PARLAMENTO EUROPEO

La Eurocámara avala prohibir la venta de coches con motor de combustión desde 2035

La reforma del mercado de emisiones de CO2 patina tras el no de socialdemócratas y verdes al intento del PPE de rebajar la ambición del sistema ETS

La Eurocámara avala prohibir la venta de coches con motor de combustión desde 2035
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Una de cal y otra de arena. La reforma del sistema de intercambio de cuotas de emisiones de CO2, una de las patas claves del paquete legislativo sobre clima (llamado 'Fit for 55') con el que la Unión Europea quiere reducir un 55% las emisiones contaminantes para 2030, ha sufrido este miércoles un patinazo importante durante su tramitación parlamentaria por las discrepancias políticas entre los grupos de izquierda que defienden más exigencia para la industria y quienes apuestan por un calendario más flexible como los conservadores. Un encontronazo que ha terminado con una mayoría de del Parlamento Europeo rechazando la propuesta y devolviéndola a la comisión de medio ambiente. Sí ha salido adelante, en cambio, la propuesta de prohibir la venta de vehículos nuevos con motor de combustión a partir de 2035.

El plan original de la Comisión Europea apostaba por recortar el 100% de las emisiones de CO2 de los turismos y furgonetas nuevas a partir del año 2035, lo que en la práctica significa vetar los coches con motor diésel y gasolina así como los híbridos (se podrán seguir vendiendo los fabricados antes de esa fecha) con el objetivo de avanzar hacia la descarbonización del sector automovilístico y acercarse hacia la neutralidad en 2050. El Partido Popular Europeo intentó hasta el último momento suavizar el recorte hasta un 90%, para hacer más digerible el calendario al sector, pero su enmienda no ha logrado cuajar durante una jornada de votaciones larga y caótica.

“Verdes y Socialdemócratas no aceptamos este debilitamiento de la propuesta. (Los grupos) ECR e ID votan siempre en contra así que no hay mayoría. Esto demuestra que no se puede llegar a acuerdos con (los grupos) ECR e ID, querido PPE”, ha explicado el eurodiputado ecologista holandés, Bas Eickhout, sobre los motivos de tumbar la propuesta sobre la reforma del sistema de cuotas de emisiones. Lo que ha provocado el estallido ha sido la aprobación de varias enmiendas del PPE -apoyadas por los liberales y los ultraconservadores- suavizando las propuestas iniciales y retrasando a 2034 la eliminación gradual de los derechos gratuitos de emisiones para las 10.000 plantas industriales afectadas por el sistema de intercambio de cuotas.

Este viraje ha llevado a los grupos de izquierda a cambiar el sentido de su voto y pronunciarse en contra. “Los socialdemócratas y los verdes han fracasado en asumir su responsabilidad para la protección del clima. Es un mal día para este Parlamento”, se ha quejado el conservador alemán Peter Liese que ha recordado que la propuesta era positiva porque aumentaba al 63% el objetivo de reducción para 2030 (la comisión de medio ambiente pidió un 67%) frente al 61% propuesto por Bruselas. “No pueden pedir el voto de la extrema derecha para reducir la ambición y después pedir nuestro voto para apoyarlo en conjunto”, ha resumido la jefa de filas de los socialistas, Iratxe García.

Búsqueda de nuevo consenso

El resultado es que el texto será ahora devuelto a la comisión parlamentaria responsable para que los grupos intenten buscar un nuevo consenso. “Haremos lo necesario lo más rápidamente posible”, ha asegurado el liberal francés Pascal Canfin. De momento, sin embargo, las negociaciones interinstitucionales con el Consejo, que definirá su posición a finales de mes, no podrán empezar lo que llevará a retrasos en la aprobación de este importante plan climático. Tampoco la negociación con los Veintisiete del Mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM), que introducirá una tasa al CO2 a las importaciones de productos intensivos en carbono como el acero o cemento, y del Fondo Social para el clima ya que la Eurocámara ha optado también por aplazar la votación por la vinculación de las tres normativas. 

La Eurocámara sí ha conseguido sacar adelante su posición sobre el mercado de carbono para el sector aéreo y el sistema internacional de compensación de emisiones aéreas, hasta ahora excluidas, lo que significa que podrán empezar las negociaciones interinstitucionales con el Consejo. Según la postura acordada por los eurodiputados, el sistema de comercio de emisiones deberá aplicarse a todos los vuelos que despeguen de un aeropuerto situado en el Espacio Económico Europeo y los derechos gratuitos deberán eliminarse gradualmente para 2025. El informe incluye excepciones para los vuelos hacia o desde las regiones ultraperiféricas. También ha aprobado el reglamento sobre la reducción de emisiones de CO2 en el sector de utilización de tierras. 

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