FUEGO EN LA SIERRA DE LA CULEBRA

Madera, caza, setas, miel, turismo... El incendio arruina el patrimonio natural de Zamora

Alcaldes de los municipìos afectados advierten del impacto económico del fuego en la Reserva

Vista aérea de la llanura entre Riofrío y Sesnández, con buena parte de la superficie calcinada.

Vista aérea de la llanura entre Riofrío y Sesnández, con buena parte de la superficie calcinada. / LOZ

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Irene Gómez

“Muchas personas mayores me comentaban que preferirían no haber vivido para no ver esta desolación. El incendio ha sido una tragedia en general, pero mucho más para esos vecinos octogenarios que en su día plantaron pinos con el Icona, hicieron podas y trabajaron muy duro. Fue la gente que plantó la sierra, la que estaba orgullosa de este patrimonio y ahora tiene un dolor increíble”.

Las palabras del alcalde de Riofrío de Aliste, Germán Matellán, resumen el sentimiento que sacude a tantas personas cuando miran hacia la sierra. El mar de bosque se ha transformado en paisaje lunar. En el municipio de Riofrío, Sarracín y Cabañas son los pueblos más castigados. En Sarracín comenzó todo la tarde del miércoles, cuando una tormenta seca acompañada de fuertes vientos y altas temperaturas armó el escenario infernal en que se convirtió la Sierra de la Culebra, uno de los pulmones de Zamora y motor económico para muchos pueblos del noroeste.

“El impacto es trágico. Las pérdidas medioambientales son exageradas, tanto cinegéticas como arbóreas. En el plan económico, en Sarracín la madera era una fuente de ingresos impresionante. Nos nutríamos de ese recurso que se extraía de los montes y ahora para recuperar estas masas igual tienen que pasar 30 años. Nos tendremos que atar el cinturón en los años venideros” vaticina Matellán.

Territorio quemado en el incendio de la Culebra. / Emilio Fraile

El Ayuntamiento de Riofrío estaba realizando sacas, tenían un plan cinegético, se había practicado y desbroces y entresacas de madera para conservar los pinos buenos. Un plan de gestión trabajado con esmero arruinado por el incendio de más magnitud y gravedad que sufre la Sierra de la Culebra. Por no hablar de las pérdidas para los ganaderos, que se quedan sin pasto para los animales.

“Dan ganas de llorar. Cuando esta mañana (por ayer) he estado perimetrando la zona me parecía increíble” confiesa del alcalde de Riofrío de Aliste. ¿Se podría haber evitado?. “Ahora no podemos echar la culpa a nadie. Desafortunadamente al día siguiente se iban a activar las cuadrillas. Ha sido fortuito, la tormenta, rayos latentes, una meteorología mala. No podemos echar la culpa a nadie ni empezar a politizar. El incendio ha sido consecuencia de un montón de infortunios”.

¿Declaración de Zona Catastrófica? “El subdelegado ya me ha comentado esa posibilidad. Las ayudas tienen que llegar y creo que tanto la Junta con la Subdelegación del Gobierno lo tienen claro. Hay que actuar pronto y salir adelante todos unidos”.

Roberto Cisneros, alcalde de Mahíde, lamenta la pérdida de productivas masas de pinos que son una sustanciosa fuente de ingresos para el Ayuntamiento. “La sierra era lo que teníamos, no hay otra cosa. En los pueblos queda poca gente, en impuestos se recauda muy poco. El sostén era la sierra y está perdida”. Se calcula que se han quemado casi seis mil hectáreas de las 10.800 que componen todo el término municipal.

Boya, Las Torres de Aliste, Mahíde, Pobladura de Aliste y San Pedro de las Herrerías. El incendio ha tocado de lleno a este municipio que empezaba a despertar con el turismo de naturaleza, los cotos de caza, colmenas y las setas. En los pinares de Mahíde emergen auténticos manantiales micológicos. Un complemento económico para muchas familias que también perece entre las cenizas. “Las casas rurales y la hostelería van a llevarse un palo gordo” augura Roberto Cisneros. “El Ayuntamiento tiene cuatro empleados y veremos, todo se puede ir a garete. La caza mueve mucho dinero y hay gente que gestiona cotos y se plantea dejarlo”.

El paisaje después del incendio. / Emilio Fraile

Roberto Cisneros cuestiona los medios de extinción y la contratación “tardía” de la cuadrillas. “Había pocos efectivos, los retenes han trabajado casi hasta reventar. Hay que actuar antes del 1 de julio, con prevención en invierno, cortafuegos más anchos. Con 25 metros las copas de los pinos quedan pegadas y el fuego se pasa sin dificultad. Las cuadrillas tenían que llevar por lo menos dos meses limpiando el monte”. El alcalde de Mahíde refiere un “paisaje desolador; yo es que ni me lo creo. Habrá que reinventarse”. ¿Cómo?. “Pues igual con molinos eólicos, pero seguro que tampoco nos dejan”.

El término municipal de Villardeciervos está prácticamente calcinado. El pueblo más emblemático de la Reserva Regional de Caza Sierra de la Culebra ha pagado caras las consecuencias del gran incendio. El boyante turismo de naturaleza recibe un golpe que replica en restauración y hostelería o alojamientos rurales.

“La gente vendrá a ver nuestro conjunto histórico, pero no es lo mismo rodeado de un frondoso monte verde que de un secarral quemado” reconoce Lorenzo Jiménez, alcalde de Villardeciervos. Las rutas de senderismo y observación de fauna, toda la actividad cinegética, la madera de pino “que nos generaba unos ingresos interesantes. Lo mires por donde lo mires nuestra economía era la Sierra de la Culebra”.

Al margen de la respiración asistida, que en forma de ayudas anuncian las administraciones, el alcalde de Villardeciervos se propone contratar una asesoría técnica “para ver cómo planteamos el futuro, no podemos consentir que esto vuelva a ocurrir. Igual las repoblaciones tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias climáticas. Esto estaba muy bien, pero ha llegado un fuego y se ha quemado”.

En Otero de Bodas el fuego se ha llevado por delante dos viviendas, una deshabitada y otra que se acababa de comprar. “Puede que se nos haya quemado el setenta por ciento del término. Ya que teníamos pocos problemas esto es una puntilla. A los pocos ganaderos que quedan les ha machacado porque se quedan sin pasto” explica el alcalde David Ferrero.

“Con más ganado habría menos monte y todo estaría más limpio, pero es el drama que tenemos. La gente joven se marcha los pueblos y el monte cada vez tiene más maleza y el riesgo era total”. David Ferrero apela al trabajo de cuadrillas “durante todo el año; los incendios no es solo apagarlos, se previenen también”.

El alcalde de Otero de Bodas destaca las masas de castaños centenarios perdidos, zonas plantadas por los abuelos de muchos abuelos de ahora y que han visto cómo se han perdido”. Al igual que algunos colmenares, no todos; “pero muchas abejas se han marchado porque no tienen alimento”.

Ferreras de Abajo. / Emilio Fraile

Fuera de los límites de la Reserva, los pueblos del valle del Tera también han quedado teñidos de negro. La fiereza de las llamas arrasó con encinares, pinos, tierras de cultivo y pasto. Julia Fernández, alcaldesa de Calzadilla de Tera (Ayuntamiento al que pertenece Olleros) conjuga la “tristeza” del paisaje desolador que ha dejado el fuego, con la “tranquilidad porque no ha habido ningún daño personal”, a pesar de lo comprometidas que se vieron algunas poblaciones, con las llamas a las puertas.

De esto tenemos que aprender. El daño ya está hecho, hay que ver lo que ha pasado para que no vuelva a suceder porque estos siniestros nos acaban de doblar”.

Por su parte, la plataforma Zamora Viva exige a las instituciones explicaciones, el “porqué de la falta de medios iniciales en el incendio”, al tiempo que solicita “medidas urgentes” para frenar la destrucción de las masas forestales. Apuntan como causa a una crisis climática “que no se soluciona mediante la industrialización del campo con renovables, tal y como estamos viendo estos días, sino con una política efectiva de protección de la naturaleza, y en concreto de los árboles, que constituyen la única manera científicamente probada de almacenar dióxido de carbono”.

Rescate en Villar de Farfón

La precipitada evacuación de Villar de Farfón la tarde del sábado casi le cuesta un disgusto al responsable del albergue. Cuando todo el pueblo había sido desalojado por el peligro del incendio y los bomberos de la Diputación y agentes medioambientales luchaban contra las llamas, de pronto oyeron unas voces. Vieron que venían de dentro del albergue, accedieron y se encontraron a una persona en el suelo y con la pierna rota. El hombre ni sabía que el pueblo había sido evacuado. De inmediato los profesionales que trabajaban en la extinción llamaron al 112 y una ambulancia se desplazó hasta Villar de Farfón para rescatar al responsable del albergue y trasladarlo al hospital. Lo increíble es que el fragor de la “batalla” escucharan la voz de auxilio.

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