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Claves para desarrollar un apego seguro con nuestros hijos

Somos personas dependientes cuando nacemos, no podemos vivir sin el apego. Necesitamos de unas figuras adultas que nos guíen y que cubran nuestras necesidades

Claves para desarrollar un apego seguro con nuestros hijos
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Alicia Mendoza

Solemos escuchar muchas veces la palabra apego, apego seguro, apego inseguro… Pero ¿qué significa realmente? En el curso ‘Claves para desarrollar un apego seguro con tu hijo’, el psicólogo Rafa Guerrero nos aporta la definición: el apego es un vínculo o lazo afectivo y de tipo emocional que se produce entre un niño y sus progenitores.

Somos personas dependientes cuando nacemos, no podemos vivir sin el apego. Necesitamos de unas figuras adultas que nos guíen y que cubran nuestras necesidades, tanto fisiológicas (alimentación, higiene, sueño…), afectivas (cariño, amor), cognitivas (curiosidad y autonomía) como sociales (formar parte de un grupo, socializar primero con familia y más adelante con otras personas). Porque cuando somos pequeños no tenemos las herramientas para poder cubrirlas por nosotros mismos.

10 claves para fomentar el apego seguro con nuestros hijos

Existen cuatro tipos de apegos que generamos con nuestro hijos e hijas: seguro, ansioso-ambivalente, evitativo y desorientado. El apego que debemos fomentar es el seguro.

Fomentar un apego seguro desde que nuestros hijos son pequeños es esencial para su buen desarrollo / Pexels

Equilibrio entre protección y autonomía

Se suele asociar la palabra apego con la protección de un bebé y después del niño. Y es cierto, el apego significa vincularnos con nuestro hijo protegiéndole de las situaciones en las que no sabe desenvolverse (tiene miedo, no sabe cómo expresar su rabia…), pero también significa permitirles descubrir y fomentar su curiosidad. Se trata, como dice Rafa de “conectar y entender las necesidades que tienen en cada momento”, porque habrá en ocasiones que necesite protección y en otras, autonomía. Hay que buscar ese equilibrio.

Sintonización emocional

Debemos dejar a un lado los deseos y las expectativas que proyectamos sobre nuestros hijos. Dejemos la idea de que nuestros hijos deben ser de una forma determinada y escuchemos realmente sus necesidades. La empatía es la herramienta que necesitamos para poder atender sus necesidades.

No rechazar la expresión de vulnerabilidad

No hace falta ser superhéroes con nuestros hijos, nos pueden ver afectados, nos pueden equivocados. Mostrar vulnerabilidad, ser humildes… nos hace humanos y nos hace mejores padres y madres.

Disponibilidad y accesibilidad

Estamos en una sociedad donde no tenemos el suficiente tiempo para estar con los hijos. El poco rato que estamos con ellos debe ser de calidad. Estar disponibles significa tener presencia real con ellos. Es decir, si nos cuentan algo, debemos hacer una escucha activa. Además de disponibles, debemos ser accesibles.

Diferenciar la emoción de una conducta

Debemos diferenciar la emoción que tienen nuestros hijos, legítima, de la conducta que acompaña, que si es una falta de respeto o es violenta, es reprochable y no está bien.

Juega con ellos

Jugando se libera dopamina y se comparten momentos juntos que ayudarán a reforzar el vínculo.

Límites

“Los límites son fundamentales para que nos vinculemos de manera sana con nuestros hijos”, cuenta Guerrero. Estos se sienten inseguros si nadie les dice qué límites deben respetar. Con los límites decimos a los niños que nos importan y que pensamos en ellos.

Empoderar a los hijos

Hay que apoyar a nuestros hijos, ayudarles y motivarles para que sigan esforzándose en aquello que quieren conseguir, porque aunque sea una tontería para nosotros, para ellos puede ser muy importante. Rafa Guerrero propone que nos ayudemos del “todavía”, es decir, contarles que todavía están el camino de conseguir lo que aspiran, que aunque ahora no lo puedan conseguir, cuando crezcan seguramente obtengan un resultado a base del esfuerzo.

No promover la ley del silencio

Si nuestro hijo tiene una emoción, ayudémosle a expresarla y a buscarle una explicación. Ellos solos no pueden autogestionarse las emociones, ni saben reconocer qué les pasa.

Amor incondicional

No debemos retirar nuestra atención, nuestro amor y tiempo porque no cumplen con nuestras expectativas. Hay que quererles incondicionalmente, nos lo pongan fácil o difícil.

Si quieres conocer más sobre el apego, puedes acceder al curso a través de este enlace.

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