SIERRA DE LA CULEBRA

Los expertos, sobre el incendio de Zamora: “El desastre es brutal, indescriptible, en fauna es irreparable”

El especialista Tomás Yanes es tajante al afirmar que “hay espacios irrecuperables de flora, todo el sistema vegetal se ha ido a la porra”

El incendio forestal declarado el miércoles por la noche por los rayos de una tormenta seca en la reserva de la Sierra de la Culebra.

El incendio forestal declarado el miércoles por la noche por los rayos de una tormenta seca en la reserva de la Sierra de la Culebra. / EFE

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S. Arizaga / N. Sánchez

El fuego más grande de las últimas cuatro décadas desatado en la Sierra de la Culebra desde este miércoles, 15 de junio“es brutal, un desastre, el daño en la fauna es irrecuperable". La explicación de este balance demoledor está en que "se han perdido camadas de zorros, de corzos, de cervatillos, de lobos, liebres, de nidos de aves,... y los adultos que se van huyendo, estresados, no vuelven, no hay pasto y ya habrán encontrado un paraíso que les sustente. Es difícil repoblar esas zonas”. Ese análisis inicial del especialista en fauna salvaje y veterinario zamorano Tomás Yanes, sin poder esbozar siquiera cifras aproximadas, “todavía es pronto”, es desolador, pero tajante: “La capacidad de recuperarse va a ser baja” porque se está ante “un incendio de intensidad fuerte y alta”.

La biodiversidad y, por ende, los ecosistemas que conforman esta Reserva de la Biosfera, catalogada en 2015, han caído en desgracia devastadas por las llamas, “no solo las especies de vertebrados sino también las de invertebrados, se lleva insectos y de todo. Es un problema para toda la fauna salvaje, para las especies silvestres y las protegidas”.

Y es que el fuego “destruye la cadena trófica porque se dan desplazamientos grandes de aves y mamíferos, se altera el equilibrio medioambiental y todos los ecosistemas donde estaban esos animales”, agrega el experto. La base alimentaria de que disponían los animales en esta joya ecológica de Zamora ha desaparecido.

Respecto al daño en la flora, la perspectiva no es mucho mejor, “hay espacios irrecuperables, todo el sistema vegetal está arrasado, se ha ido a la porra”, agrega, para tildar de “monstruoso” el que las llamas se hayan llevado por delante “14.000 hectáreas de las 70.000 de la sierra. Esa masa forestal fruto de años de trabajo, de cuidado, de desbroce, tardará años en volver a recuperarse”.

La caza, arrasada

Esos perjuicios irreparables para el gran pulmón del noroeste de la provincia tienen efecto directo en otra de las fuentes de ingresos de la zona: la caza. Los responsables de reservas de cotos de Palazuelo, Mahíde, La Torre de Aliste o Cional “están desmoralizados, el fuego ha arrasado todo. Habrá cotos que hayan perdido toda su riqueza”, pero aún no se puede valorar la repercusión en la temporada. Ni en el empleo directo e indirecto que genera la actividad cinegética.

El turismo, a los pies de los caballos

Los dueños de las casas rurales y de la hostelería local que vive de la sierra no oculta su desánimo y su desesperación. “Adiós a la temporada de verano, los perjuicios son incalculables para todos”, explica la propietaria de un negocio alistano. Por de pronto, las reservas se han anulado, tanto para hacer senderismo por la Reserva de la Biosfera como para avistar el lobo, otro de los motores del turismo rural en la zona.

“Esto es una catástrofe para el turismo, para la zona que se nutre de la naturaleza”. Se desconoce el alcance de los daños en esas rutas de senderismo tan reclamadas por los turistas. Otro autónomo no duda de que “habrá cierres. En principio, lo veo negro porque la gente viene a ver la Sierra, a pasear, a ver un lobo”.

Este incendio ahonda la crisis del covid, de la subida de la gasolina, “La cosa ya estaba muy floja y con esto…La moral está por los suelos, la incertidumbre de no saber”, pero “lo importante ahora es que la gente esté a salvo”.

El “mordisco” a los ingresos de una treintena de ganaderos y vecinos

Las llamas se han comido ya “muchos pastos” de uno de los parajes más representativos de la provincia, explica el ganadero y responsable de COAG en la Sierra de la CulebraJosé Manuel Soto, uno más la treintena de industriales cuyas cabañas se verán afectadas por esta de auténtica debacle.

Este reivindicativo sindicalista no olvida mencionar a todos los vecinos de la zona que viven de las setas, los castaños, de los robles y de los pinos, de plantaciones, que “se han quedado sin nada”. Soto se muestra “indignado porque repetimos la mala historia de hace 31 años, cuando la sierra se quemó por no tener medios”.

Desde esa desesperación de quien vuelve a ver cómo el fuego campa por este espacio protegido no duda en preguntarse “¿cómo puede ser que un fuego que empieza en dos puntos se extienda?, habría llegado a Calabor bien a gusto si ni fuera por los que están trabajando” en la extinción, a quienes toda la población agradece el esfuerzo mientras asisten a una economía local, rural, que se está convirtiendo en cenizas.

Estos ganaderos piden “cortafuegos para tener puntos de seguridad, si hay que quemar mil hectáreas para salvar el resto, pues se hace”. Y “habrá qué acortar los montes por términos municipales para que cuando venga una desgracia no se multiplique por diez”, como ha ocurrido de nuevo.

Una veintena de colmenares y ocho apicultores afectados

Desde Apis Durii, su secretario, Paco Alonso, quien ha estado la mañana del viernes limpiado colmenares junto al presidente del colectivo en la zona de Pobladura y de Mahíde, indica que hasta el momento el fuego ha afectado a “entre 15 y 20 asentamientos pertenecientes a ocho apicultores”.

Tras el paso de las llamas “aquellas colmenas que han quedado vivas el apicultor tendrá que moverlas a lugares donde haya vegetación verde porque tienen que comer” comenta. Alonso testimonia que “hasta que el medio no se recupere habrá una zona de la sierra que no podrá acoger a las colmenas” y se muestra taxativo: “La producción de miel de la zona central de la Sierra de la Culebra desaparecerá una década”.

Desde Apis Durii hacen un llamamiento a que los apicultores desbrocen su colmenar para ayudar a la supervivencia de las abejas, puesto que ahora resulta muy complicado mover los colmenares que pueden pesar entre 60 y 100 kilos.

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