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Las imágenes de satélite que muestran los daños por la mayor crecida del Ebro en un siglo

  • A su paso por Zaragoza, el nivel del agua obliga a cerrar un colegio, cortar carreteras y desalojar viviendas

  • La riada deja un catastrófico episodio en Tudela, con caudales nunca vistos de 2.709 metros cúbicos por segundo y una veintena de calles anegadas

Las imágenes de satélite que muestran los daños por la mayor crecida del Ebro en un siglo
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Las imágenes satelitales recogidas por el sistema Copernicus de la Unión Europea permiten visualizar el alcance de la crecida del Ebro a su paso por Navarra, La Rioja y Aragón durante las últimas jornadas. En el siguiente mapa, en azul se pueden observar todas las zonas no urbanas anegadas por la presión del río este lunes, día 13, durante el último paso de recogida de datos satelitales.

Este martes, la punta de la crecida se aproxima a Zaragoza, adonde la Confederación Hidrográfica prevé que llegue a media tarde de este martes con un caudal de unos 2.200 metros cúbicos por segundo y una altura de 5,8 metros, por debajo de los 2.400 que se preveía inicialmente y de los 2.448 alcanzados en la avenida extraordinaria de 2015. A las 13.00 horas, el Ebro pasaba por la ciudad con un caudal de 2.022 metros cúbicos por segundo y una altura de 5,33 metros, según la jefa de Hidrología de la CHE, María Luisa Moreno.

Esta es la previsión de lo que está por suceder pero el paso de la borrasca Barra ya ha dejado consecuencias durante los últimos días en el norte del país: ha provocado el desbordamiento del río en diversos puntos, cuantiosos daños materiales y, lo que es más importante, la pérdida de dos vidas humanas, una mujer de 49 años en la localidad de Sunbilla por el derrumbamiento de un cobertizo y un hombre de 61 años en el río Aragón después de que el vehículo en el que conducía cayera al cauce.

En la capital aragonesa no se han producido daños personales, aunque los bomberos han tenido que rescatar en la mañana de este martes a dos personas que se habían adentrado en un camino del barrio rural de Monzalbarba con una furgoneta que ha quedado atascada en una zona inundada. En la comarca de la Ribera Alta, por donde ya ha pasado la punta de la crecida, los bomberos de la Diputación de Zaragoza ayudan a los ganaderos a acceder a sus granjas de ovejas y terneros, tanto a pie como con embarcaciones, para que puedan dar de comer a sus animales una vez que el nivel del agua ha descendido en esa zona.


/ AEMET

En Pradilla, la localidad que ha visitado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante esta jornada, este mediodía la altura del Ebro era de 8,15 metros, por debajo de los 9,14 metros de máxima que alcanzó ayer entre las 9.00 y las 11.00 horas de la mañana.

El gran volumen de agua debido a las persistentes precipitaciones se ha visto reflejada en un aumento considerable del volumen hídrico soportado por la cuenca desde la cabecera del Ebro y el Gállego donde se han dado precipitaciones de más de 200 litros por metro cuadrado. A las consecuencias del paso de Barra se suman las altas temperaturas registradas durante las últimas jornadas que han profundizado el deshielo pirenaico. La Rioja y Navarra ya se analizan los daños causados por la crecida.

Zona catastrófica

La riada se ha llevado ya por delante miles de hectáreas de cultivo y ha anegado instalaciones agrarias y ganaderas que necesitarán de tiempo y dinero para recuperar la normalidad. Sánchez anunció este lunes que el Consejo de Ministros declarará esta semana como zonas de emergencia, lo que se conocía habitualmente como zona catastrófica, las localidades que se han visto afectadas en las comunidades de Aragón y Navarra.

Este martes, ha reiterado la idea. En su visita a la localidad zaragozana de Pradilla de Ebro, el presidente se ha comprometido a poner en marcha "todos los resortes del Estado" para paliar los daños. En este sentido, según ha avanzado el ministro de Agricultura, Luis Planas, el Gobierno de España ha pedido un informe para evaluar los daños provocados por las inundaciones en las explotaciones agrícolas.

El alcalde la capital, Jorge Azcón, ha hecho referencia a estas previsiones que, ha dicho, "cambian constantemente" lo que dificulta predecir lo que puede suceder durante las 48 horas que el río podría mantenerse en máximos.

Previsiones

El Ebro mostrará su peor cara en la ciudad al mediodía, cuando se espera que se produzca la punta de la crecida y alcance una altura entre los 5,8 y los 6,2 metros (en 2015 fue de 6,1). El consistorio prevé que, como ha ocurrido en otras ocasiones, se produzcan inundaciones en garajes y ascensores de las viviendas del los barrios del Arrabal, Vadorrey o La Almozara. Azcón no descarta que se tenga que cerrar al tráfico la Z-40, uno de los cinturones de la ciudad. De todos modos, la Delegada del Gobierno de Aragón, Rosa Serrano, ya ha matizado que, en todo caso, se hará de forma parcial.

Tras un fin de semana de intenso trabajo, la capital está preparada para esta riada histórica que ha tenido en vilo a los municipios de la Ribera Alta, en alerta durante todo el fin de semana por el riesgo de que las motas no resistieran la avenida.

Tras el catastrófico episodio en Tudela, con caudales nunca vistos de 2.709 metros cúbicos por segundo y una veintena de calles anegadas, se esperaba lo peor en Novillas, el primer municipio de la ribera en Aragón. Con un histórico de 8,48 metros de alto en este pueblo, las 55 personas desalojadas el domingo por la noche han podido volver a sus casas. Gracias al refuerzo de la mota principal, que la Confederación Hidrográfica elevó en un metro de altura, y los diques de contención creados por la Unidad Militar de Emergencia, esta vez el Ebro no ha alcanzado ninguna de las viviendas.

Tampoco en Pradilla y Boquiñeni, donde sus vecinos estuvieron pendientes durante la noche del domingo al lunes de que sonara por los altavoces del pueblo la señal de alarma, la que les iba a indicar que había que evacuar de urgencia la población, como sucedió en 2015.

No hizo falta porque las actuaciones que se han realizado desde ese año en el Ebro han permitido minimizar las consecuencias de la avenida. Desde entonces se han reforzado motas, creado diques de contención en puntos vulnerables, retirado malezas de las riberas y creado áreas de inundación que permiten laminar las caudales y reducir la presión del río.

Con este mismo objetivo se han llevado a cabo estos días roturas controladas de motas en Novillas o Remolinos, donde se han creado brazos adicionales al cauce principal y se han realizado trabajos para permeabilizar grandes masas de sedimentos vegetadas, reabriendo a su vez antiguos ramales. Los casi 300 efectivos de la UME siguen desplegados por distintos puntos de la Ribera Alta. Desde el sábado han estado realizando labores de achique en Novillas, Boquiñeni, Gallur o Cabañas de Ebro. También han contribuido a reforzar los caminos que ejercen como barreras de protección y a crear diques de contención en las calles más críticas.

Un despliegue que se completa con 102 vehículos, un helicóptero, una unidad de drones y un equipo de bombeo de aguas y lodos especializado que irán trasladándose a la capital aragonesa y a las localidades de la Ribera Baja. Tanto Lambán como Azcón han defendido la necesidad de seguir actuando en el río, de aumentar la inversión para este fin para conseguir minimizar al máximo las consecuencias de las avenidas y "erradicar cualquier riesgo en las poblaciones", ha señalado Lambán.

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