SEQUÍA

Europa se seca: la escasez de agua afecta a más de la mitad del continente

Un agricultor muestra su campo de maíz seco debido a la sequía en Casalbuttano, Cremona, Italia.

Un agricultor muestra su campo de maíz seco debido a la sequía en Casalbuttano, Cremona, Italia. / EFE

  • El 64% del territorio europeo sufre las consecuencias de la sequía

  • Reino Unido, Alemania e Italia han anunciado restricciones, mientras que Francia ha pedido ayuda para luchar contra los incendios

  • En el país transalpino hay cinco regiones que han aprobado ya el estado de emergencia

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Europa se seca. Según el Observatorio Europeo de la Sequía, el 64% del territorio se encuentra afectado ahora mismo por las consecuencias de la sequía. Una situación provocada por las escasas precipitaciones que se han producido desde el inicio del año y que además se ha visto empeorada por las olas de calor inusualmente tempranas de mayo y junio.

Francia, España, Italia, Alemania, Portugal… prácticamente ningún país se libra de una sequía cuya cara más visible son los incendios y los embalses mermados, pero que también tendrá consecuencias a corto, medio y largo plazo en “la agricultura, la energía y el suministro de agua”.

Si Europa va a sufrir este invierno la falta de gas, muchos países tradicionalmente húmedos también están notando ya una escasez de agua a la que no están acostumbrados. En España, el país europeo con más embalses, los datos más recientes del Ministerio de Transición Ecológica apuntan a que la reserva hídrica nacional lleva mermando tres meses consecutivos. Con los embalses al 40,4% de su capacidad, los datos ya son 20 puntos peores que la media de la última década (60,3%).

Eso en un país preparado para la escasez de agua. Otros menos acostumbrados a ello como Alemania, donde el río Rin ha tenido que suspender su tráfico comercial por la bajada de su caudal, o el Reino Unido, donde han vivido el julio más seco desde 1935, están teniendo más problemas para adaptarse.

En el condado de Yorkshire, al norte de Inglaterra, ya han anunciado por ejemplo que a partir del 26 de agosto se prohibirá la utilización de mangueras para regar, lavar el coche o llenar piscinas infantiles.

“El tiempo seco y caluroso provoca que el caudal de los ríos de Yorkshire esté bajando, y eso se traduce en que nuestros embalses estén alrededor de un 20% menos llenos de lo que esperaríamos para esta época del año”, dice Neil Dewis, director de la empresa dedicada a gestionar el agua en la zona.

Por su parte, en Italia hay cinco regiones que han aprobado ya el estado de emergencia por la sequía y, en el norte, se han implantado medidas de racionamiento para el regadío, se ha prohibido el llenado de piscinas y se han producido cortes de suministro nocturnos.

Y, más allá del consumo directo, la evaporación y la escasez de precipitaciones también están afectando directa e indirectamente a la producción de alimento. 

El último boletín del Monitor de Cultivos Europeos señala, por ejemplo, que la falta de agua y el aumento de las temperaturas han empeorado aún más las previsiones de cultivos como el cereal, que también ha tenido que enfrentarse a otros desafíos como la invasión de Ucrania, considerado el granero de Europa.

Unas perspectivas que son especialmente preocupantes en Francia, España, Rumanía, Portugal o Italia, pero que también están afectando, aunque en menor medida, a otros países como Alemania, Polonia, Hungría, Eslovenia o Croacia.

En España y en Italia, por ejemplo, el Observatorio Europeo de la Sequía ha detectado que tanto los cultivos de invierno como los de verano se han visto afectados negativamente por las bajas precipitaciones y las altas temperaturas, mientras que en Alemania y Polonia el problema fundamental ha sido la escasez de lluvias.

Una situación que no va a limitar sus consecuencias al corto plazo, pues, según ese mismo informe, entre julio y septiembre se prevé que Francia, Alemania, Suiza, Portugal, el norte de España e Italia y la mayor parte del territorio de Reino Unido e Irlanda atraviesen periodos de sequía mucho más acuciantes de lo normal. 

“Estas previsiones añaden preocupación a una situación ya de por sí muy crítica, por lo que, si se confirman, la sequía será aún más pronunciada y se producirá por tanto un mayor impacto en la agricultura, la energía y el suministro de agua”, apunta el informe.

Ese aumento de las temperaturas y la sequedad de la vegetación están provocando también que proliferen los incendios en Europa. Francia, por ejemplo, ha pedido ayuda para hacer frente a una catástrofe que ya ha arrasado más de 50.000 hectáreas en todo el país. Alemania, Polonia, Rumanía y Austria ya han anunciado que enviarán bomberos para ayudarles a luchar contra las llamas, mientras que Suecia y Grecia ya han fletado cuatro aviones para apoyar la extinción de las llamas.

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