.

 Pocas becas

 Las subidas son imparables. El problema es que, en la mayoría de los casos, recaerán sobre las familias. El sistema del gestión del comedor difiere según la comunidad autónoma, pero lo que Educo tiene claro es que “no hay suficientes becas, ni siquiera para la población más vulnerable y en riesgo de exclusión”. Su directora general, Pilar Orenes, recuerda que de ese 11% de la población escolar que recibe algún tipo de beca, no siempre es del cien por cien.

 

“A la hora de poder acceder al menos a una comida saludable al día, para un niño no es lo mismo nacer en Euskadi que en Murcia o Ceuta”

“A la hora de poder acceder al menos a una comida saludable al día, para un niño no es lo mismo nacer en Euskadi que en Murcia o Ceuta”, aseguró Álvaro Ferrer, especialista de educación en Save the Children, cuando la ONG publicó un informe sobre el acceso a estas becas el pasado mes de mayo.

Según este trabajo, solo el 2% de los escolares de Murcia y Melilla acceden a esta beca, un 9% en Madrid el 9% y el 25% en Canarias. Euskadi es la única comunidad que ofrece comedor escolar a todo el alumnado en situación de pobreza. 

Cuatro años antes, en el 2018, se publicó otro informe sobre comedores gracias a la investigación realizada por Carro de Combate, Del Campo al Cole y SEO/BirdLife, con la colaboración de Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (CEAPA). El trabajo mostraba que un 36,4% del alumnado de Educación Infantil y el 29,4% de Primaria realizaban la principal comida del día en el centro escolar.

Es por eso que tanto Educo, como otras ONG y asociaciones, persiguen que el comedor escolar sea universal y gratuito para todos los niños y niñas. Solo así, explica Orenes, se reconocería como parte del derecho de la educación, entendida en un contexto amplio. “Es una manera para erradicar poblaciones de pobreza y vulnerabilidad”, afirma.

 

Más que un espacio para comer

“El comedor escolar, que es lo que pasa en el espacio del medio día en la vida de un niño o una niña, es clave para su educación y para que esta sea más equitativa. Asegura una comida nutritiva y completa al día, algo básico para el desarrollo físico, mental y emocional del menor. Pero también se producen relaciones con los compañeros y monitores, diferentes a los del aula, lo que les desarrolla habilidades”, afirma. 

Noticias relacionadas

La directora general de Educo asegura además que los niños se sienten protegidos en él: “Ahí también se reducen problemas de salud, como la obesidad o la malnutrición, y facilita la conciliación de las familias”.

Razones educativas, de juego, de protección, salud y conciliación que les llevan a reclamar mucha más importancia de la que ahora tiene. “Hay que hacer una apuesta decidida por el comedor como parte del proyecto educativo del centro”, alega. Y eso pasa por ser tan gratuito como las clases de los centros públicos en España.