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Crucero a la fuga

La filial de buques de la estadounidense Ritz-Carlton prometió inundar de millones el naval gallego con la construcción de un crucero de lujo. Lo llevaron a Santander para rematar el trabajo, pero nunca volvió a Vigo, que al final recibió la mitad de inversión que Cantabria. Ahora está en Gibraltar rumbo a Marsella.

El crucero “Evrima”, en alta mar casi concluido. FDV

El crucero “Evrima”, en alta mar casi concluido. FDV

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Lara Graña

Hace falta una memoria de hierro para enumerar de corrido todas las empresas vinculadas a Hijos de J. Barreras, en proceso de liquidación, tras el paso de Ritz-Carlton por el astillero. Son más de una docena, con ramificaciones en Malta, Luxemburgo, Liechtenstein, Singapur e Islas Caimán; una raigambre cosida por el fondo Oaktree Capital con la que prometió una ingente carga de trabajo para el naval gallego.

A saber, un primer crucero de ultralujo –bautizado como Evrima, con número de construcción 1705– al que seguirían los barcos Ilma y Luminara, a razón de unos 250 millones de euros por unidad. El profeta de aquel proyecto para Vigo era Douglas Prothero, quien llegó a presidir Barreras y quien diluyó aquella esperanza. La sociedad que adquirió la compañía de Beiramar, y que todavía es propietaria de la sociedad anónima, es Cruise Yacht Upper Holdco. Si en Vigo sus inversiones netas rondaron los 135 millones de euros en 2020, tras su huida a Cantabria prácticamente dobló esta cantidad: 245 millones de euros. Son los datos auditados de la mercantil de la que depende, OCM Luxemburg EPF IV Cruise Yacht Master Holdco, con sede en el Gran Ducado y a las que ha tenido acceso FARO, diario que pertenece al grupo Prensa Ibérica al igual que este medio.

El crucero Evrima abandonó la ría de Vigo el 15 de marzo de 2021 rumbo, en teoría, al dique seco de Astander. Allí sería sometido a los trabajos de pintura exterior (obra viva, y obra muerta y superestructura), tras lo cual volvería a Galicia para continuar con su construcción. Este fue el planning que Prothero vendió a toda la industria, pero que solo era un pretexto; antes de que el buque iniciase la ruta –tuvo que hacerlo remolcado, no tenía medios propios de propulsión– el canadiense ya había negociado con proveedores para rematar el crucero en Cantabria, con el temor de que el buque fuese embargado por impagos. Y así fue: el Evrima nunca volvió a Barreras, desde que atracara en Santander aquel 19 de marzo, y Ritz prepararía a continuación el concurso-liquidación del mayor astillero privado de España.

Durante el año de la pandemia, y como recoge el balance de OCM Luxemburg, la inversión neta se acercó a esos 135 millones de euros, imprescindibles entonces para reactivar los trabajos en Beiramar tras la salida de Pemex del capital. Y cuando el Evrima amarró en Astander, donde estuvo meses aparcado sin ningún avance en su construcción, el equipo de Prothero reemplazó a la mayoría de las empresas auxiliares de Vigo por otras cántabras y extranjeras, con un considerable número de personal de Europa del Este. Allí, sumando retrasos en la entrega del barco, sometió al crucero a otro sinfín de cambios y reparaciones que engordaron el coste total del proyecto por encima de los 500 millones de euros. Se entienden así con claridad las cifras que constan en las cuentas de OCM Luxemburg, con 245 millones de euros de inversión a lo largo del año 2021 y que tenían que haberse quedado en Hijos de J. Barreras y la red de auxiliares y proveedoras de Vigo. Es más, invirtió en Santander casi el mismo importe en que se había presupuestado la construcción desde cero de todo el barco.

Beneficios

El pasado año, y pese a haber allanado el terreno para la quiebra controlada del astillero, Cruise Yacht, su propietaria, registró unos abundantes beneficios: ascendieron a más de 35 millones de euros. Prothero rehusó, cuando era presidente ejecutivo de Barreras, cerrar ningún acuerdo con las auxiliares de proyectos como el de las navieras Havila Kystruten o Armas, con el argumento de que no disponía de fondos. El reguero de facturas impagadas, por más de nueve millones de euros y heredadas de la época en que José García Costas era presidente, todavía no se han satisfecho. Que las proveedoras recuperen su dinero dependerá de los juicios en los que está inmersa la SA.

En los planes iniciales de Prothero, Oaktree y la cadena Ritz-Carlton (filial del titán hotelero Marriott International), el viaje inaugural del Evrima iba a tener lugar en febrero de 2020, en una travesía que partiría desde Fort Lauderdale coincidiendo con la Super Bowl. Pero, a día de hoy, todavía no hay una fecha fija. La última –y enésima– es la del 15 de octubre, en un viaje entre Barcelona y el puerto francés de Niza. Ayer se encontraba en Gibraltar, donde recaló para realizar bunkering (repostaje), camino de Marsella. Allí tiene previsto rematar el servicio hotelero a bordo antes de, por fin, recibir a sus primeros huéspedes.

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