NEGOCIACIONES TRAS EL 28M

Feijóo diluirá los pactos con Vox cerrando acuerdos con regionalistas por toda España

Génova asume que tendrá que acordar con Vox en Comunidad Valenciana y Extremadura, pero buscan exhibir un abanico de socios hasta hace meses impensable: "Con Vox hablaremos, pero será uno más"

El gobierno con Coalición Canaria en las islas se suma a las conversaciones en Aragón con los regionalistas y el pacto en Cantabria, o incluso allanar la alcaldía de Barcelona a Trias

Alberto Núñez Feijóo tras intervenir en la junta directiva del PP de Andalucía.

Alberto Núñez Feijóo tras intervenir en la junta directiva del PP de Andalucía. / FRANCISCO J. OLMO

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La noche del 28 de mayo el PP tenía mucho que celebrar. Incluso más de lo que imaginaba. Pero también se percibía una realidad aritmética que podría incomodar mucho en Génova: Vox tenía la llave de seis gobiernos autonómicos porque solo en Madrid y en La Rioja consiguieron mayoría absoluta. Una semana más tarde todo indica a que el partido de Santiago Abascal les hará sufrir únicamente en dos territorios: Comunidad Valenciana y Extremadura, donde no basta una abstención y es necesario el sí de los ultra. 

La estrategia de los populares pasa, en todo caso, por postergar esas negociaciones que tendrán que acabar con un pacto, sea dentro o fuera del Gobierno en esos dos casos, como asumen ya en la dirección nacional. Sobre todo, porque es la munición más importante que tiene el PSOE para situar a Alberto Núñez Feijóo al lado de la ultraderecha. Y lo que pretende evidenciar el PP, con pactos que ya están en marcha, es que cerrará acuerdos en distintas autonomías con distintos partidos, muchos regionalistas. “Hablaremos con Vox, claro. Pero es un actor más. Ni prioritario ni único”, zanjan en Génova.

Canarias es el primer ejemplo. El PP ha cerrado su primer gobierno compartido con Coalición Canaria, que fue la segunda fuerza en las islas, por detrás del PSOE. Los socialistas no tenían socios potenciales con los que cerrar un acuerdo a pesar de ser los ganadores y el PP se puso a disposición de los nacionalistas desde el primer momento. No es un asunto menor con la vista puesta en las generales porque Feijóo pretende también sumar apoyos de los grupos pequeños en el Congreso en una potencial investidura. El PP tendrá cinco consejerías frente a las seis de Coalición Canaria, y Vox queda fuera de la ecuación.

En Cantabria fue el propio Miguel Ángel Revilla el que puso encima de la mesa los votos del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) para evitar a toda costa que Vox toque poder en su comunidad. El camino le quedó allanado a la popular María José Saénz de Buruaga, que evita una negociación con los de Abascal. 

A este caso se suma el de Aragón, donde Jorge Azcón (28 diputados) mantiene conversaciones con Aragón Existe (partido hermano de Teruel Existe, con un diputado en el Congreso que muchas veces ha sido clave en la legislatura recién terminada) y el Partido Aragonés (PAR) para situarse a solo dos de la mayoría absoluta (fijada en 34 escaños). Sería un escenario en el que Vox tendría muy difícil evitar facilitar su gobierno en solitario. 

Con estas, son tres las autonomías en las que el PP pretende cerrar o ya ha hecho acuerdos para poner en marcha sus gobiernos sin depender de Vox. En Murcia y Baleares suman más que toda la izquierda junta y, por eso, se ven en disposición de forzar investiduras sin pactos con los ultra.

Además, está por ver el papel que tienen los populares en otros lugares clave, donde no formarán parte de la gobernabilidad, pero sí pueden ser los facilitadores de los futuros alcaldes. En Bilbao, por ejemplo, donde el PP sumó un concejal hasta 4, podrían apoyar al PNV para gobernar. 

En el Ayuntamiento de Barcelona, la situación es endiablada, pero la posición por la que opte Daniel Sirera puede ser determinante. El principal objetivo del PP es evitar que Ada Colau vuelva a estar en el Gobierno municipal. Aunque se abrieron en un principio a hacer alcalde al socialista Jaume Collboni, la presencia de los ‘comuns’ en esa ecuación hace imposible el respaldo del PP.

En el caso de Xavier Trias (Junts), ganador de las elecciones, la alcaldía está más cerca precisamente por la falta de una alternativa que alcance los 21 concejales. ERC no está dispuesto a hacer alcalde al del PSC. Y en este punto, como la ley electoral prevé que gobierne la lista más votada si no hay otra opción en los ayuntamientos, la postura del PP podría contrubuir a aupar a Trias incluso votándose a sí mismo Sirera.

Salir del aislamiento con otros partidos

El objetivo con este abanico de acuerdos está claro: evitar que Vox sea el principal actor en los pactos poselectorales, como repite Moncloa sin parar, y salir del aislamiento en el que el PP se encontraba enquistado en los últimos años.

Como viene publicando este diario, los pasos con el PNV (aunque todavía no han dado sus frutos) llevan produciéndose meses. Prácticamente desde que Feijóo llegó al Congreso, su voluntad ha pasado por ir reconstruyendo puentes con una fuerza que siempre ha sido fundamental en la gobernabilidad de España, tanto para PP como para PSOE.

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Las relaciones entre los dos partidos, tras apoyar la moción de censura que expulsó a Mariano Rajoy de la Moncloa, estaban muy tocadas. En la etapa de Pablo Casado fue imposible mejorarlas. Y la presencia de Vox como futuro socio del PP hacía imposible avanzar. La claridad con la que Feijóo, al menos en su discurso público, rechaza considerar a Abascal como un socio prioritario (ni siquiera la idea del bloque de la derecha como algo inevitable) tiene toda la intención. A eso se suma la consolidación de EH Bildu como socio de Pedro Sánchez en los últimos mess, que tan poco ha gustado a los nacionalistas vascos.

Con los pactos del 28M los populares siguen sumando apoyos territoriales exhibiendo un abanico de acuerdos que hasta hace muy poco eran complicados para el PP. Feijóo mantiene su objetivo de llegar a una mayoría suficiente que le permita gobernar en solitario. El escenario que Génova vislumbra tras las autonómicas y municipales, y con el adelanto de generales al 23 de julio, es “calcado al de Andalucía” como repiten en la dirección nacional. Y la exigencia a todos sus cargos es precisamente conseguir lo que hizo Juanma Moreno: trasladar la idea de que si Feijóo será el próximo presidente, lo que las urnas decidirán es si es solo o con Vox.