INVESTIGACIONES

¿Qué redes sociales usa usted?

De las investigaciones de redes hasta el cambio climático, premios para obligar a pensar más

El presidente de BBVA, Carlos Torres, entrega el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía y Finanzas, en su XIV edición, al matemático o estadounidense Matthew Jackson.

El presidente de BBVA, Carlos Torres, entrega el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía y Finanzas, en su XIV edición, al matemático o estadounidense Matthew Jackson.

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Querida lectora, querido lector, piense usted con quién se ha comunicado en las últimas 24 horas y a través de qué medios. Escríbalo. Intente recordar qué resultado hubiera ofrecido la respuesta a esta misma pregunta hace diez años. E intente comparar cómo han evolucionado nuestras relaciones a lo largo de este tiempo. ¿Cuál es la última vez que ha hablado por teléfono con su pareja, amigos, hijos, incluso compañeros de trabajo? ¿Es usted de las personas que antes de llamar pregunta, a través de una aplicación, si puede hacerlo para no interrumpir? ¿En cuántas redes sociales se mueve de forma activa? Y una duda cada vez más usual, si usted es soltero -o quizás no-: ¿usa webs de citas de forma asidua para establecer nuevos contactos? Le pregunto al mayor experto del mundo en el uso de redes y sus efectos económicos y sociales, el profesor de la Universidad de Stanford, Matthew Jackson, si ha empezado a estudiar las redes que origina todo este mercado de citas por internet. Me responde, con una sonrisa californiana: "Aún no". Para empezar, cuenta, está inmerso en un macroestudio sobre el uso de redes por parte de 80 millones de estadounidenses y cómo puede afectar a las decisiones y comportamientos humanos. Que la ciencia ordene lo que el refranero español ya intuye: "Dime con quien andas y te diré quien eres". 

Jackson, autor de libros como 'The human network', acababa de ser uno de los 14 premiados de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, otorgados en Bilbao el pasado jueves. Concluyó su intervención diciendo: "La tecnología está permitiendo que las personas estén más conectadas que nunca, pero al mismo tiempo, a pesar de estas conexiones, nuestro mundo se está convirtiendo en más polarizado". Mientras hay personas y países que intentan construir más puentes de encuentro, otros generan obstáculos para destruirlos. El desarrollo de estas redes marcará buena parte de las estructuras sociales, familiares, empresariales, comerciales y políticas.

Los estudios de redes están de moda. Otro profesor de Stanford, Mark Granovetter, obtuvo el premio de Humanidades y Ciencias Sociales por sus estudios pioneros en los vínculos débiles y superficiales, como los definió, entre las personas pueden ser decisivas. Por ejemplo, para obtener trabajo. Sobre las citas, explica este investigador: "Son realmente sorprendentes los casos de amistades íntimas que surgen ‘on line’ antes que en la vida real. No sabemos todavía cómo esto va a cambiar el mundo, es un tema al que tenemos que prestar mucha atención". Un día, los estudios de estos expertos serán merecedores del Premio Nobel.

Desde que se instituyeron en 2009, los premios de la Fundación BBVA, presidida por Carlos Torres, se han consolidado entre los más prestigiosos del mundo. Observar, a sus 85 años, al gran compositor de los últimos 50 años, Philip Glass, recibir su galardón es un privilegio.

Desde el principio, la fundación acentuó y apostó por las investigaciones en el cambio climático y alertaron de los peligros que acechan la biodiversidad. En aquella tarde bilbaína, donde en la Gran Vía los termómetros llegaron a marcar los 44 grados, fue más que simbólico el premio otorgado a los paleoclimatólogos de la Universidad de Ohio, Ellen Mosley-Thomson y Lonnie Thomson, que llevan toda una vida investigando cómo el clima está afectando a los glaciares. Y las noticias, desgraciadamente, no son positivas. "Puede ser demasiado tarde para salvar el planeta, pero aún podemos ralentizar el calentamiento", señaló en su intervención el profesor Thomson. En contraposición al desafío climático, las palabras de uno de los tres ganadores del premio de biología y biomedicina, el profesor Drew Weissman: "Estoy feliz de saber que nuestras investigaciones (sobre la molécula del ARN, clave para crear la vacuna contra el covid-19) han servido para salvar el mundo".

Combatir desde el pensamiento, la investigación y la sabiduría es fundamental para intentar sobreponernos al cortoplacismo y a los excesos de la vida contemporánea a la que estamos sujetos. Un "movimiento", como definió en su intervención la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, que puede aturullarnos y hacernos perder perspectiva. El ruido impide en muchas ocasiones destacar aquellas personas que merecerían mucha más atención. Que estos premios los otorgue una institución española es merecedor de reflexión en un país donde ganan ingentes cantidades de dineros personajes de una inaudita frivolidad, creados para el consumo de masas. Mientras tanto, en España, los mejores profesores de nuestras universidades deben emigrar a otros países -especialmente Estados Unidos- si quieren progresar profesional y económicamente.

Estos premios internacionales, como también los que otorga la Fundación Princesa de Asturias son un ejemplo. Deben servir para generar complicidades, consensos ¡y redes! a favor del apoyo radical a la investigación en España y al mérito profesional en actividades claves para el futuro de nuestro planeta y la humanidad.

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