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Guía de inversión 2026

Cómo ven la bolsa y el ahorro desde Abante, Deutsche Bank, GVC Gaesco y CBNK para 2026

'activos' entrevista a los directores de inversión de cuatro entidades para conocer sus opiniones y perspectivas de mercado de cara al próximo curso

Ahorradores haciendo cola en la fachada del Banco de España, en una imagen de archivo.

Ahorradores haciendo cola en la fachada del Banco de España, en una imagen de archivo.

Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid

Jaume Puig, director general de GVC Gaesco

- ¿En qué sectores ven más valor en renta variable?

La renta variable está aún muy barata de forma generalizada, atendiendo a la robustez de los resultados empresariales y a la fuerte generación de caja libre existente. Esperamos un año 2026 con fuertes programas de recompras de acciones, con su correspondiente impacto positivo en las cotizaciones. Preferimos aquellos sectores más relacionados con los servicios, que siguen presentando una gran fortaleza estructural, que aquellos relacionados con los bienes, cuya debilidad se mantiene. Basta con evitar aquellos pocos sectores que están viviendo una fiebre inversora o un "capex" excesivo, muy superior al de los últimos años, y de retorno dudoso. Evitamos, así, sectores como los de los Centros de Datos o los de Defensa.

-¿Qué hacer si tienes poca tolerancia al riesgo? ¿En renta fija que harían?

Invertir en renta fija gubernamental de duración media, de entre 3 y 5 años. Es temprano aún para invertir en los tipos largos, dado que tienen aún margen de subida hasta que la curva de tipos esté en equilibrio. Los diferenciales de los bonos corporativos son demasiado bajos aún, reflejando la actual bonanza, y no constituyen una oportunidad inversora en la actualidad.

- ¿Cómo ve activos como el oro y el bitcoin?

Evitar el bitcoin y todas las criptodivisas, ya que siguen teniendo unas volatilidades impropias de un activo financiero apto para inversores. Respecto al oro, se mantiene una demanda estructural por parte de los bancos centrales de aquellos países que quieren reemplazar paulatinamente al dólar norteamericano como base de sus reservas y que mantienen una acción continuada de venta de dólares y de compra de oro, encabezados por la propia China. Mantener posiciones proporcionalmente muy pequeñas dentro del patrimonio financiero. Su principal mérito sigue siendo no el de ser un activo muy rentable a largo plazo, que no lo es, sino el de ser un buen diversificador en ciertos escenarios de mercado muy complejos, que no se esperan a corto plazo.

- Para patrimonios que tienen más capacidad económica, ¿aconsejan activos no cotizados como el inmobiliario o el capital riesgo?

Respecto al inmobiliario, recomendamos mucha prudencia, y efectuar el cálculo de los valores actuales de los flujos de alquileres netos futuros, utilizando para ello tipos de interés de largo plazo un punto porcentual por encima de los niveles actuales. Existen activos inmobiliarios sobrevalorados, que hay que evitar a toda costa, y otros con unos precios más cercanos a la correcta valoración. Con los inmuebles hay que tener, en la actualidad, un enfoque "bottom up". Respecto al capital riesgo, depende mucho de su tipología. En la actualidad hay que tener una precaución especial en los denominados fondos de secundario, los "continuity funds", o algunos "evergreen". Existen otras tipologías que son más aptas para la coyuntura actual. Cabe tener e

n cuenta que se trata de una tipología de inversión muy sensible a las diferentes "añadas".

Esther Marín, directora de CBNK Gestión de Activos

- En renta variable, ¿qué tipo de activos ponderan más de cara a 2026? 

En renta variable, seguimos ponderando los sectores que ofrecen crecimiento estructural y que están menos expuestos al ciclo económico, fundamentalmente infraestructuras, utilities, farma, inmobiliarias y consumo básico. En cualquier caso, nuestras carteras están bien diversificadas y también tienen peso en el resto de sectores relevantes como el industrial, tecnología, financiero y energía. Por zonas geográficas, nuestro posicionamiento siempre tiende hacia empresas multinacionales con calidad y líderes en sus nichos de mercado, con independencia de que sean americanas o europeas, mientras que nuestra inversión en mercados emergentes es reducida.

- ¿Y en renta fija?

De cara a 2026, mantenemos un posicionamiento defensivo en renta fija, dado que los diferenciales de crédito continúan en niveles históricamente bajos, limitando el potencial de compresión adicional. Durante la segunda mitad del año se han registrado algunos casos de impago, como First Brands y Tricolor, aunque por el momento se consideran eventos idiosincráticos. Moody's prevé una disminución en las tasas de default para el próximo ejercicio, apoyada en una mejora macroeconómica en Europa impulsada por los planes de inversión anunciados, y en Estados Unidos, donde -pese a cierta debilidad en el mercado laboral- el resto de indicadores sugieren que la economía se mantendrá próxima a su crecimiento potencial.

No obstante, nos inquieta el exceso de oferta de deuda soberana derivado de déficits fiscales elevados, lo que podría ejercer presión sobre las curvas de tipos. En este contexto, mantenemos una estrategia prudente en términos de duración, concentrándonos en el belly de la curva, evitando exposición en los tramos largos. En crédito, seguimos selectivos, priorizando emisores con fundamentales sólidos y evitando segmentos con mayor riesgo de repricing.

- Más allá de estas dos categorías de activos principales, ¿tienen ponderación a activos alternativos como el capital riesgo, materias primas, oro...?

No en nuestros fondos, pero sí indirectamente a través de inversión en compañías que se benefician de la posible revalorización de materias primas. En el caso de capital riesgo no tenemos inversión en nuestros fondos.

- ¿Y en divisas cuál es su recomendación?

En el caso del dólar nosotros mantenemos una cobertura parcial ante las dudas de una posible depreciación adicional durante 2026. ¿Criptos? Son inversión especulativa y no va con nuestra filosofía de gestión en fondos de inversión.

Alejandro Vidal, director de asesoramiento de inversiones de Deutsche Bank España

¿En qué sectores ven más valor en renta variable? 

Todavía vemos recorrido a los mercados en general, por lo que nuestra apuesta sectorial es más bien a nivel de matices. Vemos todavía potencial en el sector financiero, especialmente en Europa. Las condiciones actuales de demanda/oferta crediticia nos parecen equilibradas y saludables desde el punto de vista de los riesgos, al tiempo que el nivel y forma de las curvas de tipos permiten que los márgenes financieros sean adecuados. También prestamos atención a las pequeñas y medianas empresas europeas y especialmente a las alemanas, que los actuales planes de inversión y estímulo las tienen como beneficiarias en muchos casos, y tienen una representación sectorial muy diferente a la del índice de sus “hermanas mayores”, el DAX. Por último, nos sigue gustando la tecnología a nivel global y en Estados Unidos, aunque reconocemos que pueden ser fuente de volatilidad en los momentos en que el mercado desafíe sus elevadas valoraciones.

¿Qué hacer si tienes poca tolerancia al riesgo? 

Lo primero es plantearte por qué, y en este sentido la educación financiera y el apoyo de profesionales es importante. Asumir algo de riesgo a largo plazo es un elemento fundamental para conseguir generar recursos a largo plazo con una capacidad de ahorro incluso reducida a corto plazo. En este sentido, creo que tenemos mucho camino que recorrer como sociedad, asesores e inversores, para separar la actividad a corto plazo, donde manda la retórica de los mercados y los productos, a un enfoque de maximizar nuestra capacidad financiera a largo plazo. Pero dicho esto, los tipos de interés ofrecidos por la deuda de calidad siguen aportando un buen soporte a las carteras, y, tras los recientes recortes, la renta variable ofrece un momento más atractivo para empezar a tomar posiciones en compañías de calidad. No es mal momento para empezar a construir cartera conservadora desde depósitos, siempre de forma pautada y dentro de nuestro perfil de riesgo.

¿Cómo ve activos como el oro y el bitcoin? 

Ni siquiera los metería en la misma categoría. Durante el año han tenido una correlación muy fuerte en la que mucha gente se ha fijado. Pero, al llegar los sustos, uno se ha comportado como un activo estable y el otro como un activo especulativo. Y esa es la principal diferencia, aunque nos presenten a ambos como una alternativa frente al valor refugio que es el dólar. Pensamos que el oro seguirá teniendo este valor, mientras que el Bitcoin no está en nuestro universo de inversión.

Para patrimonios que tienen más capacidad económica, ¿aconsejan activos no cotizados como el inmobiliario o el capital riesgo? 

Sí, como fuente diferente de generación de rentabilidad a largo plazo. Es un recurso importante para tener acceso a partes de la actividad económica que no están representados en los mercados cotizados, que aportan cosas distintas a las carteras y que son importantes a largo plazo porque realmente descorrelacionan. Pero tienen métodos de gestión y valoración diferentes, horizontes diferentes y aportaciones y reembolsos diferentes. Es importante conocer bien los activos y los productos para generar no solo retornos, sino también expectativas razonables. Son importantes, sí, pero entrañan sus riesgos.

Ángel Olea, socio y director de inversiones de Abante

- ¿En qué sectores ven más valor en renta variable?

Teniendo en cuenta que siempre recomendamos una amplia diversificación regional y sectorial, actualmente estamos sobreponderados en infraestructuras. El gasto público en mejora de infraestructuras está en aumento, lo que debería ser un impulso para el sector. Adicionalmente, nos parece una forma más defensiva de apostar por la inteligencia artificial, que requiere mucho gasto en infraestructura (centros de datos). También nos gustan las compañías de seguro de no vida, que no están en la parte buena del ciclo y creemos que muestran una buena oportunidad por valoración, aunque es una apuesta más de nicho y no debería pesar demasiado en una cartera.

- ¿Qué hacer si tienes poca tolerancia al riesgo? ¿En renta fija que harían?

En renta fija recomendamos un posicionamiento centrado en bonos corporativos de alta calidad de crédito (investment grade), con una duración moderada (2,5 años) y a los que añadimos pequeñas apuestas en activos con más riesgo (subordinadas, high yield) para intentar capturar un extra de yield.

- ¿Cómo ve activos como el oro y el bitcoin?

Son activos que no generan flujos (cupones o dividendos) y, por tanto, difíciles de valorar. El bitcoin es un activo muy volátil y especulativo. No nos parece interesante. El oro ha demostrado ser más apropiado como reserva de valor a largo plazo, aunque también pasa por largas travesías en el desierto. Ahora mismo tiene mucho momentum y habría que tener un poco de cuidado.

- Para patrimonios que tienen más capacidad económica, ¿aconsejan activos no cotizados como el inmobiliario o el capital riesgo?

En este tipo de decisiones es importante entender bien qué papel juega cada activo dentro del patrimonio global. En Abante utilizamos una visión que distingue entre tres grandes bolsillos: el inmobiliario, el empresarial y el financiero. Esta estructura permite ordenar con claridad qué parte del patrimonio está orientada a cubrir las necesidades de vida, cuál está destinada a generar ingresos más estables y cuál busca crecer a largo plazo.

Los activos no cotizados, como el inmobiliario directo o el private equity, pueden ser una buena forma de complementar la cartera, siempre que se tenga en cuenta su iliquidez y los plazos largos que requieren. Para que funcionen bien, deben convivir con una parte financiera líquida suficiente, que aporte flexibilidad y permita atender las necesidades del día a día sin tener que deshacer inversiones en momentos inoportunos.

Por eso decimos que las inversiones alternativas son complementarias, no sustitutivas. Para determinados patrimonios, y con una planificación financiera adecuada, pueden mejorar la diversificación y aspirar a mayores rentabilidades, pero siempre integradas dentro de una visión global del patrimonio y acompañadas por un asesoramiento continuo que ayude a definir cuánto invertir, en qué vehículos y con qué horizonte, siempre en función de los objetivos y necesidades de cada persona.