Educar es todo

Educación

Por qué debemos promover la solidaridad con nuestros hijos (y con los demás)

Si queremos que nuestros hijos vivan en un mundo mejor, sin duda debemos apostar por fomentar su solidaridad

Por qué debemos promover la solidaridad con nuestros hijos (y con los demás)
3
Se lee en minutos
Educar es Todo

La solidaridad se puede definir como el “sentimiento de unidad basado en las metas o intereses comunes, es un término que refiere a ayudar sin recibir nada a cambio con la aplicación de lo que se considera bueno”. ¿Cómo podemos fomentarla? Nuestros expertos dan algunas claves.

La solidaridad parte de la idea de que formamos parte de una comunidad, con intereses, objetivos y bienes compartidos. Se fundamenta en la idea de que las personas somos interdependientes, de modo que lo que hagas tú tiene un efecto sobre mí. Y es una apuesta por entender que si unimos fuerzas podemos construir una sociedad mejor.

Promover la solidaridad para convivir en armonía con los demás

Begoña Ibarrola resalta que la amabilidad, que se relaciona mucho con la solidaridad, es fundamental para “convivir en armonía con los demás”. Y recuerda que a nuestros hijos “les gusta encontrarse con personas que les traten con amabilidad” y, siendo amables, “nuestros hijos pueden sentir que los demás le devuelven” esa amabilidad y que los demás “también sacan su mejor versión”.

Ser amable, nos dice Begoña, potencia nuestra propia autoestima, porque “nos sentimos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos”. La amabilidad, afirma rotunda Begoña, “es un antídoto contra el maltrato”.

Promover la solidaridad para mejorar como personas y como sociedad

Por su parte, el Padre Ángel nos habla de un concepto muy cercano a la solidaridad, que es la compasión, que no solo implica sentir con el otro sino que también “nos empuja a cambiar las cosas”. “La compasión empieza por la habilidad de escuchar, de respetar”. La compasión nos empuja a “tratar al otro como a un hermano y, de repente, solo por eso, sentimos que hemos mejorado como personas”.

En línea con lo que nos decía Begoña sobre la relación entre amabilidad y autoestima y amabilidad como el antídoto contra el maltrato, el Padre Ángel cree que si nuestros niños, antes de llegar a adultos, “se han sentido buenos por ayudar a los demás, han encontrado el camino que lleva a la paz”.

Claves para promover la solidaridad

Algunas de las claves para fomentar la solidaridad, tal como nos señalan estos expertos en nuestra plataforma, son:

  1. Por supuesto, predicar con el ejemplo. Si nos comprometemos con lo que pasa en nuestro entorno, si nos interesamos por un niño que vemos que nos cuentan nuestros hijos que lo está pasando mal en el cole, si ayudamos a una persona que se agacha en la calle a recoger muchos papeles que se le han caído, si nos mostramos amables con la gente que encontramos y los saludamos, si nos interesamos por cómo están los abuelos, los tíos, los primos… les estaremos dando un gran ejemplo.

  2. Diferenciar entre actitud amable y actitud servil. Ya hemos hablado de lo importante que es en la vida saber decir no y ser asertivos. Ser amable y solidario no significa dejarse pisotear, sino actuar teniendo en cuenta a los demás sin menospreciarnos. Por eso, si observamos alguna actitud servil de nuestro hijo (que regala cromos para conseguir que sean sus amigos, que deja que los demás copien sus tareas escolares para ser aceptado o que participa en el maltrato a otros para pertenecer al grupo), tal vez sea necesario incidir sobre la importancia de escuchar su propia voz y necesidades.

  3. Promover la solidaridad en el hogar. Nos dice Begoña Ibarrola que solemos ser más amables con la gente de fuera, y tal vez eso no sea positivo para la convivencia en el hogar. Entender que la familia es un equipo, promover conversaciones en las que nos interesemos por cómo están los demás, fomentar que todos contribuyan con sus tareas a la buena marcha del hogar e incluso promover que tengamos detalles con los demás “de casa” es una forma interesante de construir la solidaridad en familia.

  4. Fomentar la cooperación y no la competitividad. Si entendemos que somos parte de una comunidad y que juntos sumamos y debemos contribuir a un bien común, es importante sustituir las comparaciones y la competitividad de los miembros del grupo (sea este un grupo de amigos, una clase o la familia) por la cooperación. Fomentar juegos de equipo, evitar comparaciones, invitar a que todos se ayuden para llegar a un objetivo común en lugar de establecer objetivos individuales pueden ser algunas pistas para el buen camino.

Noticias relacionadas