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Marta Prada - Escritora y experta en crianza respetuosa

"Tu hijo no tiene mamitis, solo te necesita"

Marta Prada acaba de publicar el cuento infantil 'Mamitis'. Con él pretende desmontar todos los mitos que existen en torno a la crianza respetuosa

"Tu hijo no tiene mamitis, solo te necesita"
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María Dotor

Son pocas las madres que no han tenido que escuchar en alguna ocasión la famosa frase: “a este niño lo que le pasa es que tiene mamitis”. Entendiendo por mamitis la dependencia exagerada de un niño hacia su madre. La cual califican de manera negativa porque supuestamente le impide desarrollarse como un individuo autónomo. Tras este diagnóstico, llegan los consejos: “no le cojas tanto”, “no vayas a socorrerle cada ves que llore”, “déjale solo, tiene que aprender a estar sin ti”. Consejos que tienen como finalidad solucionar un problema que no es tal: “los niños son seres totalmente dependientes, y solo llegarán a la autonomía habiendo pasado por la dependencia. Una dependencia en la que sus figuras de apego tienen que cubrir todas sus necesidades, también las afectivas”, nos dice siempre el psicólogo Rafa Guerrero, experto en apego seguro.

Si, como se sabe que ocurre, cubrir todas esta necesidades afectivas da como resultado niños con un fuerte vínculo con sus progenitores, seguros y con una buena autoestima de adultos, bienvenida sea esta mamitis. De hecho, es tan importante esa mamits que muchos expertos hablan de ella de forma positiva, y la creadora del conocido blog de educación y crianza Pequefelicidad (premio al mejor blog de la blogosfera) y experta en educación respetuosa Marta Prada acaba de publicar un cuento infantil al cual da nombre esta palabra: Mamitis.

  • Marta, ‘Mamitis’ es el título de tu cuento, y es un término que se utiliza de forma despectiva para definir el vínculo estrecho que tiene un niño con su madre. ¿Por qué crees que se sigue viendo de forma negativa que un niño esté apegado a su madre?

Porque no tenemos suficiente conocimiento sobre cómo funciona el desarrollo humano. Sobre crianza hay muchas ideas preconcebidas sin ninguna base científica que han ido pasando de generación en generación. Por ejemplo, dejar a un niño llorar. Antes se creía que era lo más adecuado porque si lo hacíamos varias veces el niño acababa dejando de reclamarnos. Hoy sabemos que el niño no aprende a dejar de llorar: aprende a rendirse, aprende que, cuando necesite afecto o cercanía, no los va a tener, aprende que el llanto, que es su única vía de comunicación para expresar necesidades, no funciona, por tanto, aprende a renunciar a ellas. Cualquiera que conozca algo sobre la teoría del apego sabe que el afecto, el amor y el contacto con la principal figura de apego, que naturalmente suele ser la madre, es fundamental para la supervivencia y para un sano desarrollo, tanto como lo pueden ser el calor o el alimento.

"Cualquiera que conozca algo sobre la teoría del apego sabe que el afecto, el amor y el contacto con la principal figura de apego son fundamentales para la supervivencia y para un sano desarrollo"

  • Con el cuento pretendes eliminar todos los prejuicios que existen en torno a la crianza respetuosa… ¿por qué has elegido el cuento infantil como la forma de llegar a personas adultas?

Con el cuento quiero llegar a las familias y creo no hay mejor forma de llegar a ellas que a través de los niños. Decía la Dra. Montessori que los niños y las niñas son grandes maestros. Muchas veces, cuando tenemos creencias muy arraigadas cuesta abrir la mirada a la consciencia. Son los propios peques los que a veces nos dan otro prisma y nos invitan a replantearnos las cosas. Me imagino a una abuela que alguna vez haya podido emplear esa famosa expresión: “Este niño tiene mamitis” leyendo el cuento con su nieto y sonriendo al verle entusiasmado e identificado con su protagonista: Martina. Me imagino a una madre que se ha sentido juzgada e insegura, sintiéndose empoderada al leer una historia tan cercana y emocionante a la vez, me imagino a un papá que haya podido sentirse celoso de ese vínculo, entendiéndolo a través de un cuento sencillo y amable… Y así es como sueño en que esa palabra MAMITIS tome otra dimensión positiva.

Portada del cuento 'Mamitis'. Escrito por Marta Prada /

  • Dices en el cuento que “La mamitis es el alimento del corazón de los niños, pero hay personas que aún no saben que el corazón necesita alimento…”. Tú eres madre, ¿has vivido en muchas ocasiones esta mirada acusadora de personas que no entendían la forma de apegarte a tus hijos?

Por supuesto que lo he vivido, en diferentes ámbitos y en ocasiones dudas de tu forma de criar, porque aunque tengas información y herramientas, cuando te conviertes en madre, a veces te sientes vulnerable, se reabren y se reavivan incluso tus propias heridas de la infancia y entonces esas expresiones… <¿Todavía toma teta? ¿Y dices que duerme contigo? ¿Otra vez vas a cogerle en brazos?> Esas expresiones duelen: te hacen sentirte sola, incomprendida y juzgada, así que ojalá MAMITIS vuele muy alto y en todos los hogares se puede vivir ese vínculo de apego de una forma más consciente y libre creencias erróneas.

  •  ¿Qué consecuencias tiene para un niño ese concepto tan negativo que aún seguimos teniendo de la crianza respetuosa, el apego seguro…?

En los primeros años de vida se forja el apego seguro y la confianza básica en el mundo. Esto es posible gracias a un entorno emocional estable y al afecto, cercanía y vínculo con la mamá, que suele sor comúnmente la figura principal de referencia. La mamá es el nexo de unión con el mundo: gracias este vínculo tan fuerte el bebé se siente a salvo y protegido, eso le da seguridad para explorar y adaptarse a su entorno. Esa MAMITIS, que se ve equivocadamente como algo negativo, en realidad es un trampolín. Para ser un adulto independiente y seguro, primero debió haber sido un bebé dependiente, apegado, sostenido y amado. Cuando no consiguen establecer ese apego seguro se generan heridas que, en ocasiones, permanecerán en el subconsciente durante toda la vida. La infancia es la etapa más trascendente para la formación del ser humano.

"Ojalá MAMITIS vuele muy alto y en todos los hogares se pueda vivir ese vínculo de apego de una forma más consciente y libre creencias erróneas"

  • A menudo se pronuncian frases como: “si lo coges, lo vas a acostumbrar”, “si vas siempre que llora, no va a aprender a calmarse solo” o “le vas a hacer un blandito”… ¿Qué respuesta le podríamos dar a una persona que nos dice algo así?

Es agotador emprender una guerra contra todas las personas que tengan otro criterio a la hora de criar o educar: no recomiendo tratar de convencer a nadie, ni tan siquiera que lo entiendan, si no son personas que tengan una convivencia estrecha con nosotros, pero sí podemos poner límites de forma asertiva. Ponerlos será sano para nuestro equilibrio individual, para el equilibrio de la pareja y para el equilibrio familiar.

Gracias por tu opinión. Estoy informada sobre educación y crianza y voy a hacer las cosas de la mejor manera que crea (hasta aquí sería suficiente para marcar el límite, pero si realmente tienes la necesidad, por la cercanía, de que esa persona te entienda puedes añadir una explicación sencilla). Un bebé se alimenta de leche, pero también el alma necesita alimento y eso es lo que voy a hacer al cogerlo en brazos.

Si queremos educar en el respeto, hemos de aprender primero a respetarnos a nosotros mismos como seres humanos y también a las personas que nos rodean: educamos en todo momento y en todo lugar.

  • ¿Qué ocurre cuando la persona que piensa de esa forma es tu pareja, el padre de la criatura?

Ocurre que hay que hablar, hay que comunicarse, hay que aprender a expresar nuestros sentimientos y necesidades, sin herir. Si una madre se siente sola a la hora de criar o educar probablemente pronto estará agotada y sintiendo un gran desequilibrio individual. Todo eso puede generar grandes problemas de pareja a la larga, así que las cosas es mejor hablarlas para comprender mejor cómo se siente nuestra pareja y qué necesita y que nuestra pareja comprenda mejor cómo nos sentimos y qué necesitamos. El equilibrio familiar hay que cultivarlo día tras día, y para esto la comunicación y la empatía son fundamentales por ambas partes.

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