Mercado laboral

La pobreza laboral se dispara: 3,5 millones de trabajadores no llegan a final de mes

Las personas en riesgo de exclusión social pese a tener un empleo aumentan en 600.000 entre 2020 y 2021 | Uno de cada cuatro trabajadores no podrá irse de vacaciones este verano por falta de ingresos

Una trabajadora del hogar.

Una trabajadora del hogar.

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Gabriel Ubieto

Un total de 3,5 millones de personas en España no llegan a final de mes pese a tener un empleo. La pobreza laboral aumentó en casi 600.000 personas entre 2020 y 2021, según la encuesta de condiciones de vida publicada este miércoles por el INE. Si desde el final de la Gran Recesión la carestía entre trabajadores era una realidad a la baja en el mercado laboral español, la pandemia ha roto esa tendencia y ha vuelto a disparar la carencia material entre una parte no menor de los trabajadores. Y los datos del INE del 2021 no tienen todavía en cuenta el efecto de la escalada del IPC que se está registrando este 2022 y que está actualmente sobre los dos dígitos (10,2%), su mayor nivel en casi 40 años.

La pobreza laboral continuó al alza en 2021, un año en el que el salario mínimo interprofesional (SMI) permaneció estancado hasta el mes de octubre, cuando una vez superadas las divisiones dentro del Gobierno y pese al rechazo patronal, este subió de 950 euros a 975 euros (en 14 pagas).

El 39,1% de los asalariados reconoce llegar con mucha dificultad, con dificultad o con cierta dificultad a final de mes. Los sueldos bajos y, sobre todo, la falta de horas y la intermitencia de las mismas provocan que no todos los empleados trabajen las horas que querrían y eso les deja paupérrimas nóminas a final de mes.

Nóminas paupérrimas que permiten gastos paupérrimos. Uno de cada cuatro trabajadores no pudo irse de vacaciones en todo el año pasado por falta de ingresos. A más de uno de cada cuatro ocupados un gasto imprevisto les descuadra por completo el mes. Y uno de cada 10 no pudo poner el aire acondicionado, en verano, o la calefacción, en invierno, por no poder permitirse la factura. Habrá que ver como evoluciona este último indicador en la encuesta del año que viene dada la actual escalada de los precios de la luz y el gas.

Y es que tener trabajo o no continúa siendo, pese a ese porcentaje de trabajadores en riesgo de pobreza, una diferencia sustancial a nivel de calidad de vida. Los parados gastan casi dos veces menos en sanidad, ya sea dentistas, fisioterapeutas u otras especialidades pocas veces cubiertas por la Seguridad Social, que un ocupado. Con las consecuencias que ello tiene para la salud de unos y otros. También gasta la mitad en transporte o en ropa y calzado y más de la mitad en ir a conciertos, al teatro, al cine o en salir a comer fuera de restaurante, según constata la encuesta de presupuestos familiares publicada esta misma semana por el INE.

Trabajadores pobres y empleos sin cubrir

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La proliferación de trabajadores pobres es un mal reclamo para cubrir los empleos vacantes en sectores que acusan la falta de mano de obra. Desde la hostelería, el campo o el transporte se han reiterado en las últimas semanas la carestía de trabajadores disponibles y desde los sindicatos replican que si el empleo no es garantía de llegar tranquilo a final de mes para los trabajadores es difícil incentivarles para llenar esos huecos.

Así lo apunta CCOO en un informe publicado este mismo miércoles, en el que destaca que "en España no hay un problema de vacantes o de mano de obra cualificada sino, por el contrario, de infradesarrollo del tejido empresarial que condena al 29,2% de los asalariados y asalariadas del sector privado a trabajar en empleos que requieren una cualificación inferior a la que tienen".