CARBURANTES

La gasolina está ya más barata que antes de la guerra gracias a la bonificación de 20 céntimos

El gasóleo continúa más caro debido a que el conflicto bélico en Ucrania ha invertido la cotización de los combustibles por la caída de las importaciones desde Rusia. Los precios durante el puente de agosto fueron los más caros de la historia pese a ir a la baja

Un hombre reposta en una gasolinera de Barcelona, en marzo de este año.

Un hombre reposta en una gasolinera de Barcelona, en marzo de este año. / FERRAN NADEU

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M. Vilaplana

La tendencia a la baja que registran los precios de los carburantes ha propiciado que en estos momentos la gasolina esté ya en niveles inferiores a la guerra de Ucrania, si al precio de este combustible se le resta la bonificación de 20 céntimos que aplica el Gobierno. No sucede lo mismo, sin embargo, con el gasóleo, debido a que el conflicto bélico ha propiciado que se invierta la cotización de los combustibles y que los propietarios de vehículos diésel tengan que rascarse más el bolsillo. La reducción de las importaciones desde Rusia es una de las causas que explican esta anomalía.

Son ya ocho semanas las que los precios de los carburantes van a la baja, periodo durante el cual se ha registrado un abaratamiento del 16%. Según el Boletín Petrolero de la Unión Europea publicado este jueves, que recoge el precio medio de más de 11.400 estaciones de servicio españolas entre el 9 y el 15 de agosto, la gasolina se situó en 1,797 euros tras una bajada del 3,34%, mientras que el gasóleo cotizó a 1,806 después de un descenso del 2,58%.

Así las cosas, desde este lunes, y teniendo en cuenta las cifras ofrecidas por el geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica, la gasolina se encuentra en niveles inferiores a los de antes del estallido de la guerra, si al precio de este combustible se le resta el descuento de 20 céntimos que aplica el Gobierno.

Cabe reseñar, en este sentido, que el pasado 23 de febrero, un día antes de que se declarara el conflicto bélico, la gasolina tenía un coste medio de 1,589 euros por litro, frente al 1,78 actual. De esta forma, si se aplica el descuento, el precio de este carburante se sitúa en 1,58, lo que permite que llenar un depósito sea ahora mismo más barato. Sin embargo, no ocurre otro tanto con el gasóleo, toda vez que el precio antes de la guerra era de 1,479 y en estos momentos está fijado en 1,811 de media.

La realidad es que el precio del gasoil, salvo en momentos puntuales, se ha mantenido desde el inicio de la invasión de Ucrania por encima del de la gasolina, al contrario de lo que venía siendo habitual. Son numerosas las razones que explicarían este cambio de tendencia, aunque hay una que sobresale por encima de las otras. Y es que aunque Rusia no ha cortado el suministro, sí que ha reducido la cantidad. Además, Europa, tradicionalmente, tiene más capacidad de refinamiento de gasolina, con lo que es más vulnerable con el gasóleo.

Con todo, y tomando como referencia las cifras aportadas por el Boletín Petrolero de la Unión Europea, los precios de los dos combustibles han descendido a su nivel más bajo desde el pasado 11 de abril, manteniéndose por debajo de la barrera de los dos euros. En cualquier caso, continúan muy por encima de los niveles de hace justo un año, concretamente un 26% más en el caso de la gasolina y un 42,6% en el del gasóleo. Si se aplica la bonificación de 20 céntimos del Gobierno, la gasolina es un 12,7% más cara que en agosto del año pasado y el gasoil un 26,8%.

En este sentido, hay que destacar que el pasado puente del mes de agosto fue el más caro en materia de combustibles de la historia, justo una de las épocas del año en el que se registran un mayor número de desplazamientos en las carreteras. Hasta ahora, los precios más elevados en este puente habían sido los de 2012, hace diez años, cuando el litro de gasolina costaba 1,47 euros y el del gasóleo 1,395, lo que supone un 8% y un 13% menos respectivamente que las actuales cotizaciones. En cualquier caso, los precios pagados durante el último puente son inferiores en un 18%, en el caso de la gasolina, y en un 15%, en el del gasoil, en relación a los récords que se alcanzaron justo al inicio del verano, cuando tocaron techo, por lo que los conductores se encontraron con un pequeño respiro.

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