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10 formas de enseñar la solidaridad a nuestros hijos

Como padres y madres podemos transmitirle el valor de la solidaridad si seguimos estas claves

10 formas de enseñar la solidaridad a nuestros hijos
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María Dotor

Se entiende la solidaridad como la toma de conciencia de las necesidades de los demás y el deseo de contribuir y colaborar para su satisfacción. Posiblemente sea uno de los valores que más nos gustaría que desarrollaran y practicaran nuestros hijos. La buena noticia es que podemos contribuir a ello. ¿Empezamos?

“La solidaridad se contagia”, asegura el Padre Ángel en uno de sus vídeos exclusivos en nuestra plataforma. “Es muy fácil transmitir a los hijos los valores a través del ejemplo”. De esta reflexión entendemos que la solidaridad de nuestros hijos dependerá, en gran parte, de cuán solidarios seamos nosotros. Parece razonable. Los niños aprenden por imitación. Si ven en su entorno comportamientos solidarios, será fácil que ellos también los tengan. Por tanto, la principal forma de inculcar a nuestros hijos la solidaridad será ejerciéndola. Pero hay otras formas complementarias de conseguirlo.

¿Cómo transmitirles el valor de la solidaridad?

Os damos estas claves.

  1. Ser solidario no es solo ayudar a quienes más lo necesitan. Los comportamientos solidarios deben darse a todos los niveles. Que ayuden a papá y mamá o a sus hermanos es una buena forma de empezar. 

  2. Explicarles que existe otra realidad diferente de la suya (niños que no tienen comida, o no pueden ir al colegio) y hacerles ver lo afortunados que son. De esta forma, estimularemos en ellos el valor de la gratitud.

  3. En situaciones cotidianas en las que nuestro hijo se muestre poco solidario, provocar su reflexión con frases como: “si eso te ocurriera a ti, ¿te gustaría que te tratasen igual?, ¿cómo te sientes tú cuando te hacen eso a ti?”.

  4. Realizar junto a ellos pequeñas acciones solidarias, como por ejemplo: donar alimentos, ayudar a una persona mayor a cruzar la calle… y preguntarles después cómo se han sentido tras haber ayudado a una persona que lo necesitaba. Numerosos estudios demuestran que ser solidarios nos hace más felices, y que eso es en ocasiones lo que mueve a la gente a serlo.

  5. Viajar a otros países. Les ayudará a conocer de primera mano que hay personas y culturas diferentes a la suya y que son igual de respetables.

  6. Enseñarles a ponerse en el lugar del otro. Por ejemplo, haciéndoles preguntas cómo: “¿cómo crees que se habrá sentido aquel niño cuando nadie ha querido jugar con él en el recreo?”, por ejemplo.

  7. Combatiendo gestos, actitudes y conductas egoístas o intolerantes que veamos en ellos.

  8. Apuntándoles a actividades extraescolares en equipo: fútbol, baloncesto, gimnasia rítmica…

  9. Hablarles de lo que está bien y mal y de lo qué podrían hacer ellos para ayudar. Por ejemplo, ante una noticia que habéis visto juntos en la televisión en la que se muestra una injusticia.

  10. Leerles cuentos o mostrarles películas que fomentan valores como la generosidad, la amistad, la humildad…

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